Escrito por Felipe León
Tampoco es de extrañar que el primer álbum de Burial quedase un tanto relegado, teniendo en cuenta el abismal éxito creativo que certificaría su sucesor, ‘Untrue‘ (2007). Más allá de eso, es imposible obviar lo asertivo que fue el productor con ese rítmico y atmosférico debut, donde ya se apreciaba su afán por imaginar ciudades sumidas en la oscuridad.
Un latido en medio de ambientes misteriosos, sumido en la abstracción de una atemporalidad ajena a cualquier rastro de luz. No así al contexto, porque los mundos subterráneos de la electrónica se movían con ingenio por el Reino Unido, siendo el dubstep una de las principales revoluciones que ocurrirían por aquellos años, legando gran parte de la música garage que inundaba las raves en sótanos y lugares abandonados.
En la penumbra de un futuro oxidado, Burial carcome hasta el más mínimo detalle de su existencia musical, rítmica y sampleada, añadiendo una profundidad tan vibrante como temblorosa. Todo en medio de paisajes brumosos que traen a la escucha cierta nostalgia, a la vez que conecta con lo más frío e hipnótico, con los bajos ocupando cada espacio de este desolador registro de 51 minutos.
Vale la pena indagar en un disco que pese a sonar muy de la época, ha resistido el paso del tiempo. En parte, los atributos más espaciales de Burial dotan la experiencia de un sentir apocalíptico, a partir de piezas como «U Hurt Me», «Distant Lights», «Night Bus», «Broken Home», «Forgive«, o «Spaceape» junto a Spaceape. Partes importantes de una obra ensamblada junto a Kode9, quien oficia como ingeniero en sonido.
