Escrito por Felipe León
Tal como ocurrió con el brutal arribo de los vikingos a Lindisfarne en el año 793, el lanzamiento de ‘Blood Fire Death‘ (1988) generó un remezón hasta la fecha recordado. Un hecho histórico para el metal extremo que consolidó a Bathory como todo un acto precursor, añadiendo nuevas temáticas relacionadas a la cultura vikinga pre católica, además de generar un encuentro entre sus sonidos más reconocidos.
A este disco se le atribuye el nacimiento del viking metal, que dos años después oficializaría el LP ‘Hammerheart‘. Tanto las temáticas líricas como el aura de batalla impreso desde lo épico, forjaron este nuevo enfoque que su compositor, Quorthon, insinuó en dos canciones claves, lo que se suma al blackened thrash metal agresivo y bestial de sus anteriores trabajos.
En una época de grandes revoluciones gestándose en el metal, ‘Blood Fire Death‘ fue pura innovación. Para el propio proyecto como para las corrientes subterráneas del género, se seguía radicalizando aún más el sonido en base a propuestas crudas, oscuras, violentas, y mucho menos melódicas. Por consecuencia veían a Bathory como un ejemplo a seguir.
Desde «A Fine Day to Die» y «Blood Fire Death», ambos cortes impulsores del viking metal, como las extremas «The Golden Walls of Heaven», «For All Those Who Died», y «Dies Irae«, cada corte aporta a la mitología propia del larga duración.
