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Live Reviews

Ruidograma en M100: Música distorsionada para mentes ruidosas

Escrito por Consuelo Cruzat
Fotos por Aarón Castro Pino

El viernes 12 de septiembre presenciamos la primera versión del festival Ruidograma organizado por En Órbita, productora que se caracteriza principalmente por el festival de vanguardia ruidosa bautizado bajo su mismo nombre, donde han presentado artistas como Parquet Courts, Oh Sees, Lee Ranaldo y Damo Suzuki.

En este nuevo espacio de radar de bandas y feria de sellos, continúan con su disruptiva selección de artistas underground para darles una plataforma de visibilidad a un público amante de la música; independiente a si son fans o no de quienes están viendo, logrando una conexión a través de las ondas musicales.

La feria del festival se conformó por sellos que presentaban distintos formatos de vender música: CDs, vinilos, cassettes y VHS. Algunos de los invitados fueron BYM Records, Amalgama Lab, Poxi Records y Clubdefans.

Con una basta variedad de números musicales, artistas como LAKTIK, Asia Menor, Magia Blanca y A Place to Bury Strangers, entre otros, llenaron los espacios de Matucana 100 que se dividieron en escenario Bunster con un ambiente de tocata under y el escenario Teatro, que al ser un espacio con butacas, le dio al público un espacio de apreciación, como también de inquietud por pararse y moverse al ritmo de la música.

Una escena nacional explosiva

Los festivales producidos por En Órbita suelen abrirle las puertas a distintas propuestas de música nacional, interrumpiendo las tendencias a través de una diversa selección de artistas. En esta primera edición se presentaron: Dios Está con Nosotros, Talismán, Laktik, Asia Menor, Los Lolos de Chile, Adelaida y Magia Blanca, quienes pasaron por un amplio espectro musical.

Las bandas que se presentaron en el escenario Bunster fueron las que entregaron un repertorio más novedoso y variado, siendo agrupaciones de nichos más pequeños con menos visibilidad. Dios Está con Nosotros entregó la energía e improvisación del jazz fusión, Laktik un sonido de sintetizadores lo-fi y de pop hipnagógico. Los Lolos de Chile los riffs disonantes y la personalidad agresiva de una mezcla garage y punk. Finalmente Magia Blanca la improvisación de ritmos cósmicos psicodélicos afro y latinoamericanos de todos los tiempos junto a una potente crítica social colectiva.

Por otro lado, en el escenario principal que daba lugar en el teatro de Matucana 100, se presentaron las bandas más populares que convocaron gran parte del público del festival. Aquí nos encontramos con Talismán, quienes mostraron su propuesta misteriosa y psicodélica llamando la atención de los asistentes que les celebraron su música, inclusive pidiendo que siguieran tocando.

Luego fue el turno de los queridos por la escena underground chilena, Asia Menor, donde a través de una emotiva conexión musical con sus fanáticos, dieron un show potente y completo, haciendo levantar de sus asientos a los asistentes que disfrutaban de su música. Presentaron algunas canciones del disco Enola Gay (2023) como “Defensa/Cortar”, “Tesela” y “Flores del Naranjo”.

Finalmente, Adelaida trajo todo su ruidoso shoegaze que acercó a las personas al frente del escenario para moverse y bailar con su música. Fueron los chilenos de mayor trayectoria musical, que tocaron reconocidas canciones de su carrera como “Columpio”, “Caída Libre”, “Retrovisor” y “Holograma”.

A Place to Bury Strangers: Locura fuera de control

Para cerrar la noche, volvieron a los escenarios de M100 los norteamericanos A Place To Bury Strangers para entregar su locura energética y ruidosa. Es la segunda vez que se presentan en este lugar luego del 2019 para la primera versión de LeRock Fest, pero con la diferencia que esa vez pudieron presentar su propuesta en la explanada del lugar.

Entonces, al ser dentro del teatro, lo primero que dijo Oliver Ackermann fue la invitación a levantarse de los asientos y acercarse al escenario para poder conectar mejor a través de su show. Desde ahí todo fue divertido, vibrante, disonante y distorsionado.

A Place to Bury Strangers siempre se ha mantenido como esa banda que fusiona géneros musicales a través del uso de pedaleras personalizadas para cada uno de los miembros, lo que fue un cierre perfecto para el objetivo principal del festival: querer activar a la gente sin fórmulas, solo con ruido real.

Ellos entregan siempre una experiencia inolvidable y única, que logra impactar con su presencia en el escenario, donde Ackermann mantiene toda la atención destruyendo su guitarra y metiendo mucha disonancia ruidosa. También son de las bandas que más disfrutan de la interacción con su público, llevando todos los instrumentos fuera del escenario, a nivel del público, para improvisar y motivar así a los asistentes a moshear y bailar.

Esta es la tercera vez que se presentan en el país, pero la primera donde vienen con la última formación con el bajista Dion Lunadon y la baterista Sandra Fedowitz. La gira que están dando por Latinoamérica, está enfocada en su último álbum Synthesizer (2024), tocando la mayoría de canciones de ese disco como “Bad Idea” y “Have You Ever Been in Love”, pero acompañadas de algunas clásicas de Transfixiation (2015) como “We’ve Come so Far” y otras del resto de su trayectoria musical.

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