Escrito por Felipe León
Escoger solo un álbum que refleje la importancia de Nina Simone parece una tarea imposible, aunque algunos candidatos siempre salen a la luz. El más referenciado sin dudas es ‘Pastel Blues‘ (1965), uno de sus discos maestros, que puso a la artista en el panteón de las grandes voces de la música popular, en gran medida por la fortaleza de su interpretación, ya sea en lo vocal como en el piano.
Para la mitad de los 60’s, la norteamericana comenzó a vislumbrar un mayor compromiso con las causas de los derechos civiles, lo que se traspasó a su música. En específico a la solvencia creativa de un disco valiente, en el que la artista estaba dispuesta a expresarlo todo, canalizando un dolor histórico que necesitaba ser gritado, y no hubo mejor tradición musical que el blues y jazz para tal tarea.
En ‘Pastel Blues‘, la artista recopila diversos clásicos para así tratar temas que la aquejaban en lo personal, como es el caso de una crisis económica y posterior huida del país. Pero también en lo social, reflejando sus inquietudes desde una ambición vocal de lo más atemporal. Una memorable forma de hacerse escuchar.
Si bien las complejidades de vida no desaparecieron, la vitalidad de su obra dejaría una huella imborrable en esa época, dándole un estatus de leyenda en la música afroamericana. Porque las versiones de Nina Simone para «Nobody Knows You When You’re Down and Out«, «Strange Fruit», «Be My Husband», «Trouble In Mind» y «Sinnerman» son historia pura.
