Por ahí saldrán algunos titulares referentes a Animales Peligrosos que tildarán la película como una victoria para la cultura estrictamente divertida y pochoclera. La verdad más sincera es que tienen razón. Para una película sin grandes ambiciones ni pretenciones, es particularmente gratificante encontrarse con un resultado bastante cumplidor, que no necesariamente recuerda a los reales grandes estrenos que entran en la categoría del -a veces mal llamado- entretenimiento, pero que cumple con la base taxonómica más obvia: entretener.
Muchos se refieren a Animales Peligrosos como una película que, al menos, cumple sobre la media en cuanto al estándar de producciones baratas de tiburones. La verdad es que no es exactamente una película de tiburones, sino una de secuestros, que se alinea más con estas producciones de streaming de secuestros hechas para evocar gratificación a través de la venganza. Y si, efectivamente Animales Peligrosos está muy por sobre esa media. De hecho, el “factor tiburones” no es demasiado visible, pero si hay un villano particularmente bien escrito, una heroína inserta en una situación bastante improbable y una serie de soluciones de alto ingenio.

Es una película liviana y sus referentes son más de esquemas de producción que temáticos o tonales. Pero de nuevo, hay un nivel de ingenio y ejecución alto que se puede esperar y que es bastante alto. No es una película de la que se pueda decir mucho sobre su fondo, y en realidad tampoco sobre su forma, salvo lo que se puede abordar desde su celebración, que ciertamente admite más de un elogio.
Tampoco es que necesariamente aproveche su naturaleza cacharrienta para pasarse de rosca. Todo lo contrario. Al no ser exactamente una película sobre tiburones, sino una sobre secuestros, hay poco espacio para el cacareado gore o acción del que cierta gente ha dado tanto espacio para hacer gala. Es más una cinta basada en el suspenso. Como sea, funciona.
A modo de dar con una conclusión, o algo parecido, se puede decir que es una película altamente eficiente, aunque no necesariamente de lo más divertida o pochoclera en cuanto a lo atrevida que podría llegar a ser. No es una pérdida de tiempo, para nada, y seguro que sirve para pasar un buen rato, pero no sinceramente no suma para este tipo de cine.
