Escrito por Felipe León
Para 1997 la gran mayoría de integrantes del Wu-Tang Clan contaba con su propio disco solista, siendo en muchos casos obras tan creativas para el hip hop como su histórico debut de cuatro años antes. ¿Qué quedaba? Expandirse. Así lo vio RZA, principal productor y arquitecto del proyecto, que una vez más reclutó a los miembros del clan para llevar las cosas al siguiente nivel. Nacía ‘Wu-Tang Forever’.
Este segundo larga duración de hardcore y consciente hip hop cuenta con la particularidad de ser un álbum doble, algo poco común en el género pese a lo hecho por nombres como Tupac y Biggie Smalls. En general fue una decisión acertada, en cuanto a dar mayor espacio a cada Mc como una forma de lidiar con los egos, independiente de que algunos cortes quedaran mejor logrados que otros: la colectividad era más importante.
Hay que considerar que los miembros del Wu-Tang Clan atravesaban una época de bonanza, traduciéndolo en poco menos de dos horas de duración. Toda una declaración que solidificaría su legado, a partir de un enfoque lírico consciente y elaborado, sofisticado en su retórica sobre violencia y crimen, también espiritualidad y filosofía. A la par de una producción inquieta, dispuesta a involucrar arreglos de violines y sintetizadores, sin salir del todo de su minimalismo característico.
Las referencias en samples al soul como al cine de artes marciales son la tónica, dentro de una callejera, sombría y melancólica cinematografía. Piezas claves como «Triumph», «Reunited«, «A Better Tomorrow» o «It’s Yourz» inmortalizaron la percepción de ‘Wu-Tang Forever’, a la par de otros grandes episodios como «Impossible», «As High as Wu-Tang Get», «Heaterz», «Bells of War», «Cash Still Rules / Scary Hours», «Little Ghetto Boys», «Severe Punishment», o «Dog Shit», entre otros.
