Escrito por Felipe León
Puede ser el disco más experimental de John Coltrane, a la vez que significó uno de sus últimos testimonios musicales en vida. Es la historia de ‘Ascension‘ (1966), una obra que encontró al saxofonista en la cúspide de su creatividad, llegando un año después de su máxima obra maestra, ‘A Love Supreme‘ (1965), con un cambio radical en su dirección artística.
Como el interesantísimo explorador sonoro que siempre fue, el artista proyectó un acercamiento vanguardista radical a su propuesta, adquiriendo un tono desafiante que profesa su lado más caótico y disonante. En parte la expresión más próxima al free jazz encuentra lugar en una densa improvisación, librándose de la palabra límite en una búsqueda constante por aniquilar cualquier rastro de convencionalidad.
El registro llevado a cabo en los estudios de Rudy Van Gelder, adquirió desde su concepción un toque monumental. Nombres como Art Davis, Elvis Jones, Freddie Hubbard, McCoy Tyner, Marion Brown, Archie Shepp, o Pharoah Sanders, entre otros, desfilaron en las sesiones de ‘Ascension‘, dejando su huella en esta elevada y maximalista versión de John Coltrane, absorto en lo avant-garde.
Por obvias razones se convertiría en un imprescindible del jazz más extremo, en una época donde la ruptura con lo establecido agarró bastante fuerza. Ambas partes de este larga duración ejemplifican la fuerza desatada del músico por aquellos años, en otra demostración de su genio musical: uno de los más grandes de todos los tiempos.
