Escrito por Nicolás Merino
Fotos por María José Muñoz
Incluso entre los círculos de “discusión” más autodenominados “melómanos”, donde se supone que hay gente con la mente abierta para escuchar de todo, proyectos como los de AgusFortnite2008 y Stiffy no han terminado de causar cierta sorpresa e incluso algo de molestia. No tanto por esa especie de plugg cargadisimo que hacen (eso ya se ha visto), sino más bien por lo muy meme que es su música, lo cual aparentemente es un factor que a la gente le molesta un montón. Estos dos adultos jóvenes argentinos -por poco adolescentes- que en su unión llevan la chapa de Swaggerboyz, la han sabido romper no solo entre el mundo más joven, sino entre quien se ha atrevido a prestar los oídos para mirar más allá de lo -en apariencia- ridícula que pueda ser la música, ¿el resultado del fenómeno? Un local chileno con capacidad para quinientas personas lleno.

Una manifestación de personalidad
La jornada demostró desde temprano ciertas características especiales. Un concierto de los Swaggeroyz es eso mismo, un concierto. No una especie de manifestación de su música o su personalidad. O quizá si, y de ahí vienen las características especiales que se manifestaron. La primera y la más obvia: el promedio de edad. Este medio no se comprometerá con ningún número, pero era bajo. Muy por debajo de los veinte. Y está bien. De hecho, está excelente. La gran mayoría del público eran declarados adolescentes, cuando no niños (sí, niños). Con códigos adolescentes que no se ven en eventos de público más “adulto”. Llegaron temprano, no estaban bebiendo alcohol a destajo ni adentro ni afuera de la Sala Metrónomo. Se festejaban entre ellos por andar disfrazados de plátano o tener cierto par de zapatillas o encender un cigarro.
No es la idea adelantarse cronológicamente, pero también hubo algunos códigos que se traspasaron a la forma de celebrar el concierto: unos mosh de extremo respeto, que admitían desde la declarada intención no escrita de ni siquiera atreverse a golpear a otro (no es lo mismo que pasa en otros eventos de públicos juveniles, como las tocatas indie de las bandas más masivas, por ejemplo) hasta espacio para abrocharse las zapatillas o ayudarle a algún audiovisual -que por cierto, eran un montón los que andaban con un micrófono o foco de luz tamaño bolsillo- a recoger su equipo antes de que, en una actitud muy chilena, se llevara una patada por es solo hecho de poder hacerse. Eso es lo que pasa cuando se junta a quinientas personas que aún no han perdido la inocencia.

¿Y por qué quinientas y no setecientas, considerando las dimensiones de la Sala Metrónomo? Por una razón bien particular: el tamaño de la barricada. No se explican mucho las razones, pero era de varios metros, aún cuando es un tipo de música que invita a tirarse del escenario o similares. Uno podría asumir que, en una de esas, salía mejor el ni siquiera poner una barricada. Pero bueno, había una inéditamente grande. Tampoco es que los músicos la aprovecharan tanto para bajar, aunque desde luego que lo hicieron, pero solo un par de veces. Lo único que explica esta decisión es la instalación de un par de voluptuosas columnas de sonido donde a veces se sentaban los músicos a cantar, dando una imagen bastante apacible a la vista.

La previa
Volviendo a la cronología de la jornada: luego de una espera que, considerando la hora de apertura de puertas, para algunos fue bastante larga, unos veinte minutos antes de la hora pactada en la que empezaría el show, apareció el DJ Gaspi Die Young a calentar el ambiente. Sí, naturalmente se trata del mismo DJ argentino que lleva los instrumentales de los Swaggerboyz, pero primero vino la hora de su show solista. Uno muy en línea retórica de los Swaggerboyz, como era lógico esperar. Mucho clásico algo repetido de los DJ set de siempre: ‘One More Time’, ‘Satisfaction’ y así, pero con un toque de brostep que recordaba a dos cosas. Por un lado, a proyectos contemporáneos como I Hate Models, pero también -y seguramente esta era la idea- al brostep de principios de los 2010s, era eje para toda esta estética. Gente que estaba en Monstercat y se hizo famosa en el mundo infantil hispanoparlante por ElRubius. Retórica meme y nostálgica. Está bien, era un show de los Swaggerboyz.
Incluso canciones que, aunque pueden ser más antiguas, como ‘Can You Feel My Heart?’, de Bring Me The Horizon, entraban en escena más por su popularidad en plataformas como Tik Tok y similares. Y se notaba que esa era la moral con la que estaba operando Gaspi Die Young. Hubo momentos que sí fueron lo que podríamos denominar algo más sinceros, como el needle drop de ‘Scary Monster And Nice Spirits’, icónico tema de la época que aparentemente hoy es la más clásica de Skrillex -aunque no es la mejor-.
Unos veinte minutos después de la hora pactada, Gaspi Die Young finalmente dio hincapié a needle drops como “Murió la música… nació la música 2.0” y, sin darse demasiado color, AgusFortnite2008 y Stiffy salieron en escena encendiendo rápidamente el ambiente en furiosos gritos. Había algo de risa también, si. Pero por sobre todo respeto, que los dos se han ganado a punto de alto pulso tanto como músicos como showmans. Y bueno, mal que mal, por algo estaban todos los asistentes ahí y no por nada habían pagado su entrada.

AgusFortnite2008 y Stiffy
El concierto detonó rápidamente con ‘Big Bang (crunchtime)’, no solo una canción atractiva e icónica para las tres carreras que componen el Swaggerverso (Swaggerboyz, AgusFortnite2008 y Stiffy), sino particularmente representativa del espíritu del proyecto y, particularmente -hay que decirlo desde ya- del estilo de Stiffy. Si hay alguien que se robó el show fue Stiffy. Unas palabras adicionales sobre eso:
Si bien AgusFortnite2008 empezó a publicar antes y quizá tiene un perfil algo más visible (junto con una chapa más reconocible), lo cierto es que cualquier persona que haya escuchado con atención los discos del Swaggerverso tendrá claro que gran parte del potencial está ejecutado a manos de Stiffy. De hecho, estadísticamente se interpretaron más canciones de él solista que de AgusFortnite2008 y, paradójicamente, algunas de AgusFortnite2008 como ‘Gofue’, terminaron siendo más representativas de Stiffy, ya sea por su forma de rapear como por versos específicos (“El Stiffy no es Stiffy si no fuma marihuana”). E igual, en términos de presencia escénica, la de Stiffy es considerablemente más magnética, también así sus interacciones con el público.
Otro que hizo un gran trabajo un poco desde las sombras fue Gaspi Die Young, que no solo ejecutó y remezcló a la perfección las canciones originales de ambos Swaggerboyz, sino que las alternó increíblemente unas con otras, creando un fluido sonoro espectacular de un cargadisimo plugg. Aunque si pecó un par de veces, quizás, en no ponerse a tono con el ritmo de los otros dos músicos, sobre todo para algunas pausas o drops y cosas así.

Gran ritmo y pulso
Durante la primera mitad del concierto, se dieron varias libertades en repetir momentos de canciones o interrumpirlas. También influyeron problemas como peleas o que alguien haya lanzado gas pimienta. Pero dentro de todo, son eventos aislados en un concierto con un gran ritmo y pulso. Cerca de la segunda mitad ya esto se reguló y el concierto avanzó sin tropiezos.
Algunos momentos particularmente explosivos fueron, por ejemplo, canciones como la misma cuarte, tratándose esta de ‘Música De Ascensor’, que incluyó el primer wall of death de la noche (o algo similar). Había mucha intensidad y hambre. Buena onda también, los mosh eran más bien de saltos en masa, antes que de golpearse realmente. Todo en un ambiente de mucho respeto. En algún momento subieron algunos adolescentes al escenario a tomarse selfies y cantar un par de barras, pero rápidamente llegó la seguridad del local a echarlos.
El concierto fluyó más con canciones individuales de ambos músicos que de Swaggerboyz propiamente tal, entendiendo esto último como las canciones de Murió La Música (2024). De hecho, ni siquiera tocaron algunas de las más famosas de ese disco. Y, de nuevo, esto jugaba más bien a favor de Stiffy, que en general tiene mejor propuesta como artista. También hace un excelente trabajo adueñándose de las barras de AgusFortnite2008, quien incluso se podría decir que estaba más bien ido.

Más que un chiste de internet
El concierto cerró con las repeticiones de ‘Big Bang (crunchtime)’ y ‘Música De Ascensor’, la primera con los drops más cargados y la segunda con los músicos en silencio observando cómo el público la cantaba entera. Fue aquí también cuando cada uno se subió a alguna de las dos columnas de sonido y se lanzó desde gran altura al público, que por supuesto que los recibió y los acarreó en el aire mientras ellos cantaban o gritaban.
En grandes y pequeños términos, fue un gran concierto. Pero sobre todo uno especial, principalmente porque se demostró que se podía hacer y bien. Estos cabros son harto más que un chiste de internet, es hip hop de nivel y no será necesario otro concierto para insistir en seguir demostrando algo que ya está más que comprobado: ambos Swaggerboyz (y sobre todo Stiffy) están dentro de la cumbre de calidad del muy discuticdo hip hop argentino contemporáneo, que por cierto que sus niveles actualmente están por los cielos. En esos términos hay que discutir esta música y no en los de la mera curiosidad.

