Illinois
Discos

A 20 años de ‘Illinois’ de Sufjan Stevens: Cartografía emocional

Escrito por Antonia Hernández

En 2003, entre risas y entrevistas, Sufjan Stevens lanzó una promesa imposible: componer un álbum por cada uno de los cincuenta estados de Estados Unidos. Tan absurda como encantadora, la idea quijotesca se fue desvaneciendo con los años, y su media centena de álbumes jamás vio la luz, pero dejó una de las obras más deslumbrantes del nuevo siglo: ‘Illinois(2005).

‘Illinois’ —o, en su título completo, «Sufjan Stevens Invites You to: Come on Feel the Illinoise»—, es mucho más que el segundo capítulo de un proyecto inconcluso. Quinto álbum de estudio de Stevens, y el último de su ambicioso mapa sonoro estadounidense, marcó un punto de inflexión en su carrera como una sinfonía narrativa que extendió los márgenes del folk contemporáneo. Si ‘Michigan’ (2003) había sido un disco íntimo, que escarbaba en la memoria y el paisaje hogareño, Illinois es su expansión ambiciosa, un mapa emocional que abraza más voces, más arreglos, más historia y más habitantes en una región particular.

Un vehículo del relato

El folk, en sus múltiples formas, ha sido siempre un vehículo del relato, en él convergen la lírica narrativa y las identidades culturales e históricas de sus intérpretes y compositores. Sufjan lo comprendió desde temprano, y en apenas cinco años de carrera ya se perfilaba como un narrador formidable. ‘Illinoisconstruye una suerte de musical sin escenario, donde caben tanto la historia oficial como la memoria privada. En Estados Unidos —país de libertad y capitalismo tardío— pocas fechas cargan tanto como el 4 de julio, día en que el álbum finalmente vio la luz y al cual, dos décadas después, sigue resonando con la misma fuerza.

En su tonalidad, ‘Illinoiscontiene la narración de Bob Dylan y Neil Young, la sensibilidad de Nick Drake y las guitarras y armonías de Simon and Garfunkel. Pero todo está filtrado por la mirada particular de Stevens: quien compone, graba y escribe cada canción como si se tratara de una novela coral. El álbum es una sinfonía barroca de arreglos orquestales y folk íntimo, en la que cada historia funciona como pieza de un rompecabezas emocional y geográfico.

Lo que se construye es un caleidoscopio de relatos, en donde Sufjan Stevens recorre 200 años de historia —política, cultural, espiritual— del estado. No es una exaltación del sueño americano ni una postal turística idealizada, sino que la representación de un imaginario común. En Illinois, Chicago se convierte en musa melancólica, un espacio de vivencias cotidianas cargado de su propia identidad cultural, símbolo de un país complejo y contradictorio.

Ya no tan lejano

Para quien nunca ha pisado Illinois —o incluso Estados Unidos—, el álbum puede parecer una idea sumamente distante y desapegada, una realidad completamente distinta de ciudades industriales y centros de producción agrícola. Sin embargo, a través de sus 22 canciones, Sufjan logra que nos importe: Highland, Decatur, Jacksonville, Rockford, Bushnell y Little Egypt ya no suenan tan lejanos, transformados en pequeños espacios de memoria prestada.

Cada ciudad mencionada y cada figura histórica aluden a una investigación paciente: Sufjan Stevens dedicó meses a libros, foros, chats, películas y recuerdos asociados al gigante del Medio Oeste estadounidense. El álbum abre con “Concerning the UFO Sighting Near Highland, Illinois”, un preludio en piano y flauta que evoca un relato simple y anecdótico: la leyenda del avistamiento de un OVNI en el pueblo de Near Highland a principios de siglo, y el primero de múltiples paisajes sonoros que componen el disco.

Historia, teatralidad cómica y mitología personal

Entre sus momentos más expansivos, dos canciones se erigen como ejemplos del cruce entre historia, teatralidad cómica y mitología personal: “Come On! Feel the Illinoise!” y “They Are Night Zombies!! They Are Neighbors!! They Have Come Back from the Dead!! Ahhhh!”.

La primera, dividida en dos movimientos, arranca con una obertura grandilocuente dedicada a la Feria Mundial Colombina de 1893 en Chicago —una celebración del progreso moderno que deja entrever, bajo su superficie brillante, una sombra melancólica— y deriva luego en una ensoñación lírica donde Carl Sandburg, el poeta de Illinois, visita al narrador en sueños, como un fantasma benevolente que le susurra memoria y lenguaje. La segunda, con su título excesivo y coreografía espectral, convierte el pasado olvidado en un desfile de muertos vivientes: una sátira sobre la desmemoria estadounidense y la persistencia de sus fantasmas sociales. Ambas canciones, entre el exceso barroco y la introspección elíptica, muestran a Stevens en control absoluto de su visión: capaz de volver pop la historia, y volver historia lo íntimo.

La condición humana

Illinois está lleno de momentos altos y aún intactos. «John Wayne Gacy, Jr.» es una canción incómoda —de cierta forma, valiente— que observa con frialdad la figura del infame asesino en serie disfrazado de payaso, oriundo de Chicago. En su suavidad melódica se explora con crudeza la miseria del personaje y su historia, en reflejo de una reflexión personal y truculenta: «In my best behavior, I am really just like him; look beneath the floorboards for the secrets I have hid.»

Si John Wayne Gacy, Jr escarba en la oscuridad de la condición humana, «Casimir Pulaski Day» representa su contracara. Ambientada en una fecha conmemorativa del calendario estatal, la canción evita cualquier gesto patriótico y se convierte en el retrato de una muerte cercana: una joven amiga que muere de cáncer. La voz de Sufjan aborda con delicadeza el desconcierto, la fe quebrada y el amor callado de una adolescencia marcada por la tragedia, una plegaria rota entre habitaciones silenciosas, salones de hospital y oraciones sin respuesta. Es, quizá, una de las canciones más dolorosas y humanas del disco, que vive el duelo no como una búsqueda de consuelo, sino como una necesidad de compañía.

De manera similar, «The Predatory Wasp of the Palisades Is Out to Get Us!» recupera un recuerdo infantil en clave simbólica, donde Stevens relata su experiencia en un campamento de verano y las vicisitudes que lo acompañaron. En uno de los episodios más vulnerables de su discografía, la anécdota aparentemente inocente—entre juegos, insectos y travesías— se transforma en una metáfora del deseo, el miedo y la represión emocional. La canción, con una delicadeza conmovedora, esconde en sus armonías etéreas un subtexto de amor no dicho, de una relación que queda atrapada entre la culpa, la fe y la imposibilidad de nombrar.

Cartografía emocional

Revisitar llinois es regresar a un territorio imposible que, sin embargo, sentimos como propio. Dentro de su familiaridad evocadora, el centro gravitacional del álbum es “Chicago”, quizá la canción más emblemática —y más pop— de Sufjan. Su crescendo emocional, los coros múltiples, y el pulso incesante de la carretera: todo confluye en una oda a la transformación, al viaje y a la nostalgia. El espíritu errante del álbum se condensa aquí, y cada escucha convierte su melodía en una experiencia epifánica, desde el deseo de moverse y rehacer el pasado, hasta la búsqueda de sentido en medio del caos.

Hoy en día, ‘Illinois’ trasciende su forma original: cuenta con una adaptación escénica en Broadway, una reedición ilustrada por Marvel y un lugar asegurado en la historia de la música del siglo XXI. Su legado es indeleble y, más allá del reconocimiento, permanece fiel a lo que siempre ha sido: un álbum generoso, lleno de humanidad, que logra hacer íntimo lo colectivo y poético lo documental, obra de uno de los cantautores más genuinos, compasivos y sensibles de su generación.

Antonia Hernández

Escritora aficionada, fanática de las películas de terror y la música triste

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