Escrito por Felipe León
Un año significativo está teniendo Ethel Cain este 2025, ya que su regreso discográfico ha traído más de alguna novedad. Su más reciente álbum, ‘Willoughby Tucker, I’ll Always Love You‘ no solo viene a ofrecer una especie de precuela de su anterior LP, ‘Preacher’s Daughter‘ (2022), sino que eleva sus planteamientos hacia algo etéreo, sensible y nostálgico, culminando otro acto clave en su trayectoria.
Tras el arribo del extenso EP, ‘Preachers‘, la artista madura su propuesta en cuanto a ambiciones, reflejando delicadas y tormentosas construcciones sonoras, en torno a canciones arraigadas a lo humano y divino. Entre cuestionamientos y reflexiones se alza un registro que puede sonar tan bello como misterioso, utilizando el slowcore como conductor de una serie de climáticas revelaciones, las que abordan lo personal con dramatismo y elevación.
Poco más de una hora en donde Ethel Cain saca a relucir de sus mejores piezas, pues en todo momento ‘Willoughby Tucker, I’ll Always Love You‘ se perfila como un trabajo importante. Desde lo genuino y grandilocuente aparecen temas como «Janie» que apertura el disco, «Nettles» con influencia del americana, la letárgica «Fuck Me Eyes«, la pausada «Dust Bowl», o «Tempest» con su presencia cálida y apocalíptica.
