Disco de la semana
¿Quién dijo que no se podía fusionar la música tradicional mexicana con lo chileno? Es cosa de escuchar cuanta radio existe en las regiones del sur del país para darse cuenta de la conexión cultural, en especial con la ranchera. Sin embargo, lo recreado por Ignacio Ruiz en su música le brinda nuevos matices a esta mezcolanza cultural, lo que queda demostrado con el estreno de su más reciente disco.
Aterrizar las influencias de los corridos y del mariachi a un contexto local, ya sea con temáticas líricas, o bien, sonoridades propias de Chile, alcanza interesantes cuotas de creatividad. Todo esto bajo un contexto de homenaje y creación, que radica en el espíritu mismo tras ‘Corridos Chilenos, Vol. 2′: un álbum que abre puertas.
Integridad y visión
En casi 30 minutos de duración, Ignacio Ruiz pone a disposición una serie de ideas que evidencian su interés genuino por generar algo nuevo. Desde la música de antaño hasta los tiempos actuales, la capacidad del artista de hacer propia esta herencia mexicana, guarda relación con la visión que existe detrás de cada canción.
La contraposición entre las elecciones instrumentales y el contenido lírico, guiado siempre por sus destacadas dinámicas vocales -sin relleno por así decirlo-, obedecen a que aquí nada es forzado. Todo lo contrario, la integridad constante que subyace los momentos esgrime un halo especial de introspección, matizada por el deseo de rendir honores, y narrar historias de corte emocional.
Por otra parte, ‘Corridos chilenos, Vol. 2‘ se ve beneficiado por su buena estructuración, avanzando de una composición a otra con total cohesión y solvencia. Como resultado este disco emerge como un testimonio nato del concepto mismo, que a su vez deja más que buenas impresiones.
Apañe y disfrute
La diversidad es clave en este viaje de 10 piezas, entregando espacio incluso a colaboraciones que se van añadiendo con personalidad a la escucha. Tanto la participación de Shirel en la melancólica «XOKÓ» como la de Rolando Fino en ese vaivén de deseos llamada «Sustancias», generan de los paisajes más llamativos de toda la obra.
De igual manera, «Mi pana anda triste» junto a Julianno Sosa es puro corazón, ahondando en la tristeza con gracia entre camaradería y borracheras. En concreto, ‘Corridos chilenos, Vol. 2’ culmina un gran encuentro de cualidades a distinguir en temas como «Regional chileno«, «Juanga», «ÑAÑEZ», «Estoy dudando» o «LA APP», que instan a vivir esta mezcolanza chileno-mexicana como un abrazo fraterno de puro apañe y disfrute.
Ignacio Ruiz se posiciona como un tremendo aporte a la escena.
Escrito por Felipe León
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