Escrito por Jocsán Sánchez
Fotos por Benjamín Neira
De las plazas a un nuevo Movistar Arena, una visita marcada por la nostalgia de hits imborrables. Bajo un setlist alejado del reguetón, Duki ofreció un espectáculo con sensaciones positivas, emociones cautivadoras y emociones dignas de un artista que quiso una gira más personal.
Si hablamos de líder en la escena, Duki es uno de los grandes nombres que surgen en ese primer pensamiento. El clásico rockstar argentino que ha roto diversos récords alrededor del mundo. Primero en la escena trasandina en realizar estadios en muchos países impensados, el primero en ser top argentino y el primero en enamorar a toda una generación, misma que recuerde aquel 2018 como año de culto para el trap latinoamericano.

Con el lanzamiento de su disco «Ameri», amado y criticado por muchos en base a cómo se gestó su venta de identidad y al resultado entregado, Mauro Lombardo aterriza en Chile para demostrar que aquel trabajo no era para acaparar público nuevo, sino que fue un gesto para demostrarle a sus «diablos» que aun sigue vigente para ellos. Fue un álbum dedicado para esos pocos que se convirtieron en muchos, a su madre… Sandra. Y qué mejor manera de conseguir esta atmósfera que descansar de los estadios y reunirse nuevamente con Chile en un recinto icónico como el Movistar Arena.
Puertas adentro de «Love.Blood.Money»
Más allá de no ser un nombre tan grande como Marlon Breeze, Ele Ekis hizo justicia con una apertura magistral. Se le vio cómodo, conquistó al público como si fuese el propio. Sencillo, pero complejo. El artista nacional logró generar la emoción que muchos esperaban vivir para la antesala del argentino, les hizo moshear y saltar más allá de que sus canciones no hayan resonado tanto en ellos, lo crucial fue la energía de vivir un gran momento por 30 minutos seguidos… porque sí, aquellos 30 minutos se disfrutaron de inicio a fin. Esto demuestra que Ele Ekis puede dar la sorpresa en un tiempo más, conquistar a una audiencia tan grande como la de Duki, qué habrá de ver más adelante cuando aquel Movistar Arena lo tenga a él como protagonista.

Para efectos de quien escribe, la atmósfera que se sintió en cada rincón del Movistar Arena era digna de aquellas tocatas trap under en que el bullicio era eterno. Entre la mística de quienes fueron vestidos para la ocasión y el coreo al unísono de «¡Duko, Duko, Duko!» hacían de la ansiedad una agonía por la salida del argentino… y finalmente sucedió.
Duki y el conflicto de «Ameri»
A luces apagas, el mítico logo que le da nombre a esta gran identidad del artista se impone frente a las casi 15.000 personas presentes. «Leitmotiv» rugió sin una llamativa estética, más bien eso lo lograron sus fanáticos que desde la primera trompeta no dejaron de hacer todo tipo de ruido. Emoción, lágrimas o simplemente llamar a que el espectáculo comenzara de inmediato. Así mismo fue como con «Nueva Era», Lombardo apareció en escena. Con una letra impactante, personal para muchos e incluso para el escritor de esta reseña, la canción con suerte se lograba escuchar, no por una falla en el sonido, sino por la capacidad impresionante del público a la hora de no fallar una barra que contiene la canción… «VVS, colores en la chain como los ositos Haribos…», fue en este coro en que quedó claro una cosa… «Ameri» es el éxito de sus fans y el fracaso de una industria que no comprende la visión de un líder indiscutido.

Llegados acá, Duko concretó todo un bloque dedicado a este disco, tocándolo en su totalidad. Cada uno con su particularidad, pero «Barro» tuvo un detalle especial… Las galerías, plateas y canchas se tornaron de un rojo carmesí que iluminaron la oscuridad de un escenario sin destellos. Fue así como Duki, sorprendido por el momento, rompió en una lágrimas de un jugador que ha logrado sus sueños. Y así lo dejó ver tras decir en el breve descanso que le hicieron emocionar.
Terminado ya el bloque de Ameri, el trasandino daría cátedra con el ritual de hits que varios ansiaban escuchar. «Rockstar», quizás la canción que cimentó el éxito mundial de Duki se haría presente en el Movistar Arena. Con ellos los mosh pits o «pogos» como bien se le conocen en Argentina, se hicieron presentes en varios sectores de las canchas. Así mismo la gente de las galerías tendrían su fiesta particular, al fin y al cabo, cada quien disfrutó como pudo. Así y con esa atmósfera generada, el track sonó como nunca, y al igual que en «Nueva Era», el público sonó más fuerte que el artista. Obvio el descanso no se presentaría aun, ya que la melodía siguió con «RoCKSTAR 2.0» colaboración con Jhayco del disco «Antes de Ameri».
Bloque final como regalo
Por más sorprendente que parezca, este show ha sido marcado por 2 cosas: sin reguetón y el debut de hits. Así como suene, el estilo único de Duki le llevó a grabar un Mixtape en transcurso de su gira anterior, así mismo, Chile fue sede de debuts de muchos tracks. Tal y como ocurrió anteriormente con «Nueva Era» en ese mítico espectáculo del Estadio Monumental. Ahora, regresando al primer punto, el espectáculo siguió con grandes himnos como «Sin Frenos», «Si Te Sentís Sola», «Goteo» y «Antes de Perderte». El regalo era evidente, un paso particular de las antiguas y con las colaboraciones míticas que han marcado un antes y después en la carrera del trasandino. Es cosa de hacer una breve lista de grandes nombres en su gran discografía. He de mencionar que la presencia de celulares grabando en lugar de disfrutar el show, cosa repetida en diversas fechas y que arruinan rotundamente la experiencia de quien paga su ticket, fue desapareciendo, cosa que se agradece.

Finalmente el concierto terminó con una serie de canciones que a más de alguno le provoca ganas de llorar y saltar al mismo tiempo… «No me llores», «Hitboy», «hARAkiRi», «Malbec», «She Don´t Give a Fo», y «GIVENCHY». Para muchos esto debería a ver sido una despedida especial, el máximo exponente del trap terminando su gran evento con éxitos pertenecientes a sus orígenes y así también con su nueva etapa artística… pero no. La frutilla del pastel que se selló esta fecha sería «Hello Cotto».
A palabras que concluyen este escrito he de destacar cosas puntuales. El Ameri tour es un regalo para los fans antiguos más no para lo nuevos, se ve a un Duki más completo, quizás el «prime» musical que en años anteriores. Su fanaticada a evolucionado con él, así mismo sus actitudes de cara a sus grandes participaciones a nivel mundial. Por último, el trap siempre es y será el mejor género para disfrutarle… ¿con banda? mil veces aun.
