Escrito por Felipe León
Los elogios que le llegaron a Joanna Newsom con su disco ‘Ys‘ (2006), le dieron una confianza tremenda para aventurarse en la composición, lo que determinaría el impulso aún más ambicioso que mostraría en ‘Have One on Me‘ (2010). Un álbum triple dispuesto a expandir el universo musical de la artista, que contó con magistrales arreglos de Ryan Francesconi.
Sus cualidades natas en el folk de raíces orquestales y progresivas persisten en su tercera obra, acuñando toda clase de belleza y rareza a su música. Desde el protagonismo de su voz, arpa y piano hasta la expansión a instrumentos como el tambura y kaval, la sucesión de eventos con esencia pastoral se posicionan como una colosal muestra de su genio creativo, adoptando un brillante tono emotivo, poético, y estrafalario.
Poco más de dos horas en las que se reúnen piezas complejas, al rededor de una narrativa que gira sobre las pasiones de la artista. Lo vulnerable, cálido y revelador al servicio de canciones maestras como el corte titular, «Good Intentions Paving Company», «In California» o «Kingfisher», que desarrollan la parte más aventurera de Joanna Newsom.
Otros temas como «’81′», «Soft as Chalk», «Baby Birch«, «Go Long», «Easy» o «Does Not Suffice» ayudan a diversificar el viaje. Contribuciones estelares a un trabajo como ‘Have One on Me‘, recordado por sus logros; por sus encantos.
