Live Reviews

Mudhoney en Chile: Genuinamente para fanáticos

Escrito por Nicolás Merino

Fotos por Aarón Castro

Se habla mucho de cuando un concierto está pensado exclusivamente para algún determinado público supuestamente de nicho, o de cuando la jornada está pensada más bien para fanáticos. Muchas veces se da que es cierto, pero pocas veces con un nivel de literalidad como lo fue el concierto de Mudhoney ayer.

Desde temprano que el Teatro Coliseo se vio más bien vacío. Y eso no cambió por un buen rato. Había toda una paz que si le daba un carácter algo familiar y pacífico al evento. Eso se sintió bien. Incluso se liberó el espacio entre platea baja y cancha para un libre tránsito. Todo esto otorgaba cierta jovialidad pacífica que finalmente se trasladó al sentir general del concierto.

Antes de Mudhoney fue el turno de Alain Johannes. No el trío, él. Y la verdad es que, aún cuando la selección de su show para el teloneo probablemente llegó por la factura de stoner con la que el artista nacional ha trabajado previamente, su show acústico se defendió bastante bien. Excelentemente, se podría decir. Las canciones no perdieron su potencia y el carisma de Johannes es innegable. Además que el público respondió particularmente bien. En términos generales, fue un excelente show.

Luego de una pequeña pausa de unos diez minutos, llegó el turno de Mudhoney, una banda de múltiples particularidades.

La música de Mudhoney siempre ha sido más bien extraña. Esa mezcla de stoner rock, grunge y hasta post-hardcore seduce a cualquiera, aún sin necesariamente haber generado obras maestras alguna vez. Y ese carácter algo recatado de la banda de alguna manera fue proyectado en el orden general del concierto de ayer: la cancha a la mitad, la galería prácticamente vacía y un público que no se decidía exactamente una tónica determinada. Había gente cabeceando, si, gente saltando y festejando también, pero faltó esa estirpe moshera propia de la energía que la banda transmite en sus discos. De hecho, tras comenzar con ‘If I Think’, dieron un segundo puntapié con el acelerado beat de ‘Move Under’ que no despertó demasiados movimientos.

Para todos los efectos, si algo se puede destacar es la dignidad de la banda. Tocaron más de veinte canciones aún contra la frialdad de la situación. Ellos se veían bastante “en la zona” y, dentro del público,  los más animados nunca bajaron la guardia a la hora de demostrar su entusiasmo. El show, si bien no necesariamente sobrio ni mucho menos, si era bastante simple en cuanto a puesta en escena- Básicamente, Mudhoney le delegó todo el atractivo al poder de la música.

Fue un show para fanáticos, y es más, para fanáticos comprometidos. No cualquiera aguanta esa cantidad de canciones de una banda que podríamos considerar como “rango medio” en cuanto a su lugar en la historia del rock. La gente igual tuvo su momento de distensión: algunos iban y volvían de la barra o conversaban libremente mientras paseaban por la cancha y la gradería.

Es curioso cómo juegan las bandas con su star power, y eso si es que tienen alguno. Mudhoney es una banda clásica a la que le tocó un momento particular de la tormenta en el que nunca encajó demasiado bien en ningún género. Si más de treinta y cinco años después pueden permitirse tocar un show para fanáticos en un país tan lejano al suyo como lo es Chile, es porque confían en si mismos y son, además, capaces de transmitir esa confianza. Ningún mal show puede salir de eso.

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