Escrito por Felipe León
La grandilocuencia promovida por actos como Racing Mount Pleasant resulta emocionante, considerando el sentir humano que existe tras la música. Belleza melancólica e introspectiva que dibuja a través de cuerdas, vientos, percusiones y voces, paisajes sonoros fascinantes, enmarcados en una entrega homónima que viene a continuar lo mostrado en su anterior álbum. ‘Grip Your Fist, I’m Heaven Bound‘ (2022), cuando se llamaban Kingfisher.
Sus integrantes se muestran absortos en crear algo memorable, generando instancias que van desde lo íntimo y delicado a lo plenamente atmosférico, encontrando espacio para maximalismos orquestales y sensibilidades en suspenso. Unión que engloba diversas influencias, bajo una lectura propia del art rock que bien se nutre del post-rock, o incluso del folk o jazz, en constante expansión de la esencia propia del proyecto.
Es mejor escuchar este disco sin pensar tanto en las comparaciones que puedan surgir, pero Racing Mount Pleasant es un trabajo que de seguro podrán disfrutar entusiastas de Black Country, New Road, Hesse Kassel o Maruja. Tiene momentos altísimos como «Call It Easy» o «Your New Place», junto a otras destacadas como el tema nombrado igual al disco (y a la banda), «Emily», «Outlast» o «Your Old Place».
