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Kidd Voodoo en Movistar Arena: Todo lo que siempre soñaste

Escrito por Rocío Villalón

Fotos por Sofía Furniel

Esta última semana ocurrió un fenómeno, se cumplió un sueño durante siete noches seguidas. Kidd Voodoo, de tan solo 23 años, logró llenar todos sus shows en el Movistar Arena, demostrando que ha llegado al fin de la metamorfosis.

Lo que posicionó a Kidd Voodoo en uno de los escenarios más reconocidos de nuestro país no fue solo el talento que claramente tiene, sino la persistencia a lo largo de los años: un camino de prueba y error. El joven no apareció de la noche a la mañana, sino que han sido años de esfuerzo y desarrollo artístico. Gracias a ellos, ha logrado colaboraciones increíbles, un último álbum de calidad y un concepto potente.

El cantante ha sido un golpe para la escena urbana contemporánea, y no solo en Chile, sino también a nivel internacional. Es curioso cómo Chile ha alcanzado reconocimiento en lo urbano: estamos en medio de la ola, una ola que no romperá fácilmente.

El último baile

Un poco antes de que el acto principal comenzara, Felipe Blessed hizo retumbar las paredes del recinto con potencia y buen recibimiento por parte de los fans. El cantante no era un desconocido para ellos, ya que es el hermano del mismo Kidd Voodoo.

El show del joven de 23 años estuvo marcado por un concepto envolvente y atrapante. Desde el primer momento en que aparecieron sus heraldos con antorchas en las manos, al escuchar al coro y ver la escenografía —la cual consistía en una escalera cubierta de velas, junto a pilares—, se demostró fortaleza en la consolidación de todos y cada uno de los detalles del show.

Con una máscara en el rostro, Kidd Voodoo arrancó con “el final”, seguido de “DÁNDOLE, DÁNDOLE”, “Un Día”, “High (Drama)”. Esa noche fue vivir el último álbum del cantante, nos sumergió en el universo de Satirología y nos hizo parte de él.

Hits como “Corazones <3”, “Encima de Mi”, “Mal Mal Mal”, “WHISKY A LA ROCA”, “Ese Guille” y “Minnie” no podían faltar, y el Movistar los disfrutó de comienzo a fin. Con una energía inconmensurable y desbordante, David se entregó completamente a lo largo de dos horas y media.

Todos juntos en un mismo lugar

Y porque cada noche era una sorpresa a su manera, los invitados se llevaron ovaciones y aplausos, cada uno aportando un toque a la travesía de la noche. El primero en aparecer en escena fue Bryartz con “Heridas”; seguido de Soulfía, Eleven y Harry Nach con “Escarlata Remix”.

Y las sorpresas de la noche no se quedaron ahí. El cantante interpretó “KE KE” junto a Kennat y Sinaka, “Fashion Girl Remix” al lado de Young Cister y Katteyess, con los que el mismo Kidd Voodoo consideró los temas más importantes de su carrera.

Después, Álvaro Díaz se hizo presente en esta fiesta cantando “Madrid” y “Paranormal”, para pasar a De La Ghetto con “La sensación del bloque”, y finalizar con Resonancia Etérea, quienes tocaron “La Verdad” y “Confortas Pero Dañas”.

Es notable cómo Kidd Voodoo tiene lo mejor de dos mundos: por un lado está lo potente de lo urbano, lo que hace mover a cualquiera con ese beat pegajoso, y por el otro está la nostalgia y emocionalidad de sus inicios, canciones que llegan a ser una serenata y un abrazo al corazón. Él no se deja limitar, sino que convive y nivela dos partes de él. Eso es rescatable, ya que no tiene miedo de experimentar. David lo hace y el público lo aplaude.

Ya terminando la noche, se hizo presente la solemnidad con el cover de “Ángel Para Un Final”, “Ángeles” y “Recuérdame </3”, momentos conmovedores que sacaron más de una lágrima en el público. Como contraste, el cierre estuvo bajo la fuerza de “Debo Aterrizar”, canción que dejó a todos en euforia y con una sonrisa de oreja a oreja.

Salida en gloria

Un detalle del que es muy fácil darse cuenta es que Kidd Voodoo no es un personaje en el escenario, sino que sigue siendo el mismo niño con una guitarra y un sueño, el cual no puede creer lo que le está pasando. David tiene muy presente todo lo que ha logrado y que parte de ello es gracias a su familia, pareja e increíble equipo.

Siendo tan joven, él sabe lo que quiere, siempre lo tuvo claro, y una vez que tuvo la oportunidad, la tomó y la explotó, convirtiéndolo en uno de los grandes de la música urbana chilena a sus 23 años.

 

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