Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Tomokazu Tazawa (vanishock)
El debut de Ado en Chile dejó al descubierto varias verdades como posibilidades, así como también reveló ciertos puntos del porqué la nipona ha sido todo un fenómeno desde su debut en 2020 con el sencillo «Usseewa». En ese sentido, cabe destacar que el paso de la gira ‘ADO WORLD TOUR 2025 «HIBANA»‘ por el Movistar Arena el pasado lunes 18 de agosto, es el primer y único show que haya agotado un artista japonés en dicho venue.
A ver. Fue la misma Ado quien, al anunciar la gira ‘Hibana’ –chispa en español–, declaró que buscaría dar lo mejor de sí y superarse a sí misma en relación a su tour mundial anterior. Algo que toma cierta tenor, considerando la reserva de la artista de revelar su identidad. ¿Cómo es posible brillar como una ‘chispa de fuego’, manteniéndose bajo un velo de sombras? Sin duda un cuestionamiento válido, que, supone por lo bajo, una novedad en sí, pues eso tiene sus propios desafíos y obstáculos por sortear.

Las propias respuestas que entregó Ado en su concierto son del todo reveladoras, y es que se tomó dos horas completas para levantar tamaña «chispa». Su silueta siempre inquieta dentro de la jaula que cubría su persona –con movimientos claramente perceptibles ante el contraste de las pantallas–, la idol entregó su voz como la mayor de las ofrendas en un despliegue vocal increíblemente poderoso y emocionante. El mismo arranque con «Usseewa» dejaba eso clarísimo. Cada alma instalada en el Arena se mostraba totalmente hipnotizada por lo naturaleza prácticamente mitológica de lo que sucedía sobre el escenario.
Es que su voz se mostraba versátil, mucho más que competente, alcanzando todo tipo de notas con una facilidad, y brindando cierto calor a sus interpretaciones motivada por la respuesta eufórica del público nacional. Piezas como «Gira Gira», «Show» y «Kura Kura» establecieron el dominio absoluto de su vozarrón, significando cada visual de corte onírico que trasmitían las pantallas –muy a lo Tool–, así como el espacial juego de luces y lasers que no hacían más que elevar la calidad del espectáculo.

Llega a ser curioso que, para alguien que no muestra su rostro –decisión que se respeta–, provoque una respuesta tan humana y llena de júbilo en la audiencia. Puede que sea un factor la estricta prohibición de grabar antes, durante y después del show, aunque dudo que sea suficiente para responder el gigantesco nivel de recepción –de lo contrario otros nombres que prohiben celulares lograrían resultados parecidos, pero no es así, no tan común al menos–. Es que llega a ser ridículo, si la disposición completa del Movistar Arena era con asientos y butacas. Sin embargo, eso no detuvo a los asistentes de expresarse con fuerza a través de sus lightsticks que coloreaban el paisaje en distintos patrones cambiantes, sus ovaciones, coros y gritos de cada verso y estribillo religiosamente. Algo que Ado reconocería y agradecería en sus posteriores y nutridos discursos más adelante del show.
Ado se deja la voz en sus conciertos, y no suelta el acelerador en ningún momento. Al punto de cobrar un nivel de presencia que resuena a nivel físico en el público, un efecto logrado probablemente entre el excelente trabajo de mezcla de sonido, y, por supuesto, su prodigiosa voz. ¿Cómo no emocionarse con «Value» en ese caso? ¿O sentirse levitando por completo en «Stay Gold»? El sentido de comunidad era más que claro, y es que todo el mundo estaba conectado por un mismo lenguaje, con el canto de la artista como el mayor significante. El sentirse parte de algo mayor que uno mismo, que en ocasiones podría dar espacio ante respuestas de corte primal y visceral frente a los gritos escalofriantes de Ado en «RuLe» y, por sobre todo, «Aishite Aishite Aishite», aquel cover de Kikuo del que la cantante se apropió por completo, mostrando una performance vocal tan surreal que era imposible no romper en ovaciones y aplausos estridentes después.

Todos tenían un espacio en el que expresarse, a su forma, como parte de un todo. La propia banda de la artista, formada por Ryunosuke Morita (baterista), Takuma Kaneko (bajista), Sara Wakui (tecladista), y Takafumi «CO-K» Koukei (guitarrista) tendría el spotlight al presentarse previo a «Gyakkou» con breves pero vibrantes solos en sus respectivos instrumentos. El público cada vez desprendía más energía y con una mayor soltura que desdibujaba las virtuales limitaciones de los asientos en la cancha del recinto, y Ado se tomaría aproximadamente media hora –en dos discursos– para expresar sus pensamientos, emociones y mensajes.
Con un inglés torpe que cambiaba al japonés, más algunas frases en español, la artista expresaría su cariño y asombro ante el recibimiento del público chileno. «Estoy muy feliz de estar en Santiago de Chile por primera vez», dijo Ado. «Me gusta Santiago porque Santiago es un lugar muy feliz», aludiendo con humor a la «energía fantástica» de los asistentes. Fue durante este momento que Ado dijo que quería que «Hibana fuera un punto de inflexión no sólo para ella, sino que para Japón y su cultura» y hacerse conocido en el resto del mundo sin importar las fronteras. Misión que espera cumplir a pesar de las dificultades que se le presente, con tal de hacer felices a sus seguidores.

Después del encore, la artista presentó «ROCKSTAR» y una notable versión de «Chandelier» de Sia, canción particularmente reconocida por sus difíciles vocales, las que Ado consiguió con facilidad bajo una performance que sudó pasión al arte al máximo. Hasta se puede decir que hizo algo más difícil que la original, por todas las texturas que añadió. Aplausos por doquier. Tras dichos instantes, siguió contando la anécdota de como su madre le retaba por «cantar muy fuerte» cuando era pequeña, que tiene muchos complejos al punto de «odiarse» –con la inmediata respuesta de comfort del público–, y un lindo mensaje alentando a los asistentes a perseguir sus sueños y no sentirse avergonzados por la solitud. Aunque, creo que quedó claro que en esa noche nadie se sintió solo.
Y bueno, el acto final llegó con la monumental «New Genesis», ante la infinita alegría de un océano de voces que cantó fervientemente cada estrofa, armonizando con la portentosa voz de Ado, dando cierre a un concierto único por definición de sus circunstancias como sus frutos. Se prendió una chispa, definitivamente.
Setlist de Ado en Chile:
- Usseewa
- Lucky Bruto
- Gira Gira
- Show
- Kura Kura
- Readymade
- MIRROR
- Charles (Cover de balloon)
- Elf
- Value
- Stay Gold
- RuLe
- Utakata Lullaby
- Aishite Aishite Aishite (Cover de Kikuo)
- Gyakkou
- Hibana (Cover de DECO*27)
- Episode X
- Odo
- ROCKSTAR
- Chandelier (Cover de Sia)
- Shin Jidai
