Al contrario de priorizar un mayor acercamiento a lo radial o las tendencias mainstream del momento, Faith No More extremó sus recursos en lo que se denominó una especie de «boicot» en su carrera, tras el éxito que significó ‘The Real Thing‘ (1989). La razón: ‘Angel Dust‘ (1992). Considerado ampliamente como un parte aguas, no solo para la discografía del proyecto sino que también para el desarrollo del metal alternativo.
Cúmulo de excentricidades y eclecticismo determinado por un espíritu aventurado y experimental, que tomaría influencias de muchos lugares distintos. De ahí en adelante solo bastó aferrarse a este camino para así lograr nuevos hitos en su trayectoria, encontrando en su sucesor el principal aliado al momento de comprender la mística que rodea al proyecto de San Francisco.
Sin embargo, la ruta hacia ‘King For A Day… Fool For A Lifetime‘ (1995) no fue fácil, debido a que su guitarrista histórico, Jim Martin, ya no formaba parte de la banda. Diferencias creativas separaron al músico del resto, por lo que tuvieron que recurrir a un viejo amigo y compañero de banda de Mike Patton: Trey Spruance. Así nacía una alineación algo temporal aunque vital, puesto que lograron culminar un trabajo tan o más ambicioso que su anterior.
Todo en su lugar
El quinto larga duración de Faith No More apareció un 28 de marzo de 1995, siendo una confirmación del estilo que proyectaron la vez pasada. En ese sentido, la presencia del nuevo guitarrista proveniente de Mr. Bungle contó con amplio protagonismo, al adecuarse a la maquinaria rítmica creada por Billy Gould y Mike Bordin, además del carisma vocal de un Mike Patton en ebullición.
Roddy Bottum por su parte se mostró un tanto más ausente de la grabación, tras verse afectado por la muerte de su padre y el mismísimo Kurt Cobain. Aún así, sus aportes en teclado permitieron mantener la esencia que venían desarrollando, acotando matices en gran parte de la reproducción, tanto en atmósferas como al frente de la acción.
Todo estaba en su lugar, y mas importante aún, las ganas de expandir los límites se mantenían como principal foco de Faith No More.
Ecléctico y extravagante
Pese a que el eclecticismo y la extravagancia sostienen el registro en numerosas ocasiones, la versatilidad con la que encajaron cada pieza determinó el bueno flujo del LP. Por ejemplo, el paso de un corte elegante y sensual como «Evidence» hacia algo más caótico y gritado tipo «The Gentle Art of Making Enemies», demuestra el cambio de vibras que persiste en casi 1 hora de duración.
Por su parte, la agresividad descarnada de la extraña «Cuckoo For Caca» se contrapone de manera fantástica con el oscuro bossa nova que impregna «Caralho Voador». Algo que se vislumbra con creces tanto en el lado a como en el lado b de ‘King For A Day… Fool For A Lifetime’.
Así, el halo más ganchero con reminiscencias al rock alternativo de «Digging The Grave», la balada de piano llamada «Take This Bottle», o el enigmático y catártico corte titular, dan cuenta de esta característica que posee el larga duración.
Se hace imposible dejar de lado el resto de cortes que trae Faith No More a la palestra. «Ricochet», «The Last To Know», y el gospel final de «Just A Man», forman parte de un registro elemental para la época, que pese a no ser tan considerado en su momento, hoy en día posee un lugar ganado en la historia de la música.
Escrito por Felipe León
