Entrevistas

El corazón de Frucola Frappé: “En el fondo somos una banda pop”

Escrito por Alexander Castillo
Fotos cortesía de Frucola Frappé y @Lusandrea

Si bien su último álbum, Cielo Falso, los perfila por el camino del “sonido tipo rock” —como lo describe la misma banda—, el corazón de Frucola Frappé se mantiene fiel a su búsqueda original: hacer música popular, esa que cautiva tus oídos con melodías interesantes, coros pegadizos y buenas letras para identificarse.

Tiempo ha pasado —casi ocho años— desde que nació el proyecto por esfuerzos de Camilo, su frontman. Hoy estamos frente a una banda hecha y derecha, que ha atravesado distintas eras, personales y sociales, y que hoy se prepara para recorrer el final de una y empezar otra. 

Un nuevo videoclip, una pronta gira nacional y el lanzamiento en vivo de Cielo Falso —a finales de mayo— son unas de las cuantas cosas que Camilo y Martín, piezas de Frucola Frappé, comentan en esta entrevista de larga duración.


Hace poco estrenaron el videoclip de “El mundo nos trata un poco mal”. ¿Por qué decidieron que ese fuera el primer vídeo del disco?

Camilo: Se gestó de forma bien espontánea. Recuerdo que con Martín fuimos a Inedit, a ver un documental del rock en Nueva York, y ahí aparecía la historia de LCD Soundsystem. Nos llamó la atención el vídeo de “Losing My Edge”, donde aparece la cara de James Murphy cantando y todo el rato le están pegando, entonces empezamos a tirar ideas de posibles vídeos y dijimos «¿Y si hacemos uno de “El Mundo Nos Trata Un Poco Mal”?» porque la letra da a entender lo mal que te trata la vida, etc, y como referencia a este vídeo de LCD Soundsystem. 

«Al principio era un concepto muy primitivo, nosotros tocando y que haya una persona… como esos vídeos japoneses donde se vestían todos de negro y hacían efectos especiales, movían objetos, como hombres invisibles, y pensamos en eso: unos hombres invisibles que nos estén pegando mientras nosotros estamos ensayando. Después esta idea llegó hasta Bernardo, que es el director, y ahí fue mutando y él empezó a ponerle su cosecha hasta llegar a ser lo que existe hoy en día».

¿Y cómo describirían el vídeo?

Martín: Realismo mágico, un poco en talla y un poco en serio. Nos pasó que con el Fefi, nuestro batero y que fue el montajista del vídeo, nos topamos con amigos que no veíamos hace años. A uno de ellos le preocupa mucho el significado de las cosas, “¿qué representa? ¿Qué significa?” y dimos respuestas medio ambiguas, porque creo que el personaje del vídeo tiene muchas entradas de interpretación.

«En algún momento estuvo la idea de que la mano se empezara a manchar, como un Venom, y ahí ya nos fuimos a la cresta. Entonces, para mantener esa exageración… No sé, hasta la contaminación del mundo. Puede tener esa lectura ecológica. Yo era más propenso a eso, el personaje tiene unos cables, puede ser basura, y también puede ser todo eso que te mantiene despierto en la noche. Esa meta-idea del meta-relato, del vídeo sobre el vídeo… Es una suerte de realismo mágico».

Camilo: Podría ser una parálisis del sueño. Como el hueón que se te aparece en la parálisis del sueño. (Ríen)

Hay un par de cosas que me llamaron la atención de este vídeo, una de ellas es que, cuando ustedes lanzaron esta canción como primer sencillo, en la portada se mostraban medio golpeados. ¿Tenían planeado el vídeo desde ese lanzamiento?

M: No. La idea era, también, revitalizar un lanzamiento que en estricto rigor era un single pero lo sacamos cuando no estaba tan delimitado Cielo Falso como un álbum con concepto detrás. Nos pasó que sacamos “Ventanas” y “El Mundo” como un single doble, fue un poco ese ejercicio que le pasó a casi todas las bandas: volver de la pandemia a hacer sonido tipo rock. Esos dos temas, a mi juicio, terminaron siendo el marco conceptual de la paleta sónica del disco.

C: Aparte, cuando sacamos el single pensamos también en la visualidad de la letra. El tema tenía una estética, o por lo menos así fue cuando lo compusimos, que altiro nos imaginábamos la imagen de la música. Eso decantó en la portada, que somos nosotros golpeados, porque nos agarramos de la frase. Obviamente la frase y la letra son bien irónicas, es una sátira, entonces quisimos seguirle el juego a esa exageración y después calzó perfecto con la idea del vídeo.

El vídeo también tiene referencias a la tele, con los medios reportando el fin del mundo, y también hay un callback al vídeo de Yingo. ¿Qué papel juegan los medios, la tele quizás, en el canon de Frucola Frappé?

C: Es una vuelta a la nostalgia y a que la tele siempre fue el medio más directo que teníamos desde que crecimos, o por lo menos la generación nuestra que creció en los años 2000. La televisión todavía era muy relevante, sobre todo en esa época en la que Internet era incipiente. La tele tenía una importancia muy grande en la sociedad, o sea, la sigue teniendo, pero en ese momento, al no existir las redes sociales, todo lo que importaba estaba en la televisión. O lo que los medios querían que fuera relevante. 

«Eso se me fue guardando un poco en el inconsciente y desde ahí parte un poco la letra, que también tiene referencias a las cadenas de hotmail, que es un mail que ya no existe. Está este paralelo con lo que pasaba en el mainstream de esa época, la tele, y con este Internet incipiente. Pienso que es muy poderoso eso de crecer con la televisión y la influencia que trae uno para después querer contar o expresar algo».

«En Frucola siempre existe una búsqueda de nuevas sonoridades e influencias»

Algo que destaca de Frucola Frappé, más notoriamente desde el segundo disco en adelante, es que hay una gran preocupación por el concepto visual. Camilo, ¿esto es algo que estuvo presente desde que iniciaste el proyecto, o algo que se fue dando a medida que la banda iba creciendo?

C: Para mí, esa visualidad siempre ha sido importante porque también es algo que intento hacer en las letras: generar escenas e imágenes. Siento que eso tiene que ir acompañado de una imagen concreta y, bueno, desde el inicio me han llamado la atención los impactos que causan algunos tipos de imágenes, o íconos o símbolos. Por eso mismo la primera portada soy yo frente a una muralla roja con el graffiti de Homero Simpson fumando, porque creo que esos ganchos hacen sentido después, al momento de querer plantear una idea en canciones. Al ser otro lenguaje es algo que complementa lo que uno quiere mostrar en los temas y en las letras, eso ha sido muy importante en Frucola.

Hablando de los inicios de la banda, ¿cuáles eran las expectativas?

C: El principio se dio de manera espontánea. Salió el primer disco y de a poco hubo un crecimiento natural dentro de la escena. Empezamos a tocar, a conocer gente, más bandas, lugares y empezamos, también, a ser amigos. Después, obviamente, con el cambio de integrantes fue variando el sonido y eso es algo que yo siempre agradezco. En Frucola siempre existe una búsqueda de nuevas sonoridades e influencias.

Y en estos siete años de existencia, ¿qué dificultades o choques de realidad han tenido?

C: Fue compleja la etapa de la pandemia. Teníamos pensado sacar el segundo disco en 2019 y se fue retrasando hasta que salió en pandemia. Nunca lo tocamos en vivo. Eso fue fuerte y nos bajoneó harto, porque queríamos mostrar el álbum y que fuera el fin de una etapa y el comienzo de otra, pero nos tuvimos que adaptar a las circunstancias y ahí viene esta etapa de “Yingo” y “Fargo”, que es una experimentación bien bonita, pero yo extrañé mucho esos dos años de no haber tocado en vivo. Eso nos costó como banda, porque después volvimos de la pandemia y el panorama era distinto.

«Habían jóvenes, cabros más chicos, con otras influencias, otro tipo de música, y eso fue una enseñanza para nosotros porque empezamos a conocer a estas generaciones más jóvenes. También fuimos aprendiendo de ellas, así como ellos decían que escuchaban harto a las bandas de nuestra generación. Para nosotros fue un choque de realidad en el sentido de decir «ya, existe otra generación haciendo cosas que quizás a nosotros no se nos habían pasado por la mente». Son choques generacionales, es algo normal y que siempre va a pasar. Siempre la generación que viene va a renegar de la anterior. No sé, nosotros nos criamos con el pop de guitarras, eso es algo que en esta época ya está hasta medio obsoleto, con todo respeto al mundo del pop de guitarras que marcó una época y una sonoridad, pero está encapsulado en su propia época. 

Es fuerte ver esos cambios y saber que la música cambia muy rápido en muy poco tiempo. Sobre todo pensando en que la música es cada vez más desechable en algunos géneros, creo yo, como el urbano. Es brígido saber que eso está cambiando tan rápido e igual es interesante darse cuenta de qué nuevas herramientas tiene uno para hacer música. Es parte del aprendizaje, más que un lamento o algo así».

¿Tú qué opinas, Martín?

M: Nosotros veníamos con buen moméntum, estábamos tocando harto y nos tocó estar en el estudio el 18 de octubre. Ahí, entre el estallido y la pandemia son como tres vidas distintas encapsuladas en dos años. Estuvimos tres semestres fuera, por las restricciones y demás, y en ese tiempo obviamente las cosas siguen pasando. El ejemplo que tenemos más a la mano son los Confío en Tus Amigos, que hicieron música por Discord, y nosotros, claro, también nos juntábamos en Discord y estábamos terminando estos temas, pero esa era una banda que ya había mutado. Igual ha estado interesante, Después de eso tuvimos la oportunidad de ir a México con ellos. 

«Entendimos que las herramientas de financiamiento estatal eran también un tema y eso lo fuimos aprendiendo en el camino. Quizás en un primer minuto, con la energía de la juventud anárquica, nos hubiésemos cuestionado usar esas herramientas, pero ahora somos muy regalones a eso. El vídeo también fue parte de un fondo. Postulamos a Registro Fonográfico para sacar Cielo Falso porque sabemos que no da para vivir del arte. Todos hacemos otras cosas para seguir en la porfía de ser artista, o de intentarlo, y eso lo rescato mucho. Hay una entrega que se asemeja mucho al amor, de estar dando y obviamente esperar cosas a cambio, pero si eso no ocurre tengo el privilegio de ver a mis amigos todos los miércoles en la noche y hacer lo que nos gusta. Por mucho que sea frustrante, o que no logremos inmediatamente lo que soñamos, también está esa dimensión».

«Cuando se escucha la voz de Álvaro Henríquez uno escucha a Chile»

Estos años de tocar juntos, viajar, hacerse más amigos, ¿cómo dirían que este bagaje moldeó la forma en que compusieron y armaron las canciones de este nuevo disco?

C: Llegar a una formación que se mantuviera en el tiempo nos permitió conocernos más musicalmente. Nos fuimos dando cuenta de las cosas que iba escuchando cada uno con el paso del tiempo. Cada uno va cambiando en su forma y esa experiencia de tocar te va dando enseñanzas. Es muy indispensable que, cuando una banda parte, lo máximo que tienen que hacer es tocar. Darse cuenta de que hay lugares que no tienen la técnica para levantar una tocata, pero uno toca igual. Que en el escenario te pueden pasar cosas, se te puede echar a perder un cable, se puede desconectar algo. Todo eso te lo da el momento y el oficio. 

«Mantenernos en el tiempo nos dio el oficio de buscar formas de cómo trabajar y ser más eficaces en ciertas cosas. Delegar, tener roles en la banda, y con el tiempo creo que esos roles se han solidificado. La forma de componer es algo que ha sido muy fijo y ahora en Cielo Falso pudimos estar todos en el estudio, todos dieron sus ideas e hicieron arreglos que sienten propios. Cada uno en su instrumento compuso sus partes para tocar en el escenario, para pasarlo bien tocándolas y cada parte de uno está dentro de ese disco más que en cualquier otro lanzamiento de Frucola. Eso fue importante: pasar de esa vida de sala de ensayo al estudio y tener la misma energía».

¿Cuál fue la intención de referenciar “Feria Verdadera” de Los Tres en “Continente”?

C: Yo pienso que Los Tres es una de las bandas más chilenas junto con Los Jaivas y Los Prisioneros. Cuando se escucha la voz de Álvaro Henríquez uno escucha a Chile. Es una banda que me gusta mucho y me siento influenciado por la forma de escribir de Álvaro. Además, esa canción habla sobre vivir y morir en este continente, en este país, y esa línea siempre me llamó la atención y quería parafrasearla en alguna canción. Pensé que “Continente” podía ser, por la temática que tenía y porque, justamente, iba a coincidir que cuando lanzáramos el disco yo iba a tener 29 años. 

M: A mí me llama la atención que en “Feria Verdadera” eso es un trocito de un verso, como que pasa medio colado. El ejercicio que hizo el Camilo es que la ofició como una suerte de último coro, creo que eso a nivel de intertextualidad es interesante. 

C: También tiene que ver con el espíritu de Cielo Falso, porque el disco habla sobre la fragilidad y la vulnerabilidad, pero también desde el punto de vista de la ironía y un poco de decir «ah, está todo mal, no tengo la respuesta y quizás no me quiero hacer cargo». También es un poco canalla, dentro de todo. Entonces esa frase condensa la dualidad que las personas tienen al llegar a la adultez y acercarse a los 30 años porque, claro, uno también se pone más cínico. Te vas un poco más a la defensiva, te pones más indiferente con ciertas cosas, pero por dentro sigues siendo ese mismo adolescente vulnerable que quizás no quiere demostrarlo porque eso es poco adulto. Creo que eso rescata la esencia de Cielo Falso.

Este disco lo han promocionado como el fin de una trilogía. ¿Han pensado en lo que viene después de esto?

C: Más a nivel musical que conceptual, porque existen algunas ideas y canciones compuestas pensando en un siguiente disco. Quizás hay algunas temáticas que exploran otro tipo de cosas, porque en Cielo Falso hay canciones de amor, canciones que hablan sobre la juventud, el paso a convertirse en adulto, pero ahora estoy interesado en explorar otras temáticas que no he explorado antes, como la familia o la amistad de una forma más explícita. Quizá hay historias. Obviamente sin dejar de lado el amor, porque me considero un romántico, entonces eso siempre va a existir. 

«Todavía no está tan claro a nivel lírico, pero a nivel musical creo que van a seguir la senda de las guitarras, aunque siempre queremos experimentar un poco más dentro de lo que es el pop, porque yo considero que Frucola en el fondo es una banda de pop, pero que no se cierra a experimentar con otros estilos dentro de lo que es la canción pop».

Es interesante que lo menciones así, porque si pensamos en bandas más nuevas hay pocas que sigan ese espíritu de la canción pop, sino que tienen un acercamiento más distorsionado. ¿A qué le atribuyen ustedes esta adopción de sonidos más pesados en el indie actual?

M: El efecto pandemia. Fue una experiencia colectiva muy intensa. Nunca habíamos vivido algo que subrayara tanto nuestra fragilidad, no solo personal o de localidad, sino que a nivel global, y creo que es una forma de procesar esas emociones. Ser más directo en la forma de entregar un mensaje, eso en un lado más existencial. En la práctica, todo ese tiempo de encierro permitía que uno estuviera más atento a proyectos que son más emocionalmente exigentes, con sonoridades más densas como Swans.

«Nosotros lo vimos mucho con Estoy Bien, que es prácticamente una banda hermana. Esa vuelta de tuerca también responde a lo que decía Camilo, que el pop de guitarras tenía una aversión a la distorsión. A mí me pasó que, en esa época, yo estaba en una vereda más adyacente, tocaba en una banda de post-rock. Fue pasar, en mi caso, de la distorsión al chorus y de vuelta a incorporar la distorsión. 

Lo encuentro muy sano. Siempre hago esta analogía de que los pedales, las sonoridades, son los ingredientes con los que uno cocina entonces, por algún motivo, la dieta del indie chileno fue «nunca más vamos a comer ajo y vamos a estar así lo que duremos». Después viene otra generación que dice «el merkén es lo máximo» y es bacán, una paleta de colores con los cuales uno puede hacer cosas».

C: Con Frucola siempre sentía que no éramos parte de algo. Estábamos transitando entre ciertas áreas. Si bien yo escuchaba e iba a tocatas en el apogeo del pop de guitarras, nunca sentí que Frucola fuera estrictamente de esa escena. Había cierta influencia en el formato de canción, en la lírica o quizás la estética, pero la música no sentía que era tan pop de guitarras, estaba haciendo pop nomás. No me sentía tan cómodo con ese apellido.

«Fuimos transitando entre ciertos géneros, porque teníamos canciones muy distintas unas de otras. Hubo un acercamiento al synth pop y al bedroom pop, que también estuvo de moda en ese momento, pero no me sentía tan parte de eso. Ahora tampoco me siento parte de un movimiento en específico, pero por eso intento generalizar y decir que es pop, porque lo que hacemos es un formato canción clásico e intentamos darle variaciones y experimentar sobre eso, llevarlo al límite. Canciones que tengan muy pocos acordes, o ciertos arreglos o letras específicas, nos gusta jugar con esa paleta de colores».

M: O que no tengan coro y sean fluir de consciencia

«Nos sentimos influenciados por el under porque ahí nacimos. No es algo de lo que renegamos»

Siendo entonces un proyecto que rescata este formato de canción pop, ¿qué significa para ustedes como artistas, y quizá para Camilo como periodista, aparecer en medios tradicionales como Radio Futuro?

C: A mí siempre me ha gustado que la mayor cantidad de personas pueda escuchar las canciones y conocer el proyecto. Quizá no tengo esa visión de algunos artistas de querer mantenerse under, pero respeto a la gente que lo ve como un objetivo. Eso no es algo que yo pensara para Frucola, porque en el fondo somos una banda pop, si bien nos sentimos influenciados por el under porque ahí nacimos. No es algo de lo que renegamos, las escenas se construyen en base a eso y siento que es lo más importante en la música de todos los países. Sin eso no puede existir el movimiento, el dinamismo, pero si la música puede llegar a más personas tampoco nos vamos a cerrar. En el fondo, le ponemos mucha importancia a las letras y es importante que más gente pueda conocer esas letras y ese contenido.

M: A mí me encantó ir a Radio Futuro. Es una de las radios de tradición chilena y, claro, tiene un público muy conservador y difícil, que era parte del atractivo de ir. Íbamos mentalizados a leer cosas que uno puede decir de la apariencia física de alguien, ¿cachai?

C: Eso se logró gracias a Rainiero Guerrero. Él se ha mostrado muy interesado en la escena y eso lo encuentro bacán. Lo hemos visto en tocatas a las que ningún otro periodista de un medio de esa masividad va.

M: Es como lo que hace Pancho Reinoso. Gente que está establecida en los medios y que perfectamente podrían no hacer lo que hacen y, aún así se abren a esta sangre nueva, a los sonidos interesantes, eso siempre es saludable.

C: Sí, es algo que se tiene que dar, algo natural. Yo no lo satanizo porque claro, también tengo la otra vereda, pero lo que he visto de los medios es que es muy difícil entrar a eso. Entonces, cuando se dan esas oportunidades, es valorable. Es bacán que suceda.

Claro. Y es algo que hace unos diez años atrás, en el apogeo del pop de guitarras, se veía con mayor frecuencia. Los medios tenían más espacios para artistas independientes y, aunque se fue apagando con los años, ahora pareciera estar volviendo. ¿Ustedes creen que en estos años que vienen los medios abran más puertas a los artistas indie, o que ellos se abran más a estar en estos medios?

C: Depende de lo que pase en el mundo real. En el sentido de que las bandas, en este momento, están llenando los eventos y ahí es cuando los medios o las productoras se dan cuenta de que mueven gente y que funciona. Lamentablemente es así. Si una escena empieza a funcionar y las cosas se empiezan a llenar, va a generar ruido y eso va a llegar a los medios. Eso es lo que está pasando ahora con la Megatocata, lo que ha pasado con Candelabro y otras bandas que llenan y es lo mismo que pasó en algún momento, obviamente con otras proporciones, con el trap. 

«Creo que esos fenómenos surgen, como decíamos antes, del under y de esas ganas, de esa explosión, y al final van a llegar al medio tradicional. Yo creo que puede pasar, porque ya hemos visto bandas que llegan a festivales grandes y que hace un fin de semana atrás estaban tocando en Rojas Magallanes. Antes las bandas podían llegar a un festival, pero eran muy contados los casos, o quizás telonear a otra banda indie de afuera, como cuando vino Mac deMarco, pero esto es algo nuevo y es bacán que esté pasando».

¿Cuáles son los planes de Frucola Frappé para el 2025?

M: Vamos a lanzar Cielo Falso el 31 de mayo. En paralelo a eso, lo ideal es hacer una gira nacional como primer hito, ojalá en invierno. Queremos tocar hasta que nos de hipo, porque estamos en un momento muy saludable de sinergia musical. En lo inmediato tenemos un par de fechas, pero la principal es el 31 de mayo en Espacio Diana.

C: El objetivo era armar este show nuevo con todo Cielo Falso y llevarlo donde se pueda. Dentro de Santiago, fuera y, ojalá si surge la oportunidad de nuevo, salir fuera de Chile y mostrar esta nueva era y faceta de Frucola.

Dinámica: ¿canción favorita del álbum?

C: “Chileno”.

M: A mí me gusta “Margot”. Mención honrosa a “Lalane”, también, que es una crónica y un tema medio cowboy, también.

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