Escrito por Felipe León
A medida que Elton John se volvía más exitoso en la década de los 70’s, crecía cierta introspección que buscó plasmar en su música. La idea de crear un álbum autobiográfico comenzó a rondar por su cabeza, motivando una oleada de nuevas canciones que recopiló en su noveno larga duración, ‘Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy‘ (1975), pasando a ser de sus más reverenciados.
En concreto, la disposición a retratar las luchas por conseguir algo de atención, que tuvieron el letrista Bernie Taupin y el pianista a finales de los 60’s, terminó por materializarse en un trabajo conceptual. Uno mucho más maduro, con interpretaciones apasionadas y una épica solemne, volviendo más profundo al artista británico, lejos de la pomposidad y el sentido de entretenimiento que lo estaba caracterizando.
Un drama andante
Tal como fue mencionado, la dinámica compositiva de Elton John y Bernie Taupin contó con ciertas particularidades que se traspasaron al material definitivo. De partida, los temas de ‘Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy‘ fueron compuestos en orden cronológico, lo que repercute en la sensación de viaje que profesa el disco. Una carretera de frustraciones y esperanzas arrojadas al destino.
La percepción más reposada e íntima adquiere formas musicales de lo más corrientes, revitalizando sus códigos en base a una personalidad soñadora tan agridulce como feliz. El piano rock como base de un drama andante, donde la dedicación de los involucrados en su creación se volvió tan agotadora como fructífera, legando alguno de los momentos más potentes en la carrera del cantante.
Como toda buena apuesta, el sello personal se traspasa a cada instante de su reproducción, gracias a sus líricas reveladoras y un determinante piano que funciona como manubrio de la travesía. Elton John se siente gigantesco, pero a la vez más humano que nunca.
Entre frustraciones y esperanza
Son casi 47 minutos de recorrido, con la audacia interpretativa de los músicos en lo más alto. Pese a indagar en fantasmas del pasado, o en su propia fragilidad e inseguridad, prima un tono inspirador que se evidencia en cortes como «Tower Of Babel»,
«(Gotta Get A) Meal Ticket» o el corte que da nombre al disco.
Por su parte, «Bitter Fingers» y «Writing» retratan lo bien que se le da la teatralidad, así como una capacidad de cambiar de rumbo sin tropezar en el intento. A su vez, acercándose a las cualidades pegadizas del glam rock de la época, que tan bien absorbía en aquel entonces.
Todo en ‘Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy‘ resulta precisamente calculado, bien ubicado, entregando espacio suficiente para brillar como lo hace en «We All Fall In Love Sometimes» o «Curtains», cortes finales. Y por supuesto, la que podría ser fácilmente su mejor canción: «Someone Saved My Life Tonight».
Este hito discográfico en la carrera de Elton John vendría acompañado de su primer número 1 en Estados Unidos, logro a destacar considerando los méritos del álbum. La coronación de todo un símbolo.
