Escrito por Felipe León
Fueron varios los años que Eliane Radigue dedicó a terminar su composición más celebrada, donde mejor se aprecian las características sonoras que motivan su propuesta. ‘Trilogie de la mort‘ (1998) como bien dice su nombre, se inspira en distintos aspectos y hechos que guardan profunda relación con la muerte, transformándose en un imprescindible de los movimientos más experimentales de la música.
Tanto el lamentable accidente que le quito la vida a su hijo, Yves Arman, la defunción del gurú Pawo Rinpoche, y la influencia del ‘Bardo thodol’ (Libro tibetano de los muertos), llevaron a la artista a concebir esta obra cumbre del drone. Con una extensión de casi tres horas de duración, se busca profundizar en un minimalismo en suspensión, como evocación del tránsito tras la defunción hacia el renacer, abordando este estado espiritual intermedio con meditativa exploración.
La temática budista aflora como una fidedigna realización musical sobre el fin de la vida, resonando como un interminable eco sónico en la búsqueda de la trascendencia. Tan solo su sintetizador modular ARP 2500 para emprender dicha misión, que sin dudas le valió el reconocimiento mayor, luego de varias décadas adquiriendo experiencia desde movimientos como la Musique concrète, o el minimalismo.
Tres actos forman ‘Trilogie de la mort‘, donde lo repetitivo se funde en instantes tan sombríos como cálidos, pacíficos y depresivos. Una dualidad reveladora que hace de Eliane Radigue una vanguardista por excelencia, acuñando su visión en testamentos como «Kyema», «Kailasha» y «Koumé».
