Buena Vista Social
Live Reviews

The Buena Vista Social Orchestra en Chile: Por las glorias y por las nuevas generaciones

Escrito por Antonia Hernández
Fotos por Bárbara Hernández

Lo mejor de un recorrido a través de las épocas doradas: eso fue lo que ofreció la The Buena Vista Social Orchestra en su paso por Santiago, una noche dedicada a traer de vuelta los sonidos esenciales de Cuba —el son, el danzón— y los himnos que han tejido una de las columnas vertebrales de la identidad latinoamericana.

A medio camino entre el homenaje y la celebración viva, la velada fue un tributo a la historia musical de una isla que ha hecho bailar al mundo.

La jornada, realizada en el Teatro Coliseo, estuvo marcada por el calor de una orquesta familiar, donde los músicos dialogaban entre sí como en sobremesa, hilando ritmos y anécdotas al compás del tres, los metales y la percusión. Las sillas dispuestas en la cancha pronto quedaron de más: gran parte del público eligió levantarse, moverse y sumarse al vaivén de la música como si el teatro se hubiese transformado en un salón de baile caribeño.

Liderada por el trombonista Jesús “Aguaje” Ramos —una de las figuras originales del mítico Buena Vista Social Club—, la orquesta rindió homenaje a figuras insoslayables de la música cubana como Celia Cruz y Compay Segundo. Más que una banda tributo, la Buena Vista Social Orchestra es una agrupación formada por músicos de alto calibre que han tocado junto a los fundadores del Club y que hoy llevan su legado a nuevas generaciones con frescura, oficio y alegría contagiosa.

En medio de dinámicas animadas por el propio Aguaje, el público se hizo parte: brindó salud en alto, coreó letras entrañables y respondió con entusiasmo a cada llamado desde el escenario. Sonaron clásicos imprescindibles del repertorio de Buena Vista Social Club como «Chan Chan» o «Candela», que fue la encargada de cerrar la jornada, así como himnos propios de nuestro continente como «Dos Gardenias» o «Quizás, quizás, quizás», todas ensalzadas en el talento encandilante de la banda en el escenario.

Fieles al espíritu de goce y comunión que siempre propuso el Buena Vista Social Club, sus herederos espirituales no sólo tocaron la música, sino que la vivieron y la compartieron, en una noche que se resistió a apagarse. Fue bajo este mismo ambiente que músicos como Luis Mariano Valiente, a cargo de las congas y el bongo, se robaron el escenario en un despliegue de carisma que despertó emoción en toda la audiencia.

Desde el corazón y el amor a la música, pero también desde el estómago y las piernas que se vuelven incapaces de resistir lo contagioso de el ritmo, la velada cargó cierta solemnidad que confirma la enorme oportunidad de presenciar a una banda como The Buena Vista Social Orchestra en vivo y vivir para compartirlo.

Antonia Hernández

Escritora aficionada, fanática de las películas de terror y la música triste

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