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Caught Stealing, de Darren Aronofsky: Un thriller pop

Muchas burlas causó el músico y actor Harry Styles cuando en la promoción de Don’t Worry Darling se refirió a la película que él mismo protagonizaba como un filme “que se sentía como una película”. Fuera del sentido reiterativo de su apreciación, que efectivamente puede ser algo chistoso, si se puede entender de dónde viene el comentario. Pensemos en el perfil de Styles: un adulto ocupado que creció viendo películas en una época lejana a la sobreproducción de filmes desechables basados en franquicias. Lo que entiende por película no es lo que entiende un niño de hoy. Entonces se le permite hacer un drama hecho y derecho. Y claro, él lo siente “como una película”. Bueno, en un mundo con la cartelera como la del 2025, que se cuele entre los grandes estrenos internacionales un título como Caught Stealing invita a pedirle disculpas al ex One Direction.

Aunque esto que viene ahora sea un pecado capital para la crítica seria de cine —al menos ateniéndose a teorías en la línea de las que desarrollaron críticos franceses como Truffaut o espejismos estadounidenses de estos mismos como Sarris— quizá hay que partir estableciendo que Caught Stealing es algo desligable de su director. Ojo, no de su dirección, pero si de su director. Y eso responde a la distancia temática del último filme del Aronofsky al desarrollo histórico que ha tenido su cuerpo de trabajo desde el ya lejano debut con Pi allá por 1998. Esta carrera está lejos de sus temas tradicionales, también de su tono, aunque no así necesariamente de su vara de calidad. De hecho, lo mejor de la película debe ser, precisamente, la sombra de Aronofsky encima: esta es una película de verdad, hecha por un director de verdad.

Esa era la primera bala que había que sacarse. La segunda es la del “factor punk”. Resulta que parte del marketing ha hecho referencia directa a la estética punk del filme: un personaje con mohicano, skinheads, soundtrack de IDLES (que está buenísimo) y una ambientación en el desgastado San Francisco de hace varias décadas atrás. Si se está esperando una experiencia siquiera cercana a eso, como si esta película fuese un libro antiguo de Andrés Valenzuela o Irvine Welsh, puede abortar. Caught Stealing está lejos de eso, pero también está lejos de ser una película insípida. La onda está.

Con el estilo y la estilización (no es lo mismo) bien encauzadas, la historia sigue las desventuras de Hank Thompson (Austin Butler), quien podría decirse que tiene una vida normal, con sus propios problemas —como todos— y sin molestar a nadie hasta que, por una serie de malentendidos que no viene al caso detallar, se ve envuelto en un manojo de amenazas y estructuras de mafia y corrupción encima suyo que rápidamente escalan en violencia. Hank debe reaccionar rápido. Es un guión minado en posibles spoilers y, por lo mismo, no se entregarán mayores detalles sobre “qué pasa”, pero si se puede adelantar que ciertos eventos le dejan algunas frustraciones al protagonista que lo obligan a actuar con muchas capas de intenciones, a veces con la venganza como eje de motivación central y otras solo por supervivencia.

Lo que se detalló en párrafo anterior cabe en un término que tiene décadas de uso: thriller. No es nuevo. El carácter interesante descansa precisamente en que a partir de la estilización mencionada y el carisma del casting en general, Aronofsky logra elevar la producción a niveles pop inéditos para las películas adultas de hoy en día. No porque no existan películas con intenciones inmediatas y divertidas (¡no se diga más!), sino que ya llegamos a una etapa del cine en la que incluso es difícil dilucidar lo que es una película adulta de una juvenil. Esta es una película adulta y no es espesa, todo lo contrario. Y de hecho, en oposición al resto de la filmografía del director, él mismo ha mencionado —y se nota— que esta película solo busca entretener. Claro que cuando la dirige el mismísimo Aronofsky, hay un piso de calidad fijo esperable. Aunque no necesariamente considere una vuelta de tuerca, ¿o si?

La filmografía de Aronofsky se puede dividir en dos bloques grandes: la del descenso (Requiem For A Dream, The Wrestler, Black Swan o The Whale) y la de sus apreciaciones desde el judaísmo (The Fountain, Noah o Mother), curiosamente dejando Pi como eje central que combina ambas. Aunque siendo técnicos, Caught Stealing está más cerca del primer grupo, pero no es exactamente el mismo lenguaje. Esto debido a que el estreno de 2025 es, lejos, su película más edulcorada. De ahí el título de este comentario. ¿Es un thriller? Si, pero pop. Es ahí donde más conecta con Ritchie o incluso Tarantino, fuera de las cacareadas y estériles comparaciones con Snatch, que a ojos de varios críticos parece ser la única película del mundo comparable con la nueva de Aronofsky. La verdad es que, aún existiendo obvios referentes, Caught Stealing es un animal nuevo.

Pero retomando la línea (y esta es una conversación que también despertó el reciente estreno de Weapons), un filme de estas características naturalmente despierta preguntas obvias: ¡¿De qué habla?! Y aunque es verdad que no hay demasiado, si existe cierta conversación sobre un Estados Unidos que se fue, un sistema de crimen que era distinto y una forma de supervivencia en las grandes ciudades que, a luz de la violencia de hoy, ya ni siquiera es admisible. No es una película hueca de contenido, pero si hay que reconocer que su gran motivo de apreciación descansa en su encanto y atractivo.

Esto último la encaja en una nueva tradición retromaniaca de hacer cine y presentarlo de una forma determinada que elimine todos los códigos de las películas franquiciadas y devuelva la simple experiencia de ir al cine. Hubo quienes teorizaron en torno a los estrenos simultáneos de Barbie y Oppenheimer el 2023 como una ventana a volver a hacer películas “de verdad” y proyectar hacer negocios con ellas. Quizá fue demasiado optimista y auspicioso, pues las películas ridículas siguen existiendo. Mal que mal, Minecraft sigue siendo uno de los estrenos más taquilleros del año. Pero algo particularmente positivo de Caught Stealing que no se menciona tanto es su mera existencia, que al final termina siendo lo más “punk” del filme.

Los mayores análisis que admite Caught Stealing son los que pasan por el guión, pero este no se puede detallar demasiado sin entrar en spoilers. Así que, pidiendo disculpas, esta suerte de columna se acaba aquí (nunca tan caradura como para llamarlo reseña). Igual, con una cartelera nutrida y todo, es de lo mejor para ver ahora mismo en Chile. Alta recomendación.

Caught Stealing estará disponible en salas de Chile desde el jueves 28 de agosto vía Andes Films.

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