Escrito por Felipe León
Tan solo duraron 2 años, 1984 al 1986, tocaron 15 conciertos, y tuvieron escaso material discográfico, aún así Rites of Spring es considerada una agrupación clave para el desarrollo (y origen) del emo. En los años inmediatos este término estuvo reservado únicamente para el mundo del hardcore punk, pero décadas posteriores se abriría a otros paradigmas sonoros, y aunque a Guy Picciotto nunca le agradó esta calificación, es imposible negar el impacto que tuvieron en la música.
Y uno no menor, considerando el contenido auténtico trazado con ese primer y único larga duración, un sin título no exento de titular. No por nada fueron cabecillas de todo un movimiento fugaz en el punk de aquel lugar, junto a otras bandas de Washington DC, el que fue denominado ‘Revolution Summer‘.
Primigenia ebullición del emo
La profundidad introspectiva, su vigorosa expresividad, el cause melódico y una mayor complejidad rítmica traerían bandas como Rites of Spring a la escena de la ciudad, lo que aconteció a la larga en otras tierras del mundo. De todos modos, estos proyectos no necesariamente compartían la misma visión de cómo re-oxigenar el punk, respondiendo a sus propias motivaciones, tal como lo dejaron claro Eddie Janney, Mike Fellows, Brendan Canty y el propio Picciotto.
Como resultado, el disco homónimo capturó un costado mucho menos agresivo y rápido del hardcore punk, respondiendo a la apropiación de su intensidad capturada por grupos que promovían únicamente la violencia. Desde actitudes machistas hasta ir a los conciertos solo para armar peleas, las complicaciones y necesidad de supervivencia motivaron al proyecto a abanderarse.
No solo con un discurso político de fuertes convicciones, sino que también con la música, mostrando una cara mucho más voluble al uso melódico dentro de una crudeza pasional. Real e inspirada, bien elaborada, la obra construye un espacio para desahogar emociones y socavar la monotonía que comenzaba a golpear la puerta, a través de canciones dinámicas y genuinas que ponen en primer lugar el sentir mismo.
Urgencia y expresión
La producción encargada a Ian MacKaye, conocido en aquel entonces por Minor Threath, el cuál estaba dando pasos con otro acto clave del emocore como Embrace, ayudó a consolidar la propuesta del grupo. Aquella integridad traspasada de las canciones a la versión de estudio, resalta el material presentado por Rites of Spring.
Un total de 12 canciones conforman el camino perfecto para evidenciar su atractivo, partiendo por la inmediatez de «Spring», lo desatado en «Deeper Than Inside», o la distorsionada melancolía de «For Want Of». Esta pieza recién mencionada es quizás la que resume de mejor manera a la banda, junto a otras como «Drink Deep», o el gran final de «End On End».
Sin embargo, la totalidad de cortes por lo bajo sacar a relucir el carácter de Rites of Spring, constatando su impronta en temas como «Hain’s Point», «All There Is» con claros guiños a Hüsker Dü, «Theme» o «Reminder». Confirmación de la urgencia con la que afrontaron hacer música, y que los llevó, pese a su corta existencia, a ser un emblema de la época.
Pocos años más tarde nacería Fugazi, proyecto que incluiría a Picciotto y Canti, además de MacKaye y Joe Lally, siendo pioneros del post-hardcore. No obstante, el legado de Rites of Spring sigue muy presente hasta nuestros tiempos.
