Por Antonia Hernández
A pocos días del esperado regreso a Chile de Jon Spencer, y tras casi 25 años de su debut en tierras nacionales en 2001, tuvimos la oportunidad de hablar con el artista sobre su próxima visita. Pionero del garage punk y figura clave en la evolución del rock alternativo, Spencer ha dejado una huella imborrable con proyectos como Pussy Galore, The Jon Spencer Blues Explosion y, más recientemente, con su banda The HITmakers.
Tras desafiar los límites del blues, el punk y el rock, Spencer reflexiona sobre la nueva alineación de su banda, la importancia de mantener viva la esencia del rock & roll y los desafíos que enfrenta la escena musical actual.
¿Qué se siente volver finalmente a Chile?
Estoy esperando con ansias este viaje. Me emociona volver a visitar y tocar en concierto, y también hacer algo de trabajo en el estudio. Recibimos una invitación de los chicos de Perrosky para grabar en su estudio, así que será un viaje bastante movido.
Considerando que tocarás varios hits de tu carrera ¿Qué cambios crees que trae la nueva formación con Kendall y Macky a estas canciones?
Bueno, estamos tocando nuestras propias canciones del disco Sick of Being Sick, pero también interpretamos canciones de algunas de mis otras bandas, como Pussy Galore, Blues Explosion y The HITMakers. Ninguna de esas bandas tenía bajista, así que tocar ahora con una sección rítmica, con bajo y batería, ya cambia bastante las cosas. En particular, es muy interesante tocar las canciones de Blues Explosion con esta nueva dinámica. Kendall ha estado interpretando las partes de guitarra de Judah Bauer de una manera muy especial, y estoy muy satisfecho con los resultados. Creo que todos los demás también lo estarán, para mí ha sido un placer revisitar algunas de estas viejas canciones con esta nueva formación.
¿Y cómo ha sido para ti la experiencia de volver en el tiempo y tocar estas canciones antiguas, como las de Blues Explosion, por ejemplo?
Es una mezcla de sentimientos, porque algunas canciones las he tocado tantas veces durante tantos años con Blues Explosion que al volver a interpretarlas con Kendall y Macky, es… bueno, como dije, lo disfruto mucho. Es un verdadero placer para mí tocar estas canciones otra vez. Y también creo que parte del placer no es solo que lo disfruto yo, sino que también veo que hace feliz a otras personas; la gente viene a vernos y está emocionada y encantada de que estemos tocando estas canciones viejas.
Pero al mismo tiempo, han pasado muchos años y hay muchos recuerdos. A veces me vienen a la mente cosas extrañas, recuerdos de algo que pasó en un concierto hace muchos, muchos años. Y creo que eso le puede pasar a cualquiera: la mente divaga y, a veces, te sorprendes con lo que resurge del pasado.
Imagino que debe ser una experiencia de nostalgia constante, de alguna manera.
Sí, pero la nostalgia puede ser algo complicado, y creo que también puede ser una trampa. Esto no es solo un acto de «revival» ni un viaje nostálgico, esta es una banda de rock & roll vital, real, que respira y está viva. Y no soy el único que lo piensa, varias personas se me han acercado, realmente impactadas por este trío. No se trata solo de juntarse con gente a tocar mis viejas canciones, creo que aquí hay fuego real, nueva vida en esta música. Estoy seguro de que la gente quedará sorprendida.
En esa misma línea, ¿cómo ha sido la recepción de las canciones nuevas de Sick of Being Sick en sus conciertos?
El material nuevo funciona de maravilla, a la gente parece gustarle. Para mí, personalmente, se siente genial tocar estas canciones. Además, a medida que las seguimos tocando en vivo, se van transformando, madurando de manera natural. No tengo la impresión de que el público esté aburrido de lo nuevo, no vienen solo a escuchar Bellbottoms, por ejemplo, que fue una canción muy popular de Blues Explosion, están igual de dispuestos a escuchar cualquier cosa que toquemos y eso es genial. No me gusta decir «somos una gran banda», pero lo somos, y cuando la gente nos ve tocar juntos, a Kendall y a Macky en el escenario, es algo impresionante, les gusta.
Volviendo al sonido de tu música, siempre ha tenido elementos de blues, punk y mucho garage. ¿Crees que se mantiene la percepción sobre estos estilos y sus valores en la actualidad?
Yo creo que sí, para mí, la medida es la experiencia de tocar en un concierto, salir de gira, tocar para la gente. Y la gente todavía quiere salir y escuchar rock & roll en vivo. Todavía sienten algo cuando lo escuchan.
Por supuesto, el rock & roll del que hablo es de un tipo específico: punk, underground. ¿Sigue siendo este rock potente y relevante? Creo que sí. Por eso sigo tocándolo, y lo creo también porque veo que la gente venir y tener una especie de experiencia religiosa y catártica en mis conciertos.
La gente todavía quiere salir y escuchar rock & roll en vivo.
Cambiando de tema ¿Qué opinas del monopolio de las empresas de venta de boletos sobre las salas de conciertos y cómo ha afectado a los espacios independientes, especialmente en EE.UU.?
Lo que opino es que apesta. Cualquier monopolio es malo para el negocio y para la creatividad. Vengo de la cultura punk, del DIY (do it yourself). Aprendí del hardcore en EE.UU, y mientras el harcore no era mi música favorita, ahí aprendí que si querías hacer algo, lo hacías tú mismo: organizar tu propio show, tu propia gira, lanzar tu propio disco. No había que esperar a que alguien te diera permiso, o dinero, y hacer algo por ti, había cierta idea sobre la responsabilidad.
Cuando empecé a girar en los 80, había muchos locales pequeños y extraños, de ahí vengo yo. Es emocionante llegar a un lugar donde los organizadores están entusiasmados por el show, y están dedicados a ello, es importante para ellos crear un ambiente especial, quieren que suene bien y presentar una banda que consideran relevante o interesante. Esas son las salas especiales. Pero cuando las grandes empresas están controlando y comprando los locales, se nota, la gente que allí no se interesa. Y yo pienso: «¿Por qué estás aquí?».
Para mí, se trata sobre poner al arte por sobre el dinero, a la pasión por sobre la carrera. Empecé a tocar porque amaba la música y los discos, y pensé “quiero probar hacer esto”, fue algo que me sentí motivado a hacer, que sentía que tenía que hacer. Nunca pensé en ganar dinero con esto, he ganado, lo que es bueno, pero trabajo demasiado duro para ello. Si solo quisiera hacer dinero, elegiría otra cosa. Así que cuando una empresa impone precios o controla los locales, eso es puro comercio, es capitalismo, y yo no estoy en esto por el dinero, sino por el arte.

Mencionaste que grabarás con Perrosky. ¿Cómo dirías que influye en tu música el viajar y conocer nuevos lugares y artistas?
Creo que viajar es bueno para cualquiera, sin importar su trabajo, no importa si estás en una banda o eres plomero. Salir de tu ciudad, viajar por el mundo, ver diferentes lugares y conocer gente distinta, ver cómo viven otras personas, es fundamental. Viajar expande la mente, y hay una razón por la que ese dicho existe.
Una de las mejores cosas de estar en una banda es haber podido viajar y conocer tantos lugares, y haber tenido la oportunidad de conocer bandas y músicos diferentes. Ha sido maravilloso, me ha influenciado y me ha abierto los ojos y los oídos a nuevas formas de vivir, pensar y expresarse.
Para cerrar, ¿algún mensaje para tus fans chilenos?
¡Aguanten, que ya llego! Tengo muchas ganas de volver, de tocar el show. Vengan a vernos, será una noche inolvidable. Y lleguen temprano para ver a Perrosky.
