Cine

28 Years Later: Un filme por un ‘dream team’ en forma

Desde el primer minuto de su anuncio que las condiciones para una nueva secuela de 28 Days Later (Danny Boyle, 2002) parecían particularmente prometedoras. Y por una razón muy simple: volvía el dream team del filme original conformado por Danny Boyle en la dirección, Alex Garland en el guion y Anthony Dod Mantle en la fotografía. Indiferentemente de la opinión que se tenga de esa película que no contó con el equipo original (28 Weeks Later), la oportunidad que se presentaba acá, más que radicar en celebrar a estas personas por el mero hecho de ser parte del equipo original, esta realmente debería venir desde el ángulo de que son autores hechos y derechos, en especial Garland. Tienen cosas que decir sobre el mundo que los rodea. Y qué mejor que con Boyle y Mantle como ejecutores. De 28 Years Later sólo podía salir, al menos, un interesante manifiesto sobre el mundo.

Logrado o no, efectivamente hay algo de eso. Trabajar el mundo post apocalíptico implica necesariamente ordenar un poco el nihilismo con el que se pretende abordar el ocaso de la humanidad. Armar estos guiones no se trata tan solo de llegar y desatar violencia arriba de la estepa, al menos no cuando se trabajan bien. Es un trabajo que no queda exento de decisiones en torno a posturas sobre política o religión. Hablar sobre el fin de la humanidad (o la “post-humanidad”) necesariamente implica también hablar sobre esta misma. Y lo que nos trae Garland es un pesimismo inédito, tanto para su cine como para el de Boyle (a quien, de hecho, puede ser que hayan un par de escenas que le queden algo grandes para sus virtudes estilísticas como director).

Aunque aún haciéndose cargo de lo anterior, tampoco hay demasiada información sobre cómo funcionan exactamente las pequeñas sociedades que quedaron a flote después de la expansión del virus, pues se trata de una película muy basada en sus personajes protagónicos y el desarrollo de estos, particularmente de Spike (Alfie Williams), el preadolescente protagonista. Pero aún así, los pequeños datos que ingeniosamente suelta el guion de Garland ayudan a ampliar el mundo y darle una riqueza propia y única al universo de esta ficción.

Probablemente el referente obligatorio más cercano a la hora de hablar de 28 Years Later sea Mad Max 2: The Road Warrior (George Miller, 1981), al menos en lo que se refiere a las dosis de nihilismo y las pequeñas dosis de optimismo que chocan con este. Habrá gente que seguramente piense en las novelas de Cormac McCarthy, aunque quizá eso sea quedarse un poco en la superficie, pues ese autor era bastante más pesimista sobre la humanidad (por no decir mejor narrador también).

Como se mencionó, aún cuando hay un esfuerzo por esbozar las reglas de un mundo que sigue funcionando, esta es una película más basada en sus personajes. En rigor, son tres protagonistas, encarnados por Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson y Alfie Williams. Se podría hablar de una historia que, salvo por el personaje de Williams, se va desarrollando “por turnos”, según con quien interactúe de manera más directa con Spike. Asimismo, cambia la tónica cinematográfica de la película según el episodio por el que esté pasando el guion.

Es complicado poner a contrastar 28 Years Later con otras entregas de zombis (sí, son zombis, de hecho en esta película un personaje lo dice explícitamente). Por ejemplo, está bastante lejos de los clásicos de George Romero, por poner el referente más obligatorio, pero también está lejos del terror inmediato de este siglo. Quizás la película de zombis más cercana temáticamente puede ser Train To Busan (Yeon Sang-ho, 2016), por su enfoque familiar y basado en personajes (muy de cine coreano, por cierto). Incluso es complicado ponerla al lado de 28 Days Later, que se sigue tratando de una sociedad en proceso de reconstruirse. Para qué decir la excusa de secuela que es 28 Weeks Later, que aún con sus legítimos méritos como película de acción, la verdad es que a la luz de esta última entrega queda bastante mal parada y con poco que decir. Y de hecho, para efectos de la continuidad tanto estilística como narrativa, lo único que se podría decir que se mantiene es la regla del prólogo y esa cierta influencia del rock en la banda sonora. Del resto de la secuela original, nada.

 

Punto técnico aparte: El “factor iPhone”

En la tónica de la entrega original, que fue filmada con esas incipientes cámaras digitales que recuerdan a la época de películas como Collateral (Michael Mann, 2004) o Takeout (Sean Baker & Shih-Ching Tsou, 2004), para el caso de 28 Years Later se recurrió a una serie de iPhone 15 Pro Max para la tarea. Lo cual naturalmente despierta la pregunta del rigor: ¿cómo funciona este recurso? La respuesta es que bien y mal.

Hay cosas que están muy bien, sobre todo lo que tiene que ver con el propio ejercicio de “salvar” una imagen captada por un teléfono móvil y no por una cámara profesional. Porque si, en general todo se ve más plano, menos colorido, los juegos con el uso de la luz en general son bastante pobres y la profundidad de campo prácticamente no existe. Pero aparentemente Mantle es consciente de esto y hace cierto esfuerzo por naturalizar lo que capta cada plano. Tampoco se puede ignorar el factor de que como audiencias estamos acostumbrados a ver imágenes captadas por celulares todos los días y uno se termina acostumbrando al estilo de fotografía. En la película hay más de algún código visual reconocible respecto a lo que uno revisó ese mismo día en su teléfono.

Los iPhone’s sí que permiten algunos juegos que si son estrictamente de cine, al conservar un tamaño pequeño, se pueden realizar múltiples tomas desde ángulos cercanos a un mismo personaje, lo cual deriva en técnicas de montaje bastante interesantes. No es un aspecto menor en las secuencias de acción, para las muertes de algunos zombis se usó el sistema de rodear el cuerpo con una medialuna de teléfonos para captar varias fotografías desde distintos ángulos y de manera casi simultánea. Queda muy interesante.

Respecto a lo técnico y lo cinematográfico, si hay que reconocer algunas irregularidades respecto al total de la película. No solo el guion tiene los actos muy marcados (muy de Garland, por cierto), sino que también el lenguaje de cine va cambiando considerablemente. El primer acto juega con unas imágenes de archivo que están bastante bien pero nunca más se vuelven a ver, sin contar que la acción está filmada de manera bastante distinta a la que le sucede. En general se podría hablar de una película un tanto indecisa en su lenguaje.

 

 

A modo de veredicto, se puede decir que tanto Boyle como Garland son cineastas en forma. Nunca es mal momento para reconsiderar que quizá proyectos como Yesterday (Boyle, 2019) o Civil War (Garland, 2024) sufren de cierta incomprensión. Son artistas con carrera en la espalda y es natural que se espere algo determinado de ellos. Se podría decir que Boyle de alguna forma lo “retribuyó” con su miniserie Pistol (2022) y que Garland lo está haciendo ahora mismo volviendo a la ciencia ficción más futurista y cercana a la fantasía. Pero de más está decir que ninguno de estos artistas le debe nada a nadie. Si se puede decir que dieron en el clavo con un gran producto de acción y terror, de una ejecución considerablemente mejor que el promedio de los blockbusters que se estrenan hoy por hoy.

No todo el mundo maneja el dato, pero supuestamente 28 Years Later es la primera parte de una trilogía que debería estar trabajándose ahora mismo. La siguiente entrega es 28 Years Later: The Bone Temple y lleva por crédito la dirección de Nia DaCosta (con Garland en el guion de nuevo). Por ahora tiene fecha de estreno para el próximo año. Este dato no deja de ser importante para la propia narrativa de 28 Years Later, pues sufre un poco de ser “la primera parte”, pero también hay que reconocer que estamos tan acostumbrados a vivir en un mundo donde las películas están segmentadas por partes que esto ya prácticamente pasa a dar lo mismo. Además, es lo suficientemente autoconclusiva para funcionar por si misma como una gran película. Habrá que ver que le depara a la saga en el futuro, pero por ahora está bien encaminada.

28 Years Later estará en cartelera en salas a lo largo de todo Chile a partir de hoy vía Andes Films.

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