Escrito por Renata Velásquez Romo
Fotos por Sofía Furniel
El Estadio Bicentenario de La Florida destelló como nunca este pasado sábado. El esperado show de Emilia trajo consigo sorpresas, emoción y la presencia escénica de una verdadera popstar, que el público chileno recibió con cariño correspondido.
Llenó 2 Movistar Arena en 2024. Este año la argentina llenó su primer estadio en tierras transandinas, donde miles de fans -vestidos a la altura de la propia cantante- llenaron el recinto para una noche llena de movimiento y emoción. El show fue teloneado por Kuina, artista nacional que con su pelo azul y carisma puro deleitó por 20 minutos al público expectante.

Toda una popstar
Con «Exclusive.mp3» la ex-Rumbai dió inicio al show, con una intensidad explosiva y llena de energía, acompañada de múltiples bailarines -entre ellos dos chilenos- que hicieron del inicio del concierto un verdadero deleite. Con estrellas en su pecho y gorro inspirados en los 2000, Emilia encapsula un aura similar al de las popstars que ella misma toma como inspiración. A lo largo del show su voz nunca enflaquece, sino que crece a lo largo de las dos horas treinta el ejemplar concierto que dio al público chileno.

Emilia Mernes destaca su emoción de volver a Chile, contando el cariño que tiene por el país, que considera como segunda casa. Se mostró sinceramente cálida con todo el público, dándose el tiempo para leer los carteles que llevaron niñas, adolescentes, madres y otros adultos a su primer estadio. Recibió regalos y piropeó a la audiencia, que iban con sus mejores vestimentas, todas claramente inspiradas en el y2k que tanto les recuerda a ella.
Los padres de la cantante se hicieron presentes en el show, donde en la sección de baladas, con un bodysuit de corset lleno de cuentas brillantes que combinan con su brillante pelo y cuerpo, dedicó “Guerrero” a su padre, Pedro. Cerca del inicio del show, se notó a la postra latina claramente tocada por los gritos incesantes del público, que clamoreaba su nombre y entre esperables (pero no por eso menos sinceros) “mijita rica”, soltó una que otra lágrima, resaltando el amor que le tiene a sus fans ahí presentes.

Destellos de pies a cabeza
Después de una larga campaña de los fans, que, tal como Emilia cuenta, la llenaron de mensajes en Instagram, la argentina trajo al escenario a Polimá WestCoast, ícono del trap y reggaeton chileno y mundial, para cantar juntos su hit “Nagasaki”.
El show se llenó de invitados sorpresa, desde las chilenas Javiera y Jesu que hicieron el baile de “Motinha” (tradición en el tour de Emilia, donde las fans elegidas para subir al escenario son elegidas con pinzas), hasta otros bailarines de renombre chilenos, donde destacó Tati Fernández, ex chica Rojo y actual influencer que recibió gritos del público chileno.

La apreciación de la cultura brasileña es clara por parte de Mernes, quién no tan solo se percató de la presencia de fans brasileños en el concierto, sino que trajo consigo a Luísa Sonza, con quien cantó en vivo “Motinha 2.0” y “Bunda”.
La coreografía de la argentina fue verdaderamente destacable. Energía desbordante que no tan solo se puede ver en su baile, sino que se escucha sin titubear en su voz. El vestuario es deslumbrante, literalmente. Todos sus outfits – 4 en total – estaban llenos de brillo, al igual que todo el resto de su cuerpo, de piel a pelo.

Otras sorpresas
En este show Emilia presentó por primera vez en vivo tres canciones de su nuevo EP ‘Perfectas‘, un regalo al público chileno que fue recibido con gritos y coros a las canciones, que a pesar de ser nuevas, resonaban por todo el estadio. Cerca del cierre del show, también presentó un cover en español de “Genie in a Bottle” de Christina Aguilera, titulado “Genio atrapado”, que da nueva y latina vida al clásico de Aguilera.
Regalos para su perro Roma, muñecas, cuadernos y una camiseta de la selección también formaron parte del show, que verdaderamente deja las expectativas de cualquiera presente 10 niveles por sobre lo esperado. La puesta en escena de Emilia es sorprendente. Cuando un artista tiene ese je ne seis quoi se nota, y Emila desborda con magnetismo, que dio al público chileno más de lo que podrían haber esperado.
