Thundercat en Chile
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Thundercat en Chile: El bajista favorito de tu artista favorito

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro Pino

El regreso de Thundercat era uno de los conciertos más anticipados en Chile, tanto por la lamentable cancelación de 2023 que fue un balde de agua fría para muchos, así como por el mero hecho de que Stephen Brunner –el nombre tras el alias– es, indudablemente, uno de los mejores músicos del día de hoy.

¿Por qué tal declaración? Existen muchísimas razones. Partiendo del hecho de que se desempeña como cantante –con un falsetto totalmente característico e inconfundible–, bajista, compositor y productor, sobresaliendo en cada una de dichas labores. Algo que su propia discografía ha dejado en evidencia con obras influyentes como ‘Drunk’ (2017)‘Apocalypse’ (2013), en donde el músico ha desplegado una verdadera amalgama de sonidos yendo desde el virtuosismo del nu jazzjazz fusion, hasta las melosas texturas del soul en sus variantes psicodélicasneo –por decir algunos–.

Esta grandeza ha sido ampliamente reconocida por la escena de la música, habiendo trabajado tanto como feature, productor o guest junto a nombres como Kendrick LamarKamasi WashingtonSilk SonicMac MillerErykah BaduTyler, the CreatorGorillaz, Kali Uchis, Flying LotusJanelle Monáe, KAYTRANADAMetro BoominA$AP RockyJIDDOMi & JD BeckDenzel CurryKehlaniTame ImpalaDanny BrownLittle SimzJojiTravis ScottRobert GlasperMoses SumneyN.E.R.D.Suicidal TendenciesSZA, Childish GambinoThe InternetMadlib y muchos más –sí, aún más–.

Todo este preámbulo tiene un sentido, establecer el status de «genio» que tiene Thundercat, y es desde ese punto en específico, donde todo lo que hizo en su paso por Chile toma un hilo narrativo mucho más claro.

El que es genio hace lo que quiere

Para una puesta en escena tan sencilla, la desafiante acústica del Teatro Coliseo, y apenas tres individuos sobre el escenario –Justin Brown en la batería, Dennis Hamm en el teclado, y el host de la noche, Thundercat en voz y bajo–, este concierto dio mucho para hablar.

Por una parte, y cómo suele ser la tónica sobre todo con artistas de jazz, Thundercat se salió del libreto en múltiples ocasiones ignorando el setlist que tenía impreso. Por ejemplo, la canción inédita «Children of the Baked Potato» –que formará parte de su próximo álbum– fue una de las primeras en presentar, con un vertiginoso sólo de batería de Brown que dio paso a una de las piezas más dementes de la velada. Los dedos de Brunner se paseaban con ligereza y oficio sobre los trastes de su bajo de seis cuerdas Ibanez TCB1006 (con una imagen de Asuka, personaje de Neon Genesis Evangelion. Siempre nerd el tipo, como se debe), y su voz simplemente se adaptaba a la tarea, ya que, tal y como dijo, es una canción donde canta la artista Remi Wolf, disculpándose por si su voz llegó a sonar rara.

Esa no fue la única pieza sin publicar que tocó durante la jornada. Después de todo, su último disco ‘It Is What It Is’ fue lanzado hace 5 años ya, en 2020. Parecía una forma de estar a la altura de las circunstancias, evidenciar su mente creativa en constante movimiento, y mostrar estas canciones desconocidas a sus fans para cautivarles a punta de interpretaciones llenas de vida. Ahí presentó cortes inéditos como «ADD Through the Roof»«Walking On the Moon».

«Game recognizes game»: Los homenajes a Louis Cole, Mac Miller y Ozzy Osbourne

Otro de los puntos a destacar del paso de Thundercat por Chile, fue la natural candidez con la que se refirió a aquellas amistades y figuras de inspiración que ya no están en este plano. De ahí que el bajista contara una historia sobre «la real historia» tras la canción «I Love Louis Cole», frenético corte de ‘It Is What It Is’ que trata sobre su amistad con el músico Louis Cole, a quien conoció a través de Austin Peralta –quien falleció en 2012–. Si bien el homenaje a su amigo en vida sí es parte de, fue una experiencia en una fiesta en la casa de Cole donde Brunner estaba pasándola muy bien, estaba muy ebrio y recuerda haberse quedado dormido desnudo, anécdotas que contó entre risas.

Con Mac Miller el asunto fue mucho más breve, pero ciertamente poderoso. Después de todo, «What’s the Use?» es una canción sumamente popular del artista –en la que Thundercat compuso el bajo–, por lo que ver la sonrisa de oreja a oreja del músico al oír los gritos al unísono y sincronizados del público con la icónica bassline, era símbolo de un acto puro de amor a su amigo, a su historia conjunta, con un legado que permanece intacto y latiendo firme hoy en día. Si hasta un grito pegó Brunner, que se escuchó fuerte aún lejos del micrófono.

«Sería un estúpido si no hablara sobre Ozzy Osbourne«, dijo en un instante el consagrado bajista, dando espacio a uno de los momentos más pausados e íntimos de la velada. Entre distintos mensajes de amor al recientemente fallecido vocalista de Black Sabbath, contó su admiración sobre cómo Osbourne se despidió a lo grande y lo hermoso que se sintió ver eso, para así dedicarle «Song for the Dead» –de su EP ‘The Beyond / Where the Giants Roam’–, en otra salida de libreto increíble de parte del artista. Las ovaciones se hicieron notar con fuerza.

Los hits, la fiesta y la maestría

Era imposible no estar atónito con lo que sucedía en el escenario desde etapas tempranas con el despliegue intenso de musicianship con «How Sway»«Uh Uh», en donde los habilidades de los tres músicos en escena destacaban tanto por sí solas como en conjunto. Mismo caso con «A Fan’s Mail (Tron Song Suite II)», en donde el protagonismo lo tuvo una imponente dosis de improvisación que elevó la experiencia por el factor sorpresa, llegando a durar más de seis minutos su interpretación. Algo que repetiría en más de una ocasión.

Como queda claro en este escrito, hubieron momentos de todo tipo. Desde los saltos más espaciales con «Friend Zone», hasta el incesante e irresistible groove de verdaderos temazos como «Black Qualls»«Dragonball Durag». La audiencia, formada notoriamente por grupos demográficos diversos, estuvo en el bolsillo desde el minuto uno. Sin embargo, hay que reconocer que el final del show se presentó como un clímax hecho y derecho con los saltos y locura que desató «Funny Thing», así como «Them Changes» remeció caderas y reclamó su calidad de himno con los coros más fuertes de la velada.

Tras el falso final, en el que aprovechó de firmar vinilos a sus más fieles seguidores en la barricada y darles la mano, el trío presentó un último corte lleno de genialidad con «Oh Sheit it’s X», dando fin a una jornada redonda de dos horas en el que Thundercat simplemente hizo lo que quiso. Porque así de talentoso es, así de curioso y humano también. Alguien que vive bajo el pulso autónomo de la música, brindando momentos irrepetibles y distintos entre sí, y asegurándose de que tanto él como su público la estén pasando de maravilla. Y así fue.

 

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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