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System of a Down en Chile: El tipo de historia que se transmite por generaciones

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Foto referencial por @clemente_310

La gira ‘WAKE UP’ cumplió el sueño de decenas de miles de volver a tener a System of a Down en Chile. La tercera visita al país tras sus conciertos en el Estadio Bicentenario de La Florida en 2011 y en Santiago Gets Louder el 2015. Es decir, fueron 10 años de espera que configuraron el significado de este evento como un hito histórico. Un trozo valioso de historia en la que todo Santiago murmuraba sus expectativas del show, y en el que los terminales de buses y el aeropuerto recibieron a los rostros esperanzados de feligreses vestidos de negro emocionados por ver a Daron MalakianShavo OdadjianJohn DolmayanSerj Tankian en vivo.

 

Relevancia absoluta

Si bien la popularidad del grupo armenio es innegable, lo sucedido ayer en el Parque Estadio Nacional responde a más factores que los meros números –el Sold Out fue categórico y en tiempo récord, era sabido que iba a estar llenísimo–. No, aquí hay un tema aún más profundo, que recae en la trascendencia que ostenta la banda. Aún sin álbum de estudio nuevo en ya dos décadas, la importancia de los creadores de ‘Toxicity’ (2001) no ha decaído en lo absoluto. Más bien se mantiene erguida, creciendo sostenidamente, y rompiendo barreras generacionales.

El primer contacto con la música pesada para muchos fue con System of a Down, probablemente en la pubertad (un poco antes, un poco después), y todos han de recordar el flechazo que fue escuchar «Chop Suey!» o «Toxicity» por primera vez –por decir unos ejemplos–. ¿A qué voy? A que S.O.A.D. es una banda con la que crecimos y nos criamos, llegando a formar parte de un arquetipo cultural al ser la única banda en su clase que es y ha sido capaz de lograr algo así (ninguna de banda de rock o metal suena como ellos). Muchos factores que se fueron enredando en una década de larga espera, y que explotaron con fuerza en la fría y otoñal noche del 30 de abril en el Parque Estadio Nacional.

 

Los primeros azotes

«We are System of a Down and this is rock ‘n’ roll music!« exclama un agitado Daron Malakian dando el aviso a los 60.000+ asistentes que el show ha comenzado. El redoble de caja inicial de John Dolmayan en «X» fue suficiente para desatar las cadenas de una multitud hambrienta de canciones y entrega. Los moshpits se formaron instantáneamente, los gritos y saltos estallaron, y se levantó una desafiante polvareda en el sector Cancha General. Nada más que intensidad desde el minuto 1, sin espacio a tibiedades.

«Suite-Pee»«Prison Song» mostraron rápidamente el desenvolvimiento sólido de los músicos, con un Serj Tankian repartiendo vocales poderosas por doquier, y un Shavo Odadjian aleonando a la numerosa masa de seguidores chilenos mientras despedazaba su bajo como si nada. Un comienzo feroz y acelerado que tuvo el mejor de los contrastes con la llegada de «Aerials», inmortal track del ‘Toxicity’ (2001) que puso a cantar a todo el Parque Estadio Nacional de forma religiosa cada uno de los versos, armonizando en conjunto a la voz del vocalista siendo un momento del todo estremecedor. Llegaba a dar escalofríos.

Acto seguido, llegó un momento que de seguro los fans más acérrimos apreciaron. La monumental y divertida “I-E-A-I-A-I-O” reclamó una de las de saltos y coros más portentosas de la noche, para dar al inicio a un mini-segmento dedicado al ‘Steal This Album!’ (2002). Y es que al popular track le siguieron “36”“Pictures” “Highway Song”, y en el exacto orden en que los cuatro temas se encuentran en el tracklist de dicha obra. Un detalle oculto, una mini-fantasía que hizo gala de las credenciales de DaronSerjJohn Shavo como grandes músicos y anfitriones de un espectáculo increíble.

 

Sin parar por ningún minuto

¿Qué tantas cosas se pueden hacer en casi dos horas? Parecía una pregunta que System of a Down buscaba responder en Chile con acciones tangibles y comprobables. De ahí que rindieran un set de 33 canciones que nos trajo bombazos como “Needles”“Deer Dance”, así como la potencia de la protesta en “B.Y.O.B.” –con la frase “Now we’re suffering in 4K” en las visuales–, precedida por la infaltable y coreable “Soldier Side”.

No había tiempo que perder, y, sin embargo, todo tenía un ritmo fluido que mantenía las energías del público a tope. Distintas generaciones reunidas, dejándose ver varias familias completas también, quienes desplegaron pasos de baile en “Radio/Video”, quienes cantaron con fuerza la breve referencia al puente de “Dreaming” y también el himno homónimo del ‘Hypnotize’ (2005), y que además respondieron ante las arengas de Serj a cantar “ATWA”, y la de Daron a saltar como nunca en “Bounce”.

 

Esto es historia pura

”Psycho” le dio el protagonismo a Shavo quien, siempre sonriente e inquieto, interpretaba esas basslines con una soltura bastante agresiva y admirable. Por su parte, bengalas varias se vieron en “Chop Suey!” ante la irresistible llamada a la locura de los fills iniciales de Dolmayan, absolutamente encarnando la definición de foco y concentración, energía que derivaría en cantar con los mismos ángeles el estribillo de tamaño himno. O al menos así se sintió.

Mismos ánimos para momentos más introspectivos y calmos con “Lonely Day” “Lost In Hollywood”, en el que sería la voz tenor de Malakian la que armonizaría con el público chileno. Tankian haría lo mismo con “Spiders”“Roulette” más adelante. Momentos necesarios para dar un respiro –y también profundizar en el valor emocional que tiene la banda para los asistentes–, especialmente cuando caen bombazos como “Mind”“Forest”“War” entre medio.

 

El cierre del capítulo más importante de System of a Down en Chile

“Everybody spinning around”, la icónica intro del guitarrista previa a la esperadísima “Toxicity” fue lo que dio comienzo al clímax de la noche. Moshpits por doquier –y hasta varias bengalas de algunos temerarios– fueron la tónica de esos 3 minutos y medio en el que los cuatro músicos despliegan sus habilidades al máximo, configurándose como uno de los momentos más agresivos y festivos de la noche. Algo que para otras bandas sería parte del bis, pero no para los armenios, quienes no dudaron en tirar inmediatamente “Sugar”, agitadísimo tema que dio fin al concierto más importante y mejor logrado de System of a Down en Chile.

Hubo sudor, lágrimas, y porqué no, sangre derramados en este concierto. El primer show para muchos, el cierre de algún ciclo emocional para otros. La verdad es que este concierto pudo haber tenido muchos significantes para cada individuo que asistió, pero si algo queda aún más allá, es que esta, la tercera vez de la banda en nuestro país caló tan hondo que será una historia que se cuente a las siguientes generaciones por el resto de nuestras vidas. El 30 de abril, Santiago de Chile se detuvo para recibir a los armenios, y nos fuimos recompensados

 

Setlist de System of a Down en Chile:

  1. X
  2. Suite-Pee
  3. Prison Song
  4. Aerials
  5. I-E-A-I-A-I-O
  6. 36
  7. Pictures
  8. Highway Song
  9. Needles
  10. Deer Dance
  11. Soldier Side – Intro
  12. Soldier Side
  13. B.Y.O.B.
  14. Radio/Video
  15. Dreaming (bridge)
  16. Hypnotize
  17. Peephole
  18. ATWA
  19. Bounce
  20. Suggestions
  21. Psycho
  22. Chop Suey!
  23. Kill Rock ‘n Roll
  24. Lost in Hollywood
  25. Lonely Day
  26. Mind
  27. Spiders
  28. Forest
  29. DAM
  30. War?
  31. Roulette
  32. Toxicity
  33. Sugar

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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