rod stewart
Live Reviews

Rod Stewart en Chile: Vinilo en amplificador

Escrito por Rocío Villalón
Fotos por Jonfo Van Overbeke

La noche del 19 de octubre será recordada por toda la generación que bailó y cantó al ritmo de Rod Stewart en el Claro Arena, sin duda un showman efervescente que hasta el día de hoy se mantiene.

A unas semanas de que Lucybell diera su último concierto, Claudio Valenzuela deslumbró en el escenario que esperaba a Rod Stewart. Con su voz vibrante y gótica logró que muchos lo acompañaran con canciones que nunca envejecerán, tales como: “Sálvame la vida”, “Milagro” y “Cuando Respiro En Tu Boca”.

Una hora más tarde, Rod Stewart subió al escenario como lo ha hecho por más de cinco décadas: con intensidad, encanto y esa voz rasposa que ya es conocida y un ícono de varias generaciones.

A lo largo de su larga carrera, ha logrado mantenerse vibrante, no por una reinvención forzada, sino por ser fiel a él mismo, a su estilo y esencia.

El concierto no fue solo un repaso de sus más grandes hits, sino un retrato vivo de un artista que, sin dejar de ser fiel a sus raíces, trabaja con el paso del tiempo, la memoria y la evolución del pop y el rock.

Desde la primera canción, “Addicted to Love” de Robert Palmer, el público fue aturdido por la nostalgia y energía. Pero más allá de la emoción y escuchar en vivo una canción que sonó en radios hace casi cuarenta años, lo que impacta de Stewart es que su voz es inconfundible. 

“You Wear It Well” y “Tonight I’m Yours” prepararon lo que se iba a desarrollar durante toda la noche, fusión de pop y disco.

Si bien, hay que reconocer que Rod ya no se mueve de la misma forma que hace unas décadas por claras razones, hay que reconocer que lo recompensa con una banda excelente compuesta de coristas, violines, saxo, arpa, piano, entre otros instrumentos.

Lo que ocurrió en esta visita del cantante generó un sentimiento colectivo que movió a todos los presentes. La emoción en “I’d Rather Go Blind”, dedicada a Christine McVie, fue uno de los momentos más emotivos de la velada.

Por supuesto, no podían faltar sus mejores hits; “Baby Jane”, “Young Turks” y “Da Ya Think I’m Sexy?” hicieron explotar la pista de baile.

Verlo interpretar “Maggie May” o “Sailing” es la visualización del tiempo congelado . Cada verso, cantado al mismo tiempo por miles, confirma que el encanto del músico sigue en todos los corazones de sus fans. 

“Forever Young” suena como una promesa; “Hot Legs” como un guiño cómplice; “Love Train” como una caricia sincera; “It’s a Heartache” y como recuerdo de toda una época.

La  voz de Rod no es pasiva: raspa el espacio y el tiempo. Es una voz efervescente, como un viejo vinilo que aún suena en los amplificadores.

También puede gustarte...