Escrito por Felipe León
Claro que el uso de sintetizadores ya estaba jugando un rol clave en la música experimental, pero el salto hacia composiciones populares se volvería una realidad con ‘Switched-On Bach’ (1968). Una obra célebre en el uso de los moogs analógicos creada por Wendy Carlos, con motivo precisamente de llevar la música del compositor alemán Johann Sebastian Bach a un plano sintético, siendo una de las motivaciones principales demostrar que su uso sonoro podía ser más digerible y cercano a la audiencia.
La realización contó con Rachel Elkind en la producción, además de Benjamin Folkman, amigo de la artista que colaboró en ciertos arreglos de teclado. Grandes incorporaciones que se acoplaron al ideal del disco, donde yace latente una preocupación por las sensibilidades, las armonías, y las intenciones que hay detrás de cada composición barroca en una línea moogsploitation. Lejos de una mera adaptación al instrumento, se captura la importancia artística.
Un fenómeno criticado por sectores conservadores de la música clásica; una audaz jugada para la juventud. La nueva sangre se interesó en esta revelación creada por Wendy Carlos, donde se hayan piezas eternas reversionadas con fines igual de eternos como en los tres movimientos finales de Brandenburg Concerto No. 3 in G major (1721). A la par, otras adaptaciones como «Sinfonia to Cantata No. 29», «Air on a G String», «Prelude and Fugue No. 2 in C minor (From Book I of «The Well-Tempered Clavier»)», o «Jesu, Joy of Man’s Desiring», hacen de ‘Switched-On Bach‘ un disco pionero.
