Entrevistas

Hesse Kassel: «Los comentarios externos nunca van a definir hacia dónde vamos musicalmente»

Por Nicolás Merino

Hesse Kassel es una de las bandas del momento. Corta. Ya sea en Chile o en espacios de discusión ñoños a lo largo del mundo, en general son materia obligada. Su elevado sonido post rock no ha dejado títere con cabeza en más de alguna escena a lo largo del internet. Esta es una breve entrevista a dos de sus mentes; Renatto Olivares y Luca Cosignani, donde se discutió sobre inspiraciones, recursos, influencias, lugar en la escena y alguna cosa más.


Hoy ustedes están canonizados entre las bandas más grandes e importantes del momento en la escena chilena. Sobre ese fenómeno, ¿lo veían venir? Porque no es habitual meterse tan rápido en el «canon contemporáneo» chileno, como ustedes lo han hecho.

Luca: La verdad, no. Nosotros partimos en 2022 y recién en 2023 tuvimos nuestra primera tocata, sin conocer a nadie. Tocábamos donde se podía, la idea era forzarlo un poco: que nos escucharan, que nos dieran una oportunidad. De hecho, yo no tenía tantas expectativas con el disco cuando salió, pero desde el primer día me sentí retribuido con todo el esfuerzo que pusimos. Igual hay algo de suerte en el alcance que ha tenido, claro, pero también mucho trabajo.

Renatto: Yo siento que más que suerte, fue un esfuerzo planificado. Desde el principio quisimos hacer un “speedrun” de la escena: ver hasta dónde llegábamos si le poníamos todo. Llegó un punto en que sentíamos que la situación se nos escapaba un poco: tocábamos tanto que había expectativa, presión incluso. Pero también nos dio mucho foco: queríamos hacer un disco que sonara bien, que fuese escuchable de verdad. Eso implicó recaudar plata, organizar fechas de beneficio… todo autogestionado. Y ahora, ver que el reconocimiento incluso llegó fuera de Chile —por ejemplo, vendimos vinilos en Japón— te rompe la cabeza. Estoy muy orgulloso.

 

Es muy llamativo que lo vean así, sobre todo porque también les ha tocado enfrentar harta mala onda, cosa que no a todos les pasa. ¿Cómo lo han vivido?

Luca: Yo siento que los comentarios, sean positivos o negativos, solo nos dan más ganas de seguir. A mí al menos me motivan más.

Renatto: Sí, igual creo que siempre agradezco que alguien se tome el tiempo de escuchar y comentar, aunque no le guste. Claro, de repente aparecen discursos de odio, pero incluso eso te da una oportunidad para pensar, para madurar como banda.

Eso sí, los comentarios externos nunca van a definir hacia dónde vamos musicalmente. Nosotros ya teníamos claro que la idea es ir evolucionando, reinventarnos. Y también nos interesa gestionar bien el proyecto, de una forma quizás más ordenada que otras bandas de la escena independiente. No es por creernos superiores, pero sí pensamos que se puede hacer mejor. Y que eso también genera conversación.

 

Me interesa mucho saber cómo fue el proceso de composición del disco. Porque la música tiene una energía muy especial: suena menos como «canciones de autor» y más como construcciones colectivas, muy espirituales incluso. ¿Cómo lo trabajaron?

Renatto: Fue muy orgánico. Nos preguntaron una vez si componíamos en estudio, pero no: acá en Chile no es tan viable eso por temas de presupuesto. Teníamos la idea de hacer un disco, pero no sabíamos exactamente cómo. Las canciones que están en el disco eran literalmente todas las que teníamos consolidadas. Y cada tema pasó por muchos cambios. Las tocábamos en vivo y cada vez salían distintas, les agregamos cosas. Por ejemplo, “Anova”, el segundo track, originalmente iba a ser un tema pop, corto… y terminó siendo un tema de ocho minutos (risas). Al principio, las canciones eran completamente diferentes en los shows. Llegamos a hacer tocatas donde, por ejemplo, ‘Yo la Tengo’ duraba siete, veinte minutos o más. Estábamos muy enfocados en la experimentación, en explorar hasta dónde podíamos llegar, sin necesariamente seguir una estructura fija. Entonces, cuando ya comenzamos a grabar, las canciones se fueron acotando. La banda creció mucho en ese proceso. En vivo, claro, siempre existía un margen para la sorpresa, pero no era improvisación libre, era improvisación dentro de una estructura que ya estaba muy definida. No queríamos perder la esencia de la canción, pero sí darnos el espacio para que sonara como algo único en cada tocata.

Luca: Hubo muchas discusiones internas, especialmente con el Chapa, nuestro tecladista. Canciones como ‘Anova’, ‘Americana’ y ‘En Tiempo Muerto’ empezaron como ideas en los ensayos y tocatas, pero después las refinamos, las pulimos. El Chapa, por ejemplo, siempre tenía una visión clara de lo que quería, y nos hizo cuestionar mucho las decisiones que estábamos tomando.

 

¿Cómo llegó Juanito, y cómo fue trabajar con él en la producción?

Renatto: Escuchamos su trabajo en el disco de Candelabro, Ahora o Nunca, y nos encantó cómo sonaba. Fue algo que nos impactó mucho. Entonces, decidimos escribirle. No lo conocíamos en persona, y nos sorprendió mucho que aceptara la propuesta. Todo comenzó de una manera muy espontánea, porque en ese entonces no teníamos ni siquiera todo claro, y él se unió al proceso en una etapa muy temprana.

Luca: La grabación de las bases fue muy orgánica, todo lo grabamos en Estudios HT en vivo, con la banda tocando junta, sin voces ni guitarras adicionales, para mantener la vibra cruda y directa. Después grabamos las voces, los saxos y otras capas en El Tercero, y Juan Diego se encargó de la mezcla. Fue un trabajo largo, demandante, porque Juan Diego venía de una escuela de producción distinta a la nuestra, pero eso nos ayudó a aprender mucho.

Renatto: Las mezclas fueron intensas, algunas sesiones duraban de 19:00 en la tarde hasta las 4:00 en la mañana, porque cada uno tenía ideas distintas sobre cómo debía sonar. Juan Diego quería un sonido muy limpio, y nosotros queríamos algo más crudo. Tuvimos que encontrar un balance entre esos dos mundos, y creo que fue un gran proceso de aprendizaje para todos.

 

En cuanto a la identidad sonora chilena, ¿cómo perciben la influencia de la música chilena en su trabajo?

Luca: Al principio, nuestras influencias eran mucho más anglosajonas, como Godspeed You! Black Emperor o Black Country, New Road. Pero con la llegada del Chapa, se fue notando mucho más la influencia de la música chilena y latinoamericana en general. Por ejemplo, el piano en ‘Americana’ tiene un aire muy nacional, que nos conecta con el folclore chileno. Es algo que va a ser más evidente en el futuro, porque el Chapa es un gran fanático del folclore y tiene un conocimiento profundo de la música chilena.

Renatto: Nuestra motivación siempre fue experimentar en un espacio que no veíamos tan presente en la escena local. No se trataba de inventar algo completamente nuevo, sino de ofrecer algo distinto, de enriquecer la escena con un sonido fresco, pero con una raíz, algo que tuviera una identidad más definida. Quizá ahora no se notó tanto la influencia chilena, pero a la próxima si estará más presente.

 

La Brea, el disco debut de Hesse Kassel, se puede escuchar en todas las plataformas de streaming.

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