Escrito por Consuelo Cruzat
Fotos por Aarón Castro
Llegamos a octubre y nos comenzamos a preparar para Halloween, la gran celebración de los amantes de la oscuridad. Así que fue un detalle muy adecuado que el primer día del mes se presentara The Sisters of Mercy en Chile, dando el hincapié de lo que serán las celebraciones para los góticos de la capital.

El escenario perfecto
El espectáculo no comenzó con la aparición de la banda en el escenario, sino que empezó en el momento que se entraba a la Blondie. Un ambiente fantasmagórico rodeaba todo el lugar, con el uso de luces tenues, humo denso y música con órganos de iglesia que transmitía una tensión casi de exploración nocturna a un cementerio.
La Blondie fue el mejor acierto para que The Sisters of Mercy volviera a presentarse en Chile, ya que es nuestra cuna gótica por excelencia y estructuralmente también acompañó la esencia sombría de la banda. En su visita previa en Club Chocolate, no se lograba apreciar visualmente el contraste de las sombras y siluetas de los músicos, recurso que Andrew Eldritch suele utilizar y esta vez sí se notó como si la presentación se hubiera desarrollado dentro de las tinieblas.
Otra diferencia a la presentación de 2023, es que en este recinto abierto a todas las edades, nos encontramos con un público más amplio, donde jóvenes amantes del post-punk con prendas de bandas como Joy Division y Bauhaus, se topaban con seguidores mayores que se notaba que llevaban años siguiendo a la banda. Elemento a destacar porque el culto y devoción hacia la banda es algo que se mantiene transversal a las generaciones, a pesar de los más de 40 años que lleva Eldritch presentándose en vivo.

Una ceremonia de éxitos
The Sisters of Mercy es una banda que lleva más de 30 años sin lanzar música de estudio, ya que Andrew Eldritch es de los partidarios de mantenerse vigente a través de las presentaciones en vivo, donde lleva tiempo tocando canciones que solamente se pueden escuchar en uno de sus conciertos. Ayer pudimos escuchar unas de esas canciones como: “Don’t Drive on Ice”, “But Genevieve”, “Eyes of Caligula” y “When I’m on Fire”.
Además de esto, claramente los tres discos de estudio están llenos de éxitos y ya se han vuelto clásicos dentro del rock gótico. Las de Floodland (1987) fueron las más bailadas, cantadas y gritadas, ya que “Dominion/Mother Russia”, “Lucretia My Reflection” y “This Corrosion” son himnos dentro de la comunidad gótica. Del disco Vision Thing (1990) escuchamos “More” y “Ribbons” y de First and Last and Always (1985) “Marian”, donde se sintió un coreo profundo al son de la voz grave de Andrew Eldricht dentro de Blondie.
Esta celebración gótica estuvo de alto calibre y la participación de los guitarristas Ben Christo y Kai le entregaban energía al público, mientras que Eldritch se mantenía misterioso paseándose por el escenario. Tocaron canción tras canción sin parar y solamente al final, Andrew dio un par de palabras de agradecimiento, lo que cerraría la increíble jornada gótica en Blondie.

