Escrito por Felipe León
El carácter de culto que posee Supersordo desde su aparición a comienzos de la década de los 90’s no es mera casualidad, ni mucho menos «estar en el lugar y momento adecuado». Con su radical propuesta y sin pretensiones comerciales, sacaron adelante una propuesta a todas luces meritoria, tanto por la mística misma que rodea al proyecto como por los avances musicales desarrollados por estas tierras, muy al día con lo que ocurría en el primer mundo.
Su obra maestra y debut, ‘Supersordido‘ (1992), actuó como una verdadera revolución en el underground local, consagrando una fusión de post-hardcore y noise rock -ahora teorizado como headcore– tan atípico hasta para las mentes más curiosas de la época. Nada sonaba así, pues en países como Estados Unidos recién estaba ocurriendo con bandas similares como The Jesus Lizard, Cows, Unsane, y pocos años después Shellac.
Desafiar las normas
Pocos discos lanzados en Chile poseen tal facultad de ir a la vanguardia, sobre todo en años que el acceso libre a la música era más bien una cuestión de búsqueda, y por supuesto, mucha suerte. Sus integrantes provenientes de actos como Necrosis, Caos, Anarkia, o Fallout, intentaron dar un paso más allá en Supersordo, generando un encuentro de tonalidades ruidosas, gritadas, sombrías y enrabiadas, única en su especie.
De este modo, la solvencia instrumental perfilada desde la baja fidelidad arrancó cadenas, desafiando normas en pos de retratar realidades ajenas a lo establecido. Como retrató en un comentario su guitarrista Katafú, las bandas de metal y punk repetían temáticas líricas y sonoras hasta el cansancio, lo que motivó aún más el plus de esta unión que era crear algo propio.
Aquello se materializó con crecer en ‘Supersordido‘, un trabajo que hace de su existencia la resolución de muchos vicios imperantes, mostrando versatilidad sin dejar de obedecer a un sonido marcado. El espíritu de exploración es clave, al situar composiciones sumidas en abrasivas distorsiones, ritmos vertiginosos y una voz tan demoniaca como burlona, manifestándose de un modo interpretativo estrambótico, en su versión estudio y en los conciertos.
Intensa densidad
Desde el comienzo con la instrumental «Represión espacial», que establece el tono del álbum en su totalidad, se percibe el atractivo peligro de su música, concretado por «Terrorismo terrestre» y «Rompe el hielo». Ambas encrudecen la propuesta de Supersodo, al mismo tiempo que plasman una movilidad impredecible en sus cantos. Una dinámica que ayudaría a cruzar influencias del rock, punk y metal, evitando caer en lugares comunes.
Un grupo de cuatro componentes humanos lidiando con las tensiones personales y sociales retratadas en sus líricas, al son del más ansioso cúmulo de ideas ligadas a los nichos. De esta manera, piezas como «Mi padre», «Come, duerme, trabaja» e «Inocente» promueven la cara más audaz del proyecto, mientras que la inmediatez de «Avión a Cuba» y «El Patio, el limón y las hormigas» ayudan a dar respiro a toda su intensa densidad. Y al cierre, «Ismo», «Posición de altura» y «6 Tan», como un remate a la altura de lo establecido.
‘Supersodido‘ fue reconocido Nº11 en una lista de Rolling Stones sobre los Mejores discos chilenos. Más importante aún, fue influencia para un grupo no menor de personas que ayudaron a diversificar con su música lo que pasaba en esos tiempos por estos lados. La definición de música de culto.
