A una semana del estreno de La Ola, la última película del director chileno ganador del Oscar, Sebastián Lelio, el equipo de Expectador tuvo la oportunidad de conversar con este mismo y la actriz nacional Daniela López, quien hace su debut en cines con esta película. El contexto de la entrevista fue el de una rueda de prensa en el que a cada medio se le asignaron cinco minutos para entrevistar al equipo artístico detrás del filme. Sin más preámbulo, esto fue lo que se conversó:
Una de las búsquedas principales de la protagonista no solo es encontrar su voz, sino darle un uso que concorde con las facultades más útiles. En esta línea, ¿sintieron alguna alineación meta artística respecto a su propio trabajo? Porque las actrices literalmente tuvieron que encontrar su voz para actuar o cantar, y tú, Sebastián, como cineasta también tuviste que encontrar tu voz para dirigirla. Entonces, ustedes como agentes tanto políticos como culturales, tuvieron que sacar alguna voz de algún lado para levantar “la ola”, de la misma forma que la Julia tiene que encontrar su voz y encauzarla de manera correcta. ¿Cómo fue este proceso de, no solo hacerlo, sino que, al mismo tiempo que lo hacían, estar haciendo una película que tratara sobre esto mismo?
Lelio: Es buenísima pregunta. Yo creo que, bueno, la película trata de muchas cosas al mismo tiempo, pero una de las cosas de las que se trata es del nacimiento de un artista, que es Julia. Que aprende a cantar, digamos, más allá de la academia, en donde encuentra su voz. Pero la película también se trata de los diferentes usos de la voz: de callar la voz, de sacar la voz, de poner tu voz en el espacio público y jugártela por algo, de sumar tu voz individual a la voz colectiva, de las potencialidades de la voz y del deber humano de usar la voz; encontrarla y usarla.
Entonces, yo, desde mi lado: por supuesto, todo el rato. Veía los paralelos y con esto mismo, quizás, cautela, temor, de a poquito fui encontrando todo nuevo el ángulo de una película que juega tan al filo de un tema serio, que nos compete, que nos importa, que nos duele, con la dimensión celebratoria, vitalista, estallada, delirante del musical. Fue difícil encontrar el tono de esa voz, la afinación. Entonces yo, de todas maneras, lo pensé mientras lo escribía, lo pensé mientras lo filmaba y me veía reflejado en el proceso que tan hermosamente canalizó Daniela.
López: Sí, linda pregunta porque yo he pensado mucho en ese paralelismo que existe entre este entender y sacar la voz de Julia y mi propio entender de la película: de lo que se habla y de “sacar la voz” también. O sea, muchas veces me han preguntado como “¿tú eras cantante?” y no, yo no era cantante. No sé si lo soy todavía, pero antes de haber mandado el casting yo decía “bueno, algo canto”. Y encontrar mi voz, tanto técnicamente como desde el decir “puedo tener un personaje en una película”. No me imaginaba nunca cantando un solo frente a muchas personas. Fue un proceso súper grande de crecimiento, aprendizaje y en el que nunca estuve sola. Estuve acompañada de muchas personas, como mis compañeras de escena. Bueno, de Sebastián, con quien tuvimos una relación muy linda en la que nos comunicamos y vimos cómo llevamos este personaje a escena. También con todas las coach. Pero sí, fue un proceso bastante paralelo donde yo también, siendo muy sincera, al principio, al ser mi primera película (y bueno, para todas), en un lenguaje audiovisual, yo también estaba súper perdida. A veces llegaba a mi casa como “no sé qué hice hoy, pero espero que haya resultado”.
Y un poco como en el proceso del rodaje, ese entendimiento que tiene el personaje y ese apoderamiento de su propia voz, también me ocurrió a mí como persona y como actriz. Fue muy lindo.

¿Por qué elegir la música como catalizador de la protesta? Más aún considerando que, como bien sabemos, todas estas protestas en las que se impone la película en medio feminista son antes de la revolución musical de Las Tesis, condensó un poco musicalmente el espíritu feminista. Y hay un alcance que me gustaría hacer con La Ola a propósito de una entrevista tuya, Sebastián, donde mencionas Singing In The Rain como un musical perfecto. Esa película habla precisamente sobre el poder de la música y el sonido en el cine, así como La Ola igual habla sobre el poder de la música y el sonido en la protesta.
Si, o sea, el musical es cine elevado, es la magia del cine, es su arcilla. O sea, es esa fé con la que uno ve una película y cree en lo que está viendo, sabiendo que es artificio, y aún así es magia liberada de la mentira de tener que ser verdad. Es la belleza misma. Es el arte. Eso es lo que tiene el musical, que es el teatro, pero en el cine encuentra un lugar al que realmente pertenece, de alguna manera.
Y también habría que preguntarse: ¿por qué la protesta siempre ha usado la música? La protesta y la música son algo ancestral. El ritmo y el alegato, la rabia y la consigna. Eso no es un invento nuestro. Lo que pasa es que, claro, mayo del 2018 por un lado y el musical por el otro es donde nos toca a nosotros sumarnos a una ola que es eterna. Que es antigua y que es profundamente humana. Y eso de golpear la mesa hasta gritar, el ritmo, el canto, el movimiento del cuerpo son inherentes a eso. Hay algo profundo ahí.
Muchas gracias, ya estamos en el tiempo.
Lelio: Muchas gracias, bien estudiado.
La Ola se estrenará el jueves 28 de agosto en cines de todo Chile.
