Escrito por: Juan Manuel Hernández
El pasado 16 de octubre llegó a los cines chilenos The Smashing Machine, la nueva película de Benny Safdie, conocido por retratar el caos y la fragilidad humana en títulos como Good Time o Uncut Gems. Esta vez, deja de lado el vértigo de sus anteriores obras para sumergirse en algo más íntimo: la batalla silenciosa detrás de un cuerpo invencible.
Dwayne Johnson, a quien muchos asociamos con la era dorada de la WWE o con las superproducciones de acción, aparece aquí completamente transformado. No sólo por el impresionante maquillaje —que lo vuelve casi irreconocible— sino por la vulnerabilidad con la que interpreta a Mark Kerr, un luchador pionero de la UFC que enfrenta sus propias derrotas fuera del ring.
Más allá del relato
Safdie construye un retrato que va más allá del deporte: nos muestra cómo la fama puede deformar la identidad, cómo el cuerpo se convierte en una jaula, y cómo el éxito a veces deja más cicatrices que los golpes. Su cámara observa sin juzgar, dejando que el silencio pese, que el sudor duela y que la fragilidad se vuelva protagonista.
Emily Blunt brilla como la pareja de Kerr, aportando una humanidad necesaria en medio del desgaste emocional. A través de ella, la película revela la dificultad de amar a alguien que vive en constante combate —no sólo con sus oponentes, sino consigo mismo—.
Visualmente, Safdie mantiene esa marca inconfundible: planos tensos, luces que vibran y una atmósfera que parece suspendida en otro universo. Pero aquí, el ritmo se desacelera; hay contemplación, heridas abiertas y una sensibilidad que sorprende viniendo de un director tan asociado al frenesí.
La vulnerabilidad del héroe
Lo que logra Dwayne Johnson es notable. Por primera vez lo vemos despojado de la máscara del héroe invencible, interpretando a un hombre quebrado que no sabe cómo detenerse. Su actuación es contenida, emocionalmente cruda, y probablemente lo llevará a estar presente en la temporada de premios.
The Smashing Machine no es sólo una película sobre un deporte de contacto o redención. Es una historia sobre lo que ocurre cuando la fuerza ya no basta.
Una cinta que duele, que respira y que confirma que, a veces, los golpes más duros no vienen del rival, sino de uno mismo.
Ya disponible en cines, vía Diamond Films
