Live Reviews

Candelabro en Matucana 100: Flechas al aire

Escrito por Rocío Villalón

Fotos por Bárbara Hernández

Candelabro no se detiene. Una vez más, la banda logró convocar a todos sus fieles seguidores, ávidos por sumergirse en la intensidad del «nerd rock». El lugar elegido para esta cita fue Matucana 100, un espacio que ha sido testigo privilegiado del crecimiento y transformación del grupo a lo largo del tiempo, y que en esta ocasión volvió a vibrar con su propuesta única.

La jornada comenzó con la presentación de Antonel, quien, acompañado únicamente de su guitarra, logró generar una atmósfera íntima y conmovedora.

Su estilo, lleno de sensibilidad y cercanía, resonó con el espíritu de Candelabro, generando una conexión inmediata con el público. La complicidad fue tal, que Matías Ávila, vocalista de la banda, se sumó a él en el escenario, regalando un momento especial y cargado de emoción.

Cuando Candelabro tomó el escenario, bastó el primer acorde para que el ambiente se transformara por completo.

Desde ese instante, se intuía que no sería una noche cualquiera, sino una experiencia musical intensa y profundamente sentida. Canciones como “Las Copas”, “Domingo” y “Me Acerca” guiaron al público por un viaje envolvente, lleno de matices y energía.

Un detalle particular es que muchas de estas canciones aún no están disponibles de manera oficial en plataformas digitales.

Aun así, los asistentes las corearon de principio a fin, demostrando un nivel de entrega que solo se logra con verdadera conexión emocional. Para alegría de muchos, la banda confirmó que estos temas estarán disponibles a partir del 3 de octubre, una fecha que ya quedó marcada en el calendario de sus seguidores.

Durante toda la presentación, Candelabro mostró una ejecución impecable, con arreglos cuidados que transitaban entre la melancolía introspectiva y momentos de euforia desbordante. Obras como “Refugio I y II”, “Piano a Piano” y “Bonva” evidenciaron esa dualidad que caracteriza a su sonido: delicado pero poderoso, preciso pero lleno de emoción.

La capacidad exploratoria de la banda también quedó en evidencia con la interpretación de composiciones más recientes como “Tumba”, “Angel” y “Prisión”. En vivo, estos temas cobran otra dimensión, más visceral, más cruda, más libre. Cada nota parecía impulsada por una necesidad genuina de expresión, y el público respondió con entusiasmo, ovacionando tras cada canción.

Uno de los momentos más celebrados de la noche fue la interpretación de “Señales”, uno de los himnos más queridos del repertorio de Candelabro. Fue recibido como un regalo cuidadosamente elaborado, una joya que conecta directamente con lo más profundo del oyente.

Más allá de los arreglos elaborados y las melodías emotivas, lo que realmente distingue a Candelabro es su capacidad de atravesar al espectador, de llegar a lo esencial. Su música no solo se escucha, se siente. Y esa noche, en Matucana 100, lo volvieron a demostrar con creces.

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