Escrito por Felipe León
Ya es conocida la historia tras la génesis de Megadeth, y muchas veces se pasa un poco por alto el alto nivel creativo que la banda de Dave Mustaine profesaba en sus primeros años. Enérgico remezón de tecnicismo y agresividad, capturado con genuina solvencia en su segundo álbum, ‘Peace Sells… But Who’s Buying?’ (1986), que desde su lanzamiento se posicionó como uno de los pilares ochenteros del thrash metal.
Jamás superado, solo igualado más tarde en ‘Rust In Peace‘ (1990), este testimonio de la época no solo pondría de manifiesto la gracia del proyecto, sino que también definiría su sonido. Desde una entretenida complejidad, el disco profundiza en temáticas que abordan problemas políticos y sociales, a la vez que hace un guiño al imperante ocultismo del metal extremo. Incentivo necesario para agitar la cabeza y moshear.
A pesar del desorden en la banda por problemas de adicción, Mustaine y compañía sacaron a flote una obra intensa y memorable. Indicios claros de lo que conseguirían pese a la adversidad, combinando la rabia y el sarcasmo con una ametralladora de riffs alocados como prodigiosos.
Tras la salida de ‘Peace Sells… But Who’s Buying?‘, Megadeth sufriría algunos cambios en su formación. Una constante en su trayectoria que pocas veces afectaría su creatividad. Aún así nada cambiaría lo legendario de temas como «Peace Sells», «My Last Words», «Wake Up Dead«, «The Conjuring» o «Devil’s Island».
