Escrito por Felipe León
El paso del tiempo fue fundamental en el endurecimiento sonoro de Paracaidistas, proyecto que deja atrás la narrativa adolescente para dar paso a la madurez. Junto al cambio de enfoque viene un abrazo al costado simple, directo, crudo y melódico del twee pop, con guiños pop punk y shoegaze, sobre decepciones, certezas y alienaciones que trae la vida adulta contemporánea, puestas a discusión en ‘El fin de la inocencia‘.
La ansiosa velocidad del mundo alcanzó a la banda, pero el interés por hacer ruido, construir melodías, formular reflexiones y expresar cuestionamientos sigue intacto. De hecho la inmediatez se traduce en algo más cerca a la resignación, lo que se palpa desde una coherente producción que raya en lo apocalíptico, donde la música se transforma en algo de color y esperanza en medio de un desintegrado panorama grisáceo.
Tan o más inspirado que ‘Bruxar‘ (2017), ‘El fin de la inocencia‘ empuja a Paracaidistas a una versión ambiciosa de sí, casi como un darlo todo cuando casi no hay nada. Sus composiciones encuentran la motivación necesaria, a través de un relato repleto de nuevos himnos para añadir a su cancionero como la apertura que da nombre al disco, «Barcos De Papel», «La guerra y la paz», «Belleza«, «Adecuado», «Contento», «Tratado Sobre La Soledad y Angustia» o «Últimos Segundos Antes Del Final».
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