Escrito por Felipe León
Se puede entender ‘La primera luz‘ como un abandono de la grandilocuencia en Camila Moreno, tan característica en los notorios álbumes ‘Mala Madre‘ (2015) y ‘Rey‘ (2021). No obstante, el latido exploratorio persiste de un modo más introspectivo, llevando sus ambiciones hacia algo más directo y melancólico, a partir de una cálida, delicada y sensible interpretación cercana al folk rock.
El tacto de una estela estremecedoras de canciones coherentes con la mirada íntima de la cantautora, que decide encarnar sus vivencias, reflexiones y sentimientos de manera principalmente acústica. Tal crudeza desnuda perpetrada desde una madurez rebosante de brillo personal, ilustra sus estados anímicos con total franqueza, resonando que en la oscuridad siempre se puede hallar la luz.
Como ya es costumbre, la trayectoria de Camila Moreno vira su dirección en cada obra que lanza, lo que acontece como es la tónica en ‘La primera luz‘. Desde la canción que inicia y da nombre al disco, pasando por «Madre nunca niña siempre», «Fuga», «Irreversible», «Torre», «Habla» y «Antorcha», hay muchos ejemplos del buen pasar musical que tiene la artista hoy en día. Porque el arte no se agota, se transforma.
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