Escrito por Felipe León
Las buenas nuevas que dejó el debut de Dead Kennedys, ‘Fresh Fruit for Rotting Vegetables‘ (1980), ayudaron a popularizar su nombre en la escena punk, a la par de sus recordados conciertos. Con el arribo de D.H. Peligro como baterista para el EP ‘In God We Trust, Inc.’ (1981), la banda estaba más que dispuesta a extremar sus recursos sonoros, quedando ese ideal inmortalizado en ‘Plastic Surgery Disasters‘ (1982).
Tanto las enérgicas baterías del ya mencionado D.H. Peligro, como el movedizo bajo de Klaus Flouride, complementaron de gran manera la maestría surf de su guitarrista, East Bay Ray. Una agitada construcción instrumental que personificó un hardcore punk tan salvaje como lúdico, perfecto para recibir las descargas líricas de un Jello Biafra en su versión más sarcástica, política y mentalmente ruidosa.
Más allá de lo combativo y rebelde, Dead Kennedys congregó mayor agudeza en sus relatos, palpando como pocos el mundo de esos años. La maquinaria capitalista bajo la lupa de Biafra y compañía, ahondando en las políticas neoliberales de Ronald Reagan, su autoritarismo servil a las grandes corporaciones, la hipocresía del puritanismo, e incluso burlándose de los propios punks.
Poco más de 43 minutos sometidos a la personalidad única de la banda, llamando la atención incluso de actos fuera del género. El legado de DK es tan influyente, en parte por obras como ‘Plastic Surgery Disasters‘, con líricas que desafortunadamente siguen vigentes. Es cosa de consultar piezas como «Goverment Flu», «Halloween», «Buzzbombs», «Forest Fire», «Terminal Preppie», «Riot«, «I am the Owl» o «Moon Over Marin» para comprender su alcance.
