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Entrevistas

Chris Brokaw de Codeine piensa que el grupo «es distinto a muchas de esas bandas que llaman slowcore»

Por Antonia Hernández

Hay bandas que parecen hechas para habitar el tiempo de otra manera. Codeine, con sus guitarras suspendidas en la lentitud y sus atmósferas cargadas de melancolía, marcó a comienzos de los noventa un camino único dentro del rock independiente. Se les llamó pioneros del slowcore, pero tal como elabora Chris Brokaw, baterista histórico de la agrupación, su música desbordó la etiqueta.

Compuesta por Stephen Immerwahr en voz y bajo, John Engle en guitarra, y Brokaw, la banda estuvo activa por tan sólo cinco años tras un debut memorable en 1989. Así, varias décadas debieron pasar para una primera reunión, en 2012, seguida por un nuevo comeback hace dos años en 2023, acompañado por el lanzamiento del álbum Dessau, grabado originalmente en 1992.

Este año, más de tres décadas después de sus comienzos, Codeine cruza por primera vez la cordillera y llega a Chile –el próximo 8 de octubre en Teatro San Ginés–. El reencuentro no es solo con los escenarios, sino con un público que los ha esperado durante años, guardando la intensidad de sus discos y recordando su sonido original. La visita es ciertamente un acontecimiento, la oportunidad de presenciar en vivo una música que nunca buscó la inmediatez, pero que justamente por eso permanece.

En conversación con Chris Brokaw, nos acercamos a esa historia de silencios y resistencias, a la experiencia de volver a tocar en distintos rincones del mundo y al diálogo entre pasado y presente que se despliega cada vez que Codeine sube al escenario.


Primero que todo, ¿cómo estás?

Bien. El clima está agradable, ya sabes, es el final del verano. Todo está volviendo al ritmo del año escolar. Así que sí, todo bien.

 

Me alegra. Este es el primer show de Codeine en Chile, después de tantos años, ¿cómo se siente encontrarse con un público que los ha estado esperando por décadas?

Es genial. Quiero decir, en algunos casos, sí, algunas personas han esperado décadas. Pero desde que Codeine volvió a tocar en los últimos años, también hay mucho público joven, para ellos la espera no ha sido tan larga. Pero de todas formas es increíble, nos emociona y nos halaga que alguien siga interesado en escuchar nuestra música.

No teníamos planes de seguir tocando en el futuro cercano

¿Eras consciente del seguimiento que tiene Codeine en Chile y Latinoamérica?

No, no tenía idea. Y es raro, porque le preguntamos tanto a Numero Group, que ha estado haciendo muchas de nuestras reediciones, como a Sub Pop, con quienes firmamos hace mil años, si sabían algo sobre nuestro público en Sudamérica. Y ninguno de los dos sellos tenía un panorama claro, así que era un misterio total.

En realidad, no teníamos planes de seguir tocando en el futuro cercano, pero aparecieron promotores de Santiago, luego en São Paulo también, y nos entusiasmamos muchísimo. Ninguno de nosotros había estado en Sudamérica antes, así que nos pareció una gran oportunidad, queremos pasar algunos días allá y conocer lo más que podamos.

 

Han pasado dos años desde que volvieron a tocar después de una pausa de once años. ¿Cómo ha sido volver a esas canciones que escribieron hace dos décadas?

Bueno, en realidad más como tres décadas (Ríe). Al principio, cuando volvimos en 2012, se sentía muy surreal, como un viaje en el tiempo, como si estuviera viviendo en otra época. Fue difícil para mí meterse nuevamente en esa música y después dejarla, el tener que parar después de esos shows fue muy extraño emocionalmente. Pero esta vez se siente distinto, la música ya no parece algo de un pasado lejano, sino una parte de mí que siempre va a estar conmigo, como si todos los períodos de mi vida estuvieran más integrados.

 

También has trabajado en muchos proyectos solistas, en música experimental y en otros géneros. ¿Es diferente volver a ese sonido, o se siente similar?

Siento que es lo mismo. Mi habilidad como baterista definitivamente ha mejorado, ahora me resulta más cómodo, en parte porque he estado enseñando batería últimamente, así que toco más que nunca. Por eso volver a este material me resulta muy natural y familiar, ya no siento que sea algo de los noventa, es algo que llevo conmigo para siempre.

Estoy muy contento de que Dessau finalmente saliera, creo que es la mejor grabación que hicimos

Muchas de las canciones de Codeine son intensas, tanto en lo lírico como en el sonido. Tanto tocando en vivo como con lo que fue re-grabar Dessau ¿Es difícil volver a esa intensidad? ¿O has encontrado nuevos significados en ella?

Estoy muy contento de que Dessau finalmente saliera, creo que es la mejor grabación que hicimos. La registramos en 1992, pero Steve decidió no publicarla y eso me rompió el corazón. No es que haya estado triste todos estos años, pero cuando Numero Group nos propuso lanzarla y todos dijeron que sí, me puse muy feliz.

Y sí, la música es intensa, pero creo que es algo bueno, es lo que queríamos hacer como arte. Sigo experimentando esa intensidad en la música, cuando tocamos en vivo varía según la noche, pero siempre me siento totalmente involucrado con esas canciones. Además, estoy feliz de tocar con John y Steve, dos de mis personas favoritas en el mundo, es emocionante poder viajar y tocar música con ellos.

 

Codeine se originó en Nueva York, y recientemente agotaron entradas en un show en New York City. ¿Siguen sintiendo esa conexión a la ciudad como banda?

Sí, definitivamente somos una banda de Nueva York. Yo ahora vivo en Boston, pero cuando empezamos me movía entre las dos ciudades. John y Steve siguen viviendo en Nueva York y probablemente nunca se vayan de ahí, tengo mucha familia allá, así que voy seguido. La ciudad ha cambiado mucho, la escena musical también, pero sigue siendo nuestro lugar.

 

¿Y qué condiciones crees que había en ese momento en NY que llevaron a su sonido tan particular?

Creo que mucho vino de lo que Steve Imrevar, nuestro bajista, quería hacer como compositor. Antes de Codeine hizo un cassette llamado Big Heads Burst (1989), que reunía distintas bandas, pero eran todos su manera de acercarse a distintos estilos de música.

Yo soy muy fan de su composición, creo que pudo haber tomado varios caminos, pero eligió el sonido que se convirtió en Codeine, él tenía una idea muy clara de lo que quería hacer, que tenía ciertas directrices y limitaciones. Hablamos entonces mucho de los roles de cada instrumento, analizamos canción por canción con mucho cuidado. Nuestras influencias iban desde Joy Division, The Fall, Jesus and Mary Chain, hasta películas como El desierto rojo de Antonioni y libros como Ice de Anna Kavan.

Todo eso entró en juego, hubo muchas influencias, pero Steve apuntaba a una estética muy específica, así que eso se sentía limitante. Cuando empezamos la banda, él me dijo que no creía que durara más de un año y medio o dos, tenía una misión muy específica por cumplir, para luego dejarla. Y en cierto modo así fue.

En ese sentido, ¿Crees que la lentitud de Codeine fue algo intencional y deliberado, o se sintió más intuitivo?

Fue muy deliberado. Como baterista no era nada intuitivo, era difícil tocar lento y de manera tan austera pero firme. Me tomó un tiempo descifrar cómo hacerlo, pero cuando lo logré aprender me transformó, siento que entré con una química corporal y salí con otra.

 

¿Qué sientes respecto al término slowcore?

Al principio era como una broma frente al hardcore de Nueva York. A veces nos parecía gracioso y otras nos molestaba. Hoy creo que existe un estilo llamado slowcore con cualidades que en realidad nosotros no tenemos. Creo que Codeine es distinto a muchas de esas bandas que les llaman slowcore, aunque probablemente fuimos un punto de partida para que existiera esa etiqueta.

 

¿Y qué piensas de tantas bandas jóvenes que ven a Codeine como una gran influencia?

Es increíble. Es muy bonito que alguien considere nuestra música significativa para lo que hacen.

 

¿Hay artistas nuevos que te influyen ahora, ya sea en tu trabajo personal o en Codeine?

Sí, definitivamente, hay mucha música que he descubierto. Este año saqué un disco solista llamado Ghost Ship, que creo fue influido por tocar con Codeine estos últimos años, pero también por escuchar a gente como Grouper o Charlie Megira. Steve y yo nos metimos en el black metal después de Codeine, algo que a John no le interesa. Fuimos a Australia este año y traje algunos discos interesantes, hay una banda se llama The Lewers que me gustó mucho, también Itchy Bugger. Me he metido harto en la escena experimental de Gotemburgo (Suecia), como Sewer Election o Amateur Hour. Escucho mucho drone, como Kevin Drumm o Joe Colley. Creo que hay mucho pasando, me gusta.

Ahora bien, la lentitud de Codeine se ha descrito en ocasiones como un gesto radical o político. ¿Crees que todavía tiene ese poder de resistencia? Sobre todo en un mundo tan acelerado.

No creo, no realmente. Creo que en su momento sí lo tuvo. En el comienzo fue casi confrontacional tocar lento, oscuro y muy fuerte. De cierto modo, creo que tuvimos influencias de lo que Swans estaba haciendo en ese momento, que era también este estilo lento, pesado, confrontacional.

La lentitud desconcertaba a la gente, hubo un momento que era lo único de lo que hablaban. Pero con el tiempo influyó y se integró más a la cultura, hoy ya no se percibe tan extraño para la gente, es mucho más familiar culturalmente. Ha habido gente como Leonard Cohen, que en su momento fue visto como un extraño deprimido, pero que con el tiempo se introdujo en la cultura popular; creo que la lentitud ha sido absorbida también por el resto del mundo.

Creo que una de las cosas que Codeine reaccionó en contra fue la catarsis, que era un elemento importante en la música rock e indie rock en el momento. Sonic Youth tenía estas canciones que escalaban y escalaban hasta llegar a una gran liberación, y Codeine no quiso tener esa liberación, esa ruptura final que uno espera. Creo que hubo mucha contención de cierta forma, mucha disciplina y tensión en la música. Estábamos muy enfocados en eso.

 

¿Por qué crees que eso resonó tanto con la gente? ¿Crees que quizá esa “decepción” ante la catarsis tuvo que ver con ello?

(Ríe) Muy posiblemente, no lo sé. En un comienzo, mucha gente pensó que eramos muy, muy raros, pero quienes lo entendían, lo entendían de verdad. Supongo que por lo específico de nuestra propuesta, y porque las canciones de Steve son realmente únicas y geniales, no sólo en estilo y entrega.

No creo que vaya a haber canciones nuevas, aunque quien sabe

¿Qué viene ahora para Codeine después de estos shows?

No espero nada y no estamos planeando nada tampoco, no creo que vaya a haber canciones nuevas, aunque quién sabe. Me encantaría, soy muy fan de la composición de Steve, sería genial escuchar algo nuevo de él, pero si no lo hace, está bien también. No tenemos shows planeados, no diría que estos son nuestros últimos conciertos, pero sí son los últimos con planes concretos.

 

Eso lo hace sentir aún más especial

Sí, no quiero decir  “¡vengan, puede ser el último!”, pero es la realidad. Estuvimos haciendo shows mayormente en respuesta al lanzamiento de Dessau y otras reediciones, pero es posible que volvamos a nuestra cueva.

 

Para cerrar, ¿qué podemos esperar el próximo 8 de octubre?

 Estamos trabajando en incluir un par de canciones distintas. Hemos tocado sets similares en los últimos años, pero ahora queremos agregar al menos un tema que nunca habíamos tocado en vivo y quizás otros que no tocamos hace mucho. Así que ojalá un setlist un poco distinto a lo que hemos estado haciendo…

Antonia Hernández

Escritora aficionada, fanática de las películas de terror y la música triste

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