Por Juan Pablo Ossandón
Desde sus inicios en la música desde muy pequeña en su natal Menorca, su paso por Operación Triunfo en 2023, y la reciente gira ‘La Libreta Rosa Tour‘, la artista española-inglesa Chiara Oliver siempre ha estado en una búsqueda minuciosa e impetuosa por la conexión humana. Ya sea con sus fans, su entorno, o consigo misma.
El pop rock, como su mejor aliado y herramienta, le ha abierto el camino a través de canciones coloridas presentes en sus comentados EP’s, «la libreta rosa» y «la última página», revelando verdaderas autobiografías de una artista de 21 años que sólo respira y se nutre de música. Aún con sólo 21 años, Chiara Oliver ha sido capaz de capitalizar toda la experiencia que ha acumulado, mostrando un claro control creativo en su propuesta, perfilándose desde ya como unas de las voces hispanohablantes más representativas de la nueva camada de jóvenes artistas pop rock.
En Expectador tuvimos un encuentro con la artista, quien pasó por nuestro país para concretar su debut en una repleta Sala Metrónomo, y conversamos acerca de cómo ha construido su carrera y sus principales focos.
¿Cómo te sientes al finalmente estar en Chile?
Pues muy emocionada, tengo muchas de ver, conocer y compartir con mi público chileno por primera vez. Me hace mucha ilusión, en especial por sentarme aquí por primera vez con mis instrumentos, sola, tengo muchas ganas del concierto, de conectar con el público. Estoy muy feliz de estar aquí la verdad, y me está pareciendo preciosa la ciudad y precioso el ambiente y las personas. Muy feliz.
Mencionaste un tema muy importante, la conexión. Respecto a eso, has dicho en otras ocasiones que prefieres escribir en físico, en papel. ¿Por qué dirías que prefieres esto a lo digital?
No lo sé la verdad. Yo no puedo escribir una canción si no es en físico. Necesito la libreta, necesito el papel, no puedo escribir en un móvil… No sé porque realmente, pero igual al leer. Yo no puedo leer de un Kindle o en un móvil, me agobia, necesito ese papel, ese contacto físico con el libro e igual que necesito el contacto físico con la canción, porque de alguna manera pues la hace tangible, la hace real.
Si yo tengo el papel con la letra escrita y los acordes escritos, y con el proceso, ¿no?, porque al final, en el móvil tu apuntas la letra de la canción mientras la vas escribiendo, y si no te gusta una frase y la vas a cambiar, simplemente borras, y el rastro de la frase anterior que había quedado, que habías escrito… no queda rastro. Esa frase nunca existió, y eso me parece feo, me parece triste porque no queda un proceso claro. O sea si haces un cálculo matemático con una calculadora, no queda el proceso, pero si lo haces en papel, pues te queda todo… Te queda el proceso de la multiplicación, no sé qué, de la división, cuando hace algo así. Yo no sé mucho de matemáticas, no te voy a mentir (risas), pero sí es bonito ver el proceso a veces, ver cuándo te has equivocado, cuándo has vuelto, cuándo has visto de que esta frase no molaba y que molaba más esta. Cuándo decides cambiar una palabra por la otra.
Creo que es muy bonito el proceso cuando lo ves en papel… Yo soy una persona que, yo escribo en libreta, y mis libretas las guardo, las vuelvo a leer más adelante en el futuro, o luego cojo cosas e ideas que se me han ocurrido en el pasado. Entonces me parece muy bonito que se quede ese proceso grabado e inmortalizado para siempre en esa libreta.
Yo salí de Operación Triunfo, y yo fui como de 0 a 100 en nada.
Es una muy buena forma de estar presente, ¿no?, lo que en digital se podría perder…
Sí, lo que además a mi me parece… Pues eso es mi opinión, ¿vale? y a lo mejor queda un poco mal pero me parece feo estar en una sesión de estudio y estar escribiendo y estar con el móvil, porque yo asocio estar con el móvil a no estar atento, a no estar presente, a no estar conectado. Entonces, estar en una sesión y estar con el móvil, «clashea» con mi ideal que creo que debería ser estar ahí presente, y realmente creando.
Considerando tu experiencia al tocar en vivo en bares y hoteles cuando pequeña, tomando la labor de montaje, sonido, quizás con la ayuda de tu madre, ¿cómo eso ha cimentado tu control creativo y ejecutivo al día de hoy?
Eso para mí es muy importante, y agradezco al universo de yo poder haber estado todos esos años preparándome… Al final yo llevo cantando desde muy pequeña, y pues llevo actuando y estando en cualquier escenario en el que me daban la oportunidad desde hace muchos, muchos, muchos años. Desde que era muy pequeña.
Entonces, para mí, comenzar a hacer vuelos con quince años, (tocar) en hoteles, en bares, en restaurantes, en donde me quisieran, que mi madre me ayudara, saber montar un equipo, saber desmontarlo, saber lo que es llevarme a mí misma con el coche y conducir por toda la isla, eso creo que me ha dado mucha experiencia.
Al final, hay gente que tiene la oportunidad o la suerte, creo que todo es suerte realmente pero, hay gente que su carrera escala de manera lenta, ¿no?, que comienza a hacer pequeños vuelos y poco a poco van creciendo. Pero en mi caso, yo salí de Operación Triunfo, y yo fui como de 0 a 100 en nada, entonces nunca el momento entremedio de acostumbrarse o pasar de «montarlo tú» a que lo monte otra persona, ¿sabes?, como que hubo un salto muy grande de ahí. Pero, nuevamente, creo que tuve la oportunidad de hacer la base, la parte cero, sí que tuve la oportunidad de vivirla y experienciarla, y eso me ayudó a ser consciente de dónde estoy y cual es la realidad que tenía antes.

No te gustar hacer las cosas en automático, ¿no?
No me gusta, pero de alguna manera sí lo he tenido que hacer en este año y medio, porque ha sido muy loco, y sí es verdad que han habido momentos en que ha sido muy difícil para mí sentarme y asimilar lo que estaba pasando, en donde simplemente he tenido que «just keep going«, y en algún instante podrás volver a ese momento y recordarlo y asimilarlo. Entonces, no me gusta hacer las cosas en automático. Sí que lo he tenido que hacer en algunas ocasiones, pero cada vez lo intento hacer menos y cada vez intento ser más consciente.
¿Hay algo de esto de «estar más presente» en tu decisión de llevar las últimas fechas de tu gira en acústico?
Para mí, lo de hacer las fechas en acústico e íntimo, para mí era importante hacerlo aquí en Latinoamérica porque es mi primera vez tocando tanto en México, como en Chile y Argentina. Mi primera vez tocando en estos países, y yo en España me presenté con guitarra por primera vez cuando tenía 15 años. Tocaba sólo la guitarra. Cuando comencé a cantar en público era yo con mi guitarra, con mi piano, y estaba yo sola.
Entonces, creo que es importante que la primera vez que toque aquí sea sola, para después en el futuro poder venir con banda y hacer el show entero, pero al menos la primera vez que sea yo, para presentarme como me presenté antes con la esencia de mí.
No hay nada más íntimo que un concierto acústico
Suena a algo poderoso. Como tener una carta de presentación lo más honesta posible con tus seguidores
¡Sííí! Pero también el crear ese vínculo. Al final yo siento que no hay nada más íntimo que un concierto acústico, entonces crear un vínculo es mucho más fácil…
¿Y también te muestra más vulnerable, no?
Sí, eso. Yo soy una persona muy confiada, y confío mucho en la gente, confío mucho en las personas. Entonces, a mí me da igual tirarme si sé que me van a coger, ¿sabes?. Que me van a, como se dice, «catch me«, ¿sabes?. «If I fall, I get caught» (si caigo, me atrapan). En ese sentido, me da igual mostrarme vulnerable si sé que se va a recibir bien.
Sobre la nueva versión de «tulipanes» en dueto con Pablo López, ¿cómo dirías que la narrativa de la canción cambia en esta versión?
Pues nunca lo he pensado realmente como cambiar la narrativa. Para mí, simplemente cuando lo pienso, pienso que Pablo también estaría hablando de una situación parecida. Que los dos estamos cantando de dos situaciones parecidas que hayamos vivido, pero que de alguna manera se juntan porque, como yo, Pablo también es muy lírico en el sentido de letras, en el sentido de que es muy profundo cuando escribe, y en cuanto habla y cuenta historias realmente las cuenta.
Yo tuve la oportunidad de cantar con Pablo, y yo inmediatamente dije que quería que fuera «tulipanes» por la manera en que suena esa canción, lo que significa para mí, y porque también creía que Pablo le podía aportar una magia espléndida.
