Escrito por Felipe León
La figura de Gilda en la cultura popular argentina es gigantesca, siendo una suerte de santa patrona en el país trasandino. Su legado marcado por la tragedia tras un prematuro fallecimiento en 1996, no ha hecho más que crecer, en gran medida porque su accidente ocurrió en su mejor momento, pues acababa de lanzar su disco más famoso ese mismo año: ‘Corazón valiente‘.
No hay mejor encarnación del espíritu de la bailanta que su música. Alegre, romántica y bailable cumbia que conquistó el corazón del pueblo, encontrando una manera de hacerle frente (o quite) a los problemas, a través de canciones creadas para liberar el alma y cuerpo, lo que generó por parte de las personas hacia la artista una cercanía y veneración, tanto en su país natal como en los más próximos a sus fronteras.
Aquí en Chile era común encontrar su repertorio sonando hasta tarde entrada la madrugada, siendo sinónimo de felicidad y liberación. Un poco de optimismo ejecutado desde una mirada tropical de la cumbia, que por aquella década comenzaba a ganar fuerza con otros contemporáneos como Antonio Ríos o unos jóvenes Amar Azul. Bajo este contexto, ‘Corazón valiente‘ pasó a ser un referente absoluto; una escuela de carismática música para gozar.
Gilda es de esos casos que trasciende tendencias, debido a la atemporalidad de un canto que refleja todo tipo de mal de amores y salvaciones espirituales. Piezas como «Fuiste», «Un amor verdadero», «Paisaje», «Amame Suavecito«, «Cómo mareo» o la que da nombre al álbum reflejan el nivel de clásicos que dejó.
