Escrito por Felipe León
En la década de los 90’s surgió en Chicago una banda como Los Crudos, compuesta únicamente por latinos inmigrantes, con el fin de cantar en su lengua contra los abusos del imperio en sus propias tierras. Venían a cuestionar la persecución política, racial, sexista y xenofóbica del primer mundo, a partir de canciones iracundas, directas y veloces, extremando los recursos del hardcore punk al punto de volverlo pura energía enrabiada. ‘Canciones para liberar nuestras fronteras’ sigue siendo su carta de presentación por excelencia.
Poco menos de 15 minutos de duración bastaron para dejar en claro la impronta thrashcore de su música, haciendo de su ultraviolenta fugacidad la mecha a encender de un grito de lucha reprimido; necesario de expresar. Propuesta de choque de huracanada repercusión que hicieron eco en toda latinoamérica, pasando a ser un trabajo (y una banda) referenciada en el mundo del punk más radical.
Los Crudos liberan 17 piezas que mantienen el subidón de adrenalina, en base a gritos llenos de crudeza, caóticas consignas políticas, e intensidad con salidas melódicas. La construcción de un entorno para el cultivo de temas como «No Existen Palomas Blancas En Mi Barrio», «Metiendo Sal En La Llaga», «Migra Violenta«, «Viejos patéticos», «Unidad Prohibida», «No Va A Haber Revolución» o «That’s Right We’re That Spic Band», que hace de ‘Canciones para liberar nuestras fronteras’ una verdadera escuela para el hardcore punk de origen latinoamericano.
