Escrito por Felipe León
Lo que ocurrió con Soda Stereo tras el lanzamiento de ‘Sueño Stereo‘ (1995), abre la discusión sobre el qué más pudieron hacer si no se hubiese terminado la banda. El hecho de que sea una de sus obras más valoradas, da pie a que muchas personas señalaran su fin en concordancia con uno de sus momentos creativos más altos, porque muchas cosas suceden en esos provechosos 53 minutos.
Más allá de cualquier profecía, el recorrido gestado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti es de lo más interesante en su carrera. Búsquedas sonoras por montones, no alejadas del formato canción de rock accesible que tan bien cultivó la agrupación, y que encuentra en su misteriosa atracción una ejecución absolutamente renovada.
Expansión de lo abstracto
En cierta forma la exploración desvelada en ‘Dynamo‘, con todas esas influencias propias del rock alternativo con escala en el shoegaze y alternative dance, continúan en espíritu. Pues, la tónica aquí va más de la mano con el uso exhaustivo de elementos orquestados (uso de cuerdas), además de ciertos guiños a la psicodelia, el desarrollo del art rock en sus ambiciones, o incluso la electrónica de la época, en específico el trip hop, ambient dub o downtempo.
Si bien el carácter expansivo yace impregnado en todo el viaje, Soda Stereo se las arregla para ofrecer de sus sencillos más queridos. No sintonizando necesariamente con lo radial, más bien adaptándose esta última a los designios que sus integrantes, con soltura y elevación, desplegaron en este séptimo y último capítulo discográfico de material nuevo.
‘Sueño Stereo‘ es la prueba de que el camino yacía abierto para el proyecto, con un montón de ideas aprovechadas al máximo. Su trabajo lírico tan abstracto como evocador, se adapta de manera coherente a las indagaciones sonoras manifestadas por sus integrantes, con una resonancia que tal como ocurrió en esos años sigue sorprendiendo.
Las dimensiones del viaje
Las distintas dimensiones imperantes en el viaje dan cuenta de que tanto Cerati como Bozio y Alberti, maduraron su forma de hacer música sin dejar las inquietudes y el deseo por llegar a otros territorios. El eclecticismo que caracteriza la obra se asocia al planteamiento del mismo, desde una narrativa con cuatro «programas» que visualizan panoramas cohesivos entre sí, evitando repetir fórmulas.
Aquello se traduce en lo inesperado de su andar, que si bien puede encontrar cierto desconcierto para el final, mantiene su encanto en todo momento. En total las 12 canciones de ‘Sueño Stereo‘ visualizan ese tono innovador, desde el comienzo con tres pesos pesados en su carrera como «Ella usó mi cabeza como un revolver», «Disco eterno» y «Zoom».
Por otro lado, cortes como «Efecto doppler«, «Paseando por Roma», «Ángel eléctrico» o «Crema de estrellas» dan un vistazo general sobre su identidad exploratoria, perfil de producción y gran composición. Porque el álbum en lo vocal es también uno de los más inspirados en la carrera de Cerati, por lo mismo suele generar confusión la parte del cierre, principalmente instrumental.
Soda Stereo publicaría un año más tarde su MTV Unplugged, ‘Comfort y música para volar’, trabajo que expande un tanto más los alcances de su música. Una época para la agrupación que resuena fuerte hasta nuestros días, y que ejemplifica el genio artístico tras su propuesta.
