Escrito por Felipe León
Violento y prendido, el álbum más popular de La Floripondio se transformó también uno de sus mejores. Una mezcla de cualidades fiesteras tan carismáticas como representativas de la clase popular, a la par de un golpe directo al poder con letras ultra combativas, plasmando ambos frentes en una obra bulliciosa como ‘Dime qué pasa‘ (2001).
La particular mezcla entre crítica y disfrute alcanzó un punto álgido en este registro, funcionando como un impulso para lo que vendría, a la vez que cierra el ciclo más rockero que caracterizó sus primera década. Porque en este disco se puede anticipar el rumbo que tomaría Aldo Asenko, más conocido como El Macha, en posteriores proyectos como Chico Trujillo, mientras que refresca la memoria sobre los notorios logros discográficos de la banda.
Una fuerte influencia del ska de tercera ola se percibe en ‘Dime qué pasa‘, siendo parte importante del corazón que habita su creatividad. Ya sea en panoramas más románticos como «Cuando te llamo Jo», con una oda al carrete en «Bailando como mono», en la volada «Fuman bueno», la punky prendida «El ska del lolo Mario», la revoltosa apuesta en vivo de «Vacunaska», o para el final con un ska puramente jamaicano en «Kingstone Come».
Su rock con influencias latinas se percibe con injerencia en el larga duración, alcanzando cuotas más agresivas en «Titikaka» o «Matar al presidente«, con líricas directísimas que apuntan con nombre al grueso de los problemas latinoamericanos. La Floripondio en llamas como muy bien lo evidencia el corte titular que abre el álbum, o expande en la más exploratoria «Sin nombre».
