Como ya sabía un puñado de nerds de la literatura chilena hace algunos meses, nadie menos que la canónica directora Dominga Sotomayor es la encargada de adaptar la que -hasta ahora- sigue siendo la última novela de Alia Trabucco Zerán: Limpia, editada por Lumen en 2022. Ahora, ¿por qué esto sería importante? Bueno, de hecho eso ruega otra pregunta: ¿por dónde partir?
Este es un artículo de cine y lo más responsable sería apegarse al “lado Sotomayor” de esta feliz noticia. Aunque claro, con el peso de una escritora como Trabucco, eso sería algo impertinente. Y es que Trabucco no solo es una de las voces más importantes de la literatura chilena contemporánea (punto). Es, además, una de las escritoras cuya obra ha demostrado mayor factibilidad transmedia en los últimos años. De hecho, nos invita a preguntarnos si alguna vez ha siquiera existido en la historia de Chile otra autora con tal nivel de índice de adaptaciones: 66% (dos de tres). Recordemos que la mismísima Maite Alberdi, una de las figuras más importantes de la industria nacional del cine chileno hoy por hoy, basó su primera dramatización ficcionada (El Lugar De La Otra, 2024) en uno de los textos de que incluyó Trabucco en Las Homicidas (2019), su primer libro de no ficción tras deslumbrar con la novela La Resta en 2014.
Eso sin contar que este año Limpia se montó como obra de teatro en el contexto de la Fundación Teatro A Mil, con Alfredo Castro como encargado de la puesta en escena. Igual, más que hacer una lista de las exportaciones formales que han tenido los libros de Trabucco, la mejor forma de celebrarlos -y recomendarlos- es simplemente hablar de ellos. Divulgarlos, analizarlos, conversarlos y así. Pero también hay que ser responsable con el tema del artículo presente: Las claves de la nueva película de Dominga Sotomayor. Para ser justos, las más grandes claves grandes probablemente son dos: Trabucco y Sotomayor.

El estilo narrativo y temático de Trabucco, aún habiendo publicado una cantidad de libros relativamente limitada (tres), es de lo más amplio. La Resta aborda estas clásicas historias en la literatura chilena post 2000s sobre el dolor de reencontrarse con la memoria, pero a través de una estructura coral ejecutada de manera inédita para Chile y un elemento de ciencia ficción que le da un valor agregado inestimable. Las Homicidas es una colección de cuatro ensayos que abordan casos particulares de mujeres que cometieron asesinatos en Chile, con penas de características que invitan a cuestionar hasta qué punto fueron modificadas por el hecho de ser ejecutadas por mujeres. Y Limpia narra la historia de una joven que llega desde el sur de Chile hasta la capital a trabajar como ama de llaves y se le acusa de ser responsable de la muerte de la niña de la casa. No es un spoiler, es un pie forzado. La voz de la protagonista puja permanentemente por comprobar que es inocente.
Teniendo la novela original, Limpia, sobre la mesa, podemos intentar anticipar algunas cosas sobre la película de Sotomayor. De hecho, lo más probable es que, en efecto, no solo se pueda intentar, sino que derechamente se pueda hacer. Seguro que existe cierta literalidad en la adaptación y conseguir un ejemplar de la novela puede ayudar a anteceder el desarrollo de la trama de la película (o quizá no, da lo mismo). Pero no nos engañemos: no es el punto de leer novelas que serán adaptadas. De hecho, considerando el final de la novela, incluso podríamos adelantarnos a las tradicionales reacciones insoportables que tienen los autodenominados críticos de cine que proliferan en YouTube y reaccionan venenosamente a cualquier cosa producida por Fábula. Pero en verdad, qué importa.
Ahora, en cuanto al estilo de Sotomayor: sensible, directo, tenso. Perfecto para una historia de estas características: sensible, directa, tensa. Sotomayor es responsable de filmes esenciales para el cine chileno como De Jueves A Domingo (2012) o la tanto exitosa como celebrada críticamente Tarde Para Morir Joven (2018 y el último hasta el día de hoy). Son historias en apariencia sencillas, para efecto de lo que podríamos remitir al desenvolvimiento puro de la trama, pero que “esconden” (en realidad no esconden nada) profundas heridas y emociones a punto de explotar. Sotomayor tiene cierta magia pasiva para filmar que hace las historias demasiado cercanas y plausibles para el público chileno (y de otros países también, aparentemente). Son personas que quizá están en relativo control de las circunstancias que los rodean, pero no así de la factura emocional que esos escenarios despiertan.

Al menos en el material original de Limpia, el control de los personajes por su entorno más es limitado y las amenazas que subyacen a la trama son más presentes y visibles que en otras historias dramatizadas por Sotomayor. Aún cuando no necesariamente se asuma que la adaptación del tono será literal, si se pueden generar algunas expectativas respecto a la bomba de tiempo que funciona como eje de la trama, cubierta por la inocencia de la relación entre las dos protagonistas: Estela y Julia.
A todas luces, nada parece más perfecto que el combo Trabucco + Sotomayor. Ambas son realizadoras artísticas de tremenda inteligencia emocional y una gran capacidad para materializarla en sus respectivas obras. Es una combinación artística de ensueño y verá la luz en el festival de San Sebastián en octubre. Luego llegará a Chile y el mundo el 10 de octubre vía Netflix. Por cierto, es el mismo recorrido por el que pasó la adaptación anterior de Trabucco el año pasado: San Sebastián y Netflix.
La película aún no tiene trailer, pero se puede revisar la página de IMDB de Limpia (Sotomayor) o la entrada de Goodreads de Limpia (Trabucco)

