Escrito por Rocío Villalón
Fotos por Bárbara Hernández
La noche del 7 de junio fue un hito en la historia musical: El Cuarteto de Nos llenó todo un Movistar Arena y dio por iniciada su gira “Puertas”. Durante casi dos horas, los uruguayos conquistaron a todo el recinto.
Conocidos por su estilo que mezcla rock, rap y críticas, son una banda que han sabido reinventarse disco tras disco sin perder su esencia, Puertas (2025) es un claro ejemplo.
Hay que tener en cuenta que este disco se lanzó el 22 de mayo de este año, por lo que este no fue solo un show, fue un live debut en cierto sentido, es algo que nadie lo podrá quitar.

Estoy Bien
La banda chilena Estoy Bien fue la encargada de abrir y preparar lo que sería una noche llena de gritos y aplausos. Con canciones como “Piel”, “Ahora”, “Frente a frente” y “Lo difícil se hizo largo”, lograron tener un recibimiento excelente por parte de los fanáticos de la banda uruguaya.
Con potencia y determinación en el escenario, el trío logra hacer algo atrevido, fresco y que te deja con ganas de más. Porque, si de algo tengo seguridad, es que media hora no basta para ellos. Son un ascenso en potencia, eso es indiscutible, y por lo visto, cada vez demuestran el porqué.

Cuarteto de Nos
Minutos después, se apagaron las luces y “Cara de nada” azotó en el escenario. El vocalista, Roberto Musso, logra contarte toda la historia de una canción, a través de esa actitud carismática y teatral que lleva de frente. Simplemente, lo entiendes todo cuando lo ves en acción.
Desde el primer momento quedó claro que esto no era solo un show más; es el inicio de un capítulo, el cual tuvo la suerte de empezar en Chile. Esa noche había algo distinto en el aire. La euforia de las personas de todas las edades lo dejaba en evidencia: esto era especial.
La presentación fue todo un universo alternativo, que se alimentaba de un juego de luces extraordinario, visuales expansivas y una actitud despampanante de parte de los músicos.

El setlist siguió con algunos clásicos de la banda como “Lo malo de ser bueno”, “El hijo de Hernández”, “Ya no sé qué hacer conmigo”, entre otros.
Por supuesto, el material de su último disco no podía faltar: “El cuarto de Nico”, “Ganaron los malos” y “Espilín”. Después de todo, es el motivo del regreso de los uruguayos.
Esta nueva etapa de la banda, junto a sus nuevas canciones, es la intriga al escuchar un golpe por detrás de la puerta. Lo único que quieres hacer es abrirla para saber qué hay del otro lado. Eso fue exactamente lo que contemplamos e hicimos, abrimos la puerta.
A pesar de que hubo una falla técnica en “Maldito Show” (es irónico que haya pasado en esa canción), la banda siguió con la misma potencia con la que partió.

El Cuarteto de Nos hace que el show sea toda una experiencia inmersiva en el rock, la psicodelia y, en algunos casos, en el futurismo, como lo fue en “Contrapunto para humano y computadora”.
La fuerza de la multitud se alineó para rugir en “No llora”, “Rorschach” y “Cinturón gris”. Desde abuelos y padres hasta adolescentes y muchos niños, todos podían saltar y gritar al ritmo del Cuarteto de Nos. Fue un punto de conexión en la transversalidad generacional.
Las elegidas para el punto culmine de la noche fueron “Miguel gritar” y “Yendo a la casa de Damián”. Con lo justo y necesario, se retiraron para dejar a todo un mar de personas satisfechas. Se había hecho historia.
Es increíble cómo una banda puede tener una trayectoria tan larga, que abarca alrededor de 40 años inmersos en la creatividad, experimentación y explosividad. Por razones como esta, son considerados una de las grandes agrupaciones del rock latino contemporáneo, y también por el hecho de que siguen conquistando nuevos corazones a través del tiempo.

