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A 20 años de ‘Dulce Beat’ de Belanova: Edulcorada sensibilidad pop

Escrito por Felipe León

El impacto a la música pop mexicana que tuvo Belanova en sus primeros años estuvo lejos de ser mera casualidad, considerando el gran nivel mostrado en sus discos. Comenzaron la década fuerte con ‘Cocktail‘ (2003), un trabajo de electropop que pasaría por influencias del downtempo y lounge, para luego dar su golpe maestro con ‘Dulce Beat’ (2005), abrazando tendencias más propias del dance, siendo una consolidación creativa con salida al éxito popular.

Sus canciones pegaron fuerte en la radio y televisión, dejando su huella en una época con grandes referentes latinos como Miranda. En parte por el carácter bailable y pegadizo de su propuesta, expuesto a una emotiva interpretación vocal a cargo de Denisse Guerrero, que junto al tecladista Édgar Huerta y bajista Ricardo Arreola, sellaron del mejor pop hispanohablante de la época.

Edulcorada sensibilidad pop

Lejos de sonar clichés, el trío se aventura en torno a la idea de entregar momentos estimulantes y expresivos, ideales para cantar y moverse, precisamente encarnando ese espíritu más cliché del romanticismo. Sin embargo, el genuino desplante de Belanova conduce a vivir cada instante cantado, haciendo énfasis en una activa dulzura melosa tan dolorosa como nostálgica.

A partir de sonidos sintéticos con ecos funky-house y nu-disco, ‘Dulce Beat’ construye una identidad edulcorada con carisma y pasión, dejando una sensación mágica en la escucha. La dualidad entre amor y desamor yace presente bajo esta perspectiva accesible, que sin embargo no reniega los pasos previos asentados en lo más sintético y discotequero.

Con ‘Dulce Beat’, el mundo principalmente latino conoció a Belanova, alcanzando puestos importantes en las listas. Aquello ayudó a que muchas personas conectaran con su música, a través de dinámicas canciones con la cualidad de acercar a la audiencia temáticas universales sobre sentir, desear, recordar, y seguir adelante.

Karaokes al corazón

Tal como en su debut, Belanova como conjunto participó en la producción, aunque la unión de labores con Gerardo «Cachorro» López ayudó a cerrar el álbum de manera redonda. La activación del modo «karaoke» funciona como un gancho certero al momento de entrar por los oídos de las personas, para muchas veces jamás salir, gracias al buen nivel de su trabajo vocal, así como las instrumentales sintéticas que promueve.

Sus sencillos bien escogidos, alimentan la naturalidad con la que transcurres sus inspirados cantos, desde el comienzo con «Niño», pasando por «Me pregunto», «Por ti», y la más exitosa «Rosa Pastel». Un caso en el que su composición más célebre combina a la perfección la original audacia del proyecto,  con ese algo más clásico que pasa a ser propiedad de un inconsciente colectivo. Se puede conocer el tema y no así la banda. Trasciende.

Pero sus 11 cortes muestran una cara por lo bajo reluciente, atribuyendo amplios estados de adrenalina, ensueño y nostalgia a piezas como «Te quedas o te vas», «Soñar», «Miedo» y «Escena final». Directas, bailables y melancólicas alusiones a la vitalidad del electropop, en la plena de sus primeros años como género.

Con total presencia, Belanova aterriza una obra definitiva en su repertorio. Más importante aún, la sustancia de lo obrado forma parte crucial del panorama latinoamericano del pop de comienzos de milenio, y ‘Dulce Beat‘ es parte importante de su propio carácter.

 

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